Don Juan José de Acosta, don Miguel Pérez, don Antonio Gaspar de Acosta, don Luis de Acosta, don Manuel Eugenio de Acosta, vecinos del pueblo de Naolinco; don Ignacio de Guevara del pueblo de Jalapa y don Manuel Antonio de Acosta de la jurisdicción de la Antigua Veracruz, dijeron que por estar para rematarse en arrendamiento por la Santa Iglesia Catedral de la Ciudad de Puebla de los Ángeles, los diezmos del ramo de Naolinco, otorgan poder a don Nicolás Domínguez Muñiz, para que en sus nombres, y obligándose el susodicho como principal deudor, obligue a los otorgantes junto con sus fiadores lisos, llanos y principales pagadores de la cantidad o cantidades que por bien tuviere hacer posturas, pujas y mejoras a dichos diezmos.
NAOLINCO, PUEBLO DE
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Don Francisco Javier García, vecino del pueblo de Acaxochitlán, jurisdicción de Jalacingo, residente en este pueblo de Jalapa, dijo que por que don José García Serrano, vecino de la Puebla, fiel contraste de ella y de todo su obispado, le nombró por fiel contraste de todo el referido obispado para que en toda la jurisdicción y lugares remotos de ella se le manifiesten todas las pesas romanas y medidas para preverse todos los fraudes que se pudieran cometer, por lo que otorga poder especial a don Antonio Avelino de Meza, vecino del pueblo de Naolinco, para que en su representación haga que todas las personas de la jurisdicción de Jalapa, comenzando desde las Vigas para abajo y toda la jurisdicción de la Antigua Veracruz, que usasen pesas, romanas, pesos, varas y medidas, las manifiesten al dicho don Antonio Avelino, para que se sellen pagándole los derechos en la forma acostumbrada.
José Matías Antonio Maldonado, natural de Naolinco y vecino de las rancherías de Los Dos Cerros en la doctrina de Coatepec, hijo legítimo de Roberto Maldonado y de Leonarda de Orduña, otorga poder a su esposa Basilia Antonia y en segundo lugar a don Francisco Martínez Gordillo, para que ordenen su testamento en donde declara ser casado con la dicha Basilia con la que tuvo una hija nombrada María del Rosario, nombra como albaceas a su esposa y a su compadre don Francisco Martínez Gordillo, como su heredera nombra a su hija y como su tutora y curadora ad bona y tenedora de su persona y bienes nombra a su madre y por curador a su padrino. Declara que Declara que sus deudas, derechos y acciones lo saben sus albaceas.
Doña María Blanco, mujer de don Gervasio Domínguez, doña Juana de Jesús Blanco García, mujer de José Joaquín de Acosta, doña Antonia Quiteria Blanco García, mujer de don José Antonio del Castillo, doña Antonia Josefa Blanco, viuda de Francisco de Aguilar, doña Petronila Blanco García, doncella, todas hijas legítimas de los difuntos don Juan Martín Blanco y de doña Catarina García, otorgan poder especial al Licenciado José de Acosta, Presbítero y a don Joaquín Cardeña, vecinos de Jalapa, para que concluyan el cargo de albaceas que en ella les dejó conferido don José Miguel Pérez de Aguerra, Cura propio del pueblo de Naolinco, don Gaspar de Olavarrieta y don Antonio del Camino y Velasco, y para la partición de los bienes que resulten a favor de los herederos.
Don Luis de Acosta y don Felipe de Acosta, hermanos y dueños de rancho de ganado mayor en esta jurisdicción, vecinos de Naolinco, otorgan poder especial a don José Teodoro García, vecino de la Antigua Veracruz, para que en sus nombres los obligue como sus fiadores a favor de la Real Hacienda, con motivo de la intención de comprar la hacienda de ganado mayor nombrada San Juan, que fue de doña Joaquina de Soto, ubicada en términos de la jurisdicción de la Antigua Veracruz, en 14 mil pesos que a censo redimible y con obligación de 5 % anual, tiene tratada comprar, obligándose el mismo como principal deudor.
Don Gervasio Antonio Díaz, hijo de los difuntos don Bartolomé Díaz y de doña Dominga Galindo, natural de Naolinco y vecino de este pueblo de Jalapa, otorga poder a su esposa doña María Blanco y a su hijo don Simón Antonio Díaz, para que después de su fallecimiento ordenen su testamento donde declara que procrearon 11 hijos. Los bienes que tiene, lo que debe y le deben, lo saben sus albaceas.
Francisco Domínguez Muñiz, vecino de este pueblo, vende a Josefa de Domínguez, su hermana, un pedazo de solar en este pueblo, el cual tiene 27 varas de frente y 70 varas de fondo, linda al oriente con casas y solares de Francisco Rosado y José Rosado, al poniente con solar de Diego Gómez y Nicolás Rogel, al norte con solar de Patricio Ortiz y al sur callejón en medio y solar de Gregorio de Castro, en la cantidad de 110 pesos.
Don Agustín Benítez, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra de esta jurisdicción y la de Naolinco, su agregada, nombra a don Antonio Domínguez, Teniente del pueblo de Naolinco, por tiempo indefinido.
Don José Miguel de Luna, vecino de la jurisdicción de Tepeaca, con poder general otorgado por doña María Gertrudis de Avendaño y el Licenciado don José Francisco de Aguirre, Abogado de la Real Audiencia y Regidor perpetuo de la Ciudad de México, de fecha 8 de enero de 1734, en la Ciudad de México, da en arrendamiento a José Antonio y Julián Rodríguez, vecinos de Naolinco, el rancho Sonsocomotla, ubicado en está jurisdicción, por el periodo de 5 años, con una paga de 229 pesos y 5 reales, cantidad que le entrego Nicolás Domínguez, cuñado de los citados hermanos Rodríguez.
Francisco Hernández, natural de Menorca de la Ciudad de Mahón del Obispado de Mallorca y vecino de Naolinco, hijo legítimo de los difuntos Francisco Hernández y María Faez, otorga poder para testar a Juana de Zárate, su mujer, así como nombramiento de albacea, en compañía de sus hermanos José Antonio y Manuel de Zárate. Como heredero nombra a su hijo legitimo Pedro José.