Juan Rodríguez, vecino del pueblo de Naolinco, hijo legítimo de Pedro Domínguez, y de Jerónima Hernández, viudo de Josefa de Rivera, realiza testamento, en el cual nombra como albaceas a José Antonio, Juan Montero, su yerno y Julián, su hijo, y como herederos universales a sus hijos José Antonio, Polonia, Julián, María y Juana, junto con sus nietos María, Ana, José Antonio y Francisco.
NAOLINCO, PUEBLO DE
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María García, vecina de Naolinco, otorga poder especial a su yerno José Antonio Rincón, para que en su nombre, busque y pida a préstamo, censo redimible o cualquier otra vía, la cantidad de 2, 000 pesos, en una o más partidas, con réditos del 5 %, para lo cual hipoteca una casa de cal y canto que posee en este pueblo.
Manuel de Acosta, natural del pueblo de Naolinco y vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Manuel de Acosta y Lucia Lagunes, sus padres difuntos, otorga testamento, está casado con Pascuala Díaz de Acosta, con quien procreó 6 hijos legítimos, Josefa de 25 años, casada con el Capitán Nicolás de Guevara, Felipe de 22 años, Maria de 18 años, Manuela de 17 años, Manuel de 14 años, y Joseph de 12 años, a quienes nombra herederos universales y como albacea a su citada esposa e hijo Felipe de Acosta.\r\n
Don José Antonio Rincón, vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de don Manuel Rincón y de doña María de Castro, difuntos, casado con doña María de Acosta, vecina del pueblo de Naolinco, hija legítima de don Antonio de Acosta y de doña María García de Baldemora, se otorgan poder para testar, así como albaceas testamentarios en compañía del Teniente de Caballos, don Juan José Rincón y de Pascual Sánchez de Ledesma, vecinos de este pueblo de Jalapa, y como herederos universales a sus 3 hijos.
Don Agustín García Campomanes, vecino de la jurisdicción de Naolinco, otorga poder general a don Juan Francisco de Córdoba y a don Joaquín Martínez de Anzures, Procuradores de la Real Audiencia y vecinos de la Ciudad de México, para que lo representen en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
Don Nicolás de Barreda Gayon, natural de la villa de Llanes en los Reinos de Castilla, en las Asturias del Obispado de Oviedo y vecino del pueblo de Naolinco, hijo legítimo de Don Antonio Barreda Gayon y de Doña María Posadas Nava, casado con Doña Josefa de Castro, viuda de José de Zárate, otorga poder para testar y nombramiento de albacea a Don Diego Cardeña, su yerno y Escribano Público de esta jurisdicción.
El Sargento José de Acosta, vecino de esta jurisdicción de Jalapa, vende al Licenciado don Pedro Chacón de Chávez, Cura, Vicario y Juez eclesiástico del partido de Naolinco, una casa con paredes en parte de cal y canto y en otras con rajas de piedra y lodo, cubierta de teja, con solar y cercada de piedra, que linda y hace esquina a la plaza y sigue al callejón enfrente de la casa y solar de Manuela Pérez, viuda de Don Pedro de Torres, que está por el lindero del lado norte, por el poniente con casa y solar de José Grajales, por el sur con casa de Felipe de Acosta, hijo de quien la vende, y por el oriente con calle en medio y casas del curato, libre de empeño e hipoteca, en la cantidad de 700 pesos horros de alcabala.
Doña Catalina Lagunes, viuda de Simón de Escobar, vecina de este pueblo de Naolinco, madre de María Escobar, difunta, Josefa Francisca, Micaela, Juana Gertrudis, Rosa y Patricio, a quienes nombra herederos de sus bienes, y como albaceas al Licenciado don Francisco García, vecino de este pueblo de Naolinco y a Patricio de Escobar, hijo de la señora Lagunes.
Juan Pelayo Méndez, Francisco Antonio Domínguez Muñiz, Nicolás Antonio Domínguez Muñiz, junto con otros vecinos de este pueblo de Naolinco y soldados de la Compañía Miliciana Española, otorgan poder especial a Francisco de la Peña, vecino de este pueblo, para que en sus nombres y en razón del nombramiento que se le dio a Don Agustín García Campomanes, como Capitán de la Compañía, comparezca ante el Señor Virrey de este reino y su Auditor de Guerra, para que demande y alegue que dicho nombramiento se ha dado en contra de la voluntad.
Agustín García Campomanes, vecino de Naolinco y residente en este pueblo, vende a José Díaz de Acosta, vecino de este pueblo, una esclava negra, nombrada María de Jesús, de 15 años más o menos, que compró a Enrique Spencer, Factor Real de la Gran Bretaña;sin asegurarla de vicio ni enfermedad, al precio de 350 pesos de oro común.