Pedro Hernández, junto con otros oficiales del pueblo de San Pedro Chiconquiaco, nombran a Diego de Uraiza, vecino de Naolinco, como maestro de la escuela de dicho pueblo, para que enseñe a los niños a hablar en castilla desde los 7 años hasta que se casen, a leer, escribir, y rezar, pagándole la cantidad de 80 pesos en anuales y 1 fanega de maíz mensual.
NAOLINCO, PUEBLO DE
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Francisco de Castro, vecino de San José Pastepec, dijo que en Naolinco posee una casa de paredes cubierta de tejas, con el sitio que le pertenece, cercado de piedra suelta, que mide 38 varas de frente y 50 de fondo, linda al oriente con zanja que corre por dicho pueblo, al norte con casa y solar de Bartolomé Zurita, al poniente con casa y solar de Antonio Domínguez y Domingo Lagunes, al sur calle en medio con la parroquia de dicho pueblo, la cual vende a Juan Rodríguez, libre de censo, al precio de 800 pesos.
José Miguel de Luna, vecino de Tepeaca, con poder de María Gertrudis de Avendaño, don Jose Francisco de Aguirre y Francisca Josefa de Avendaño, da en arrendamiento a Francisco Domínguez Muñiz, vecino de Naolinco, las tierras que son de los agostaderos en el paraje de la Calavera, empezando desde la barranca de Xalcoya hacia abajo, incluyendo los potreros de los Pachecos y rodeo de Almolonga hasta la puerta que llaman de los Apóstoles, incluyendo un corral que hizo Juan Martín y unas casas que hizo Antonio Moscoso, al precio de 100 pesos anuales, por el tiempo de 7 años.
Don Felipe Cornelio Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, vende a doña Margarita Josefa Pérez, mujer legítima de don Agustín García Campomanes, una esclava mulata, prieta, nombrada Polonia, de 26 años, en precio de 250 pesos de oro común.
Don Nicolás de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, jurisdicción de Jalapa, vende a José Robledano de Cardeña, vecino de este pueblo, un esclavo de nombre Salvador Cayetano, mulato prieto criollo, del pueblo de Naolinco, en la cantidad de 360 pesos.
Francisco Ortiz, natural de la Ciudad de México y vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Jerónimo Ortiz, difunto, y de María Machorro, casado con Micaela Jerónima Gómez, natural de Naolinco, hija legítima de Pedro Gómez y de María de León, difuntos, se otorgan poder para testar y nombramiento de albaceas, en compañía de José y Francisco, sus legítimos hijos, a los que nombran herederos.
Don Antonio Laureano de Campo, Alguacil Mayor de la jurisdicción de Jalapa, dijo que para la buena expedición de la justicia, conviene que en el pueblo de Naolinco haya un teniente, en cuya virtud nombra a don Manuel Rodríguez Polanco como tal, para que lo use y ejerza en todos los casos y cosas anexas y concernientes a dicho cargo sin limitación alguna.
Antonio García de Baldemora, vecino de Naolinco, albacea y tenedor de bienes de su difunto padre Antonio García de Baldemora, vende a María Josefa Díaz de Acosta, un negro esclavo criollo, nombrado Nicolás Gorgonio, de 10 años, libre de hipoteca sin asegurarlo de enfermedad, vicio ni defecto, al precio de 250 pesos.
Ventura de Acosta, Bartolomé Zurita y Eugenio de Rivera, vecinos de este pueblo, dijeron que se constituyen fiadores de Antonio García de Baldemora, por la cantidad de 500 pesos; Ventura de Acosta por 300 pesos y los otros 2 por 100 pesos cada uno, cantidad que pertenece a la tutela del menor Miguel García Baldemora, hijo de dicho Antonio García de Baldemora, mismos que se obligan a pagar a su tío Marcos de Acosta, en cuyo poder y casa se haya dicho menor, para ayuda de su alimentación.
María de Jesús García de Baldemora, viuda y vecina de Naolinco, dijo que en este pueblo otorgó su testamento el 6 de octubre del presente año, señala que por vía de codicilio revoca la cláusula en donde mandó se ocuparan 10 pesos, especificando que sólo se tomen 5 pesos para las misas cantadas, que se tenían que costear del quinto de sus bienes, también manda que su entierro sea en la iglesia del lugar donde fallezca.