Francisco de la Barreda Gayón, vecino del pueblo de San Mateo Naolinco, otorga fianza a favor de don Pedro Jiménez, Gobernador de ese pueblo; Gregorio López, Alcalde; Francisco Ramírez, Regidor; Gaspar de Rivera y Salvador Diego, indios de Naolinco, para que salgan de la cárcel en que se hallan presos, sin que procedan contra los bienes de los susodichos ni se haga excursión.
NAOLINCO, PUEBLO DE
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María de Acosta, vecina del pueblo de San Mateo Naolinco, mujer legítima de Alonso Díaz de la Vega, ordena su testamento donde declara que algunas personas le son deudoras como consta en su libro de cuentas. Nombra por albacea fideicomisaria a su marido Alonso Díaz de la Vega.
María de Acosta, vecina del pueblo de Naolinco, mujer legítima de Alonso Díaz de la Vega, viuda que fue de Gaspar Lagunes, dijo que revoca y anula el poder para cobranza otorgado a Felipe de Acosta y a Francisco de Meza y se lo otorga a su marido Alonso Díaz de la Vega para que reciba y cobre a Julián Mancebo, vecino de la Nueva Veracruz, 850 pesos de oro común que le está debiendo.
María Lagunes, viuda del Alférez Jacinto Méndez Vasconcelos, vecina del pueblo de Naolinco, vende a Antonio García, de la misma vecindad, una esclava llamada Margarita Laura de 16 años, criolla nacida en su casa, de color prieto, pelo corto, hija de María de Guadalupe, también su esclava, en 400 pesos de a 8 reales cada uno, los cuales declara haber recibido.
Salvador de Acosta y Mathiana de la Peña, marido y mujer vecinos del pueblo de Naolinco. Ella le otorga poder general a su marido para que en su nombre pida, demande, reciba y cobre de cualquier persona que con derecho pueda y deba los pesos de oro, plata, joyas, esclavos y otros bienes que le tocan y pertenecen por herencia o en otra forma y de lo que reciba otorgue cartas de pago, finiquito y lastos con renunciación de las leyes de la entrega.
Sebastián Barradas y Agustín Luis, vecinos del pueblo de Jalapa, albaceas y tenedores del Capitán Hipólito de la Peña, dijeron que el difunto tenía contratado y ajustado con Francisco de Castro, vecino del pueblo de Naolinco, la venta de una casa ubicada en dicho pueblo en 1, 000 pesos, de los cuales le pagó 600 pesos, pero falleció antes de que le acabara de pagar, y en atención ha haberse satisfecho ya los 400 pesos restantes, le otorgan la venta de la casa y solar, que tiene 36 varas de frente y 58 de fondo, linda con solar de María Lagunes y con zanja de agua que va por este pueblo; la venta se hace con todas sus entradas y salidas, usos y costumbres.
El Licenciado Bernardo de Molina, Cura Benficiado y Juez Eclesiástico en el pueblo de Naolinco, otorga poder a José Rodríguez de Molina, vecino de la Ciudad de México para que en su representación pida, reciba y cobre de la Real Caja de la Ciudad de México y de los señores jueces oficiales reales, los salarios de 6 años que ha servido al empleo y curato según y en la forma en que se arreglaren, más un año que lo sirvió de ínterin como constará en la Real Provisión.
Josefa Roberto, viuda de Sebastián Montero, vecina del pueblo de Naolinco, dijo que entre los bienes de su difunto esposo quedaron dos solares en el pueblo de Jalapa, ubicados en la Calle Real que del Convento de San Francisco va a la Ermita de Santiago por donde hace frente y cae al sur, mide 94 varas de frente y 224 de un costado y del otro 220, linda con solar de los herederos de Julián de Rivera, al poniente con solares del pueblo, y en atención a que no tiene con que cubrir los gastos de su funeral, otorga que los vende a don Francisco de Aguirre, vecino de este pueblo, en 30 pesos de oro común que por ellos le ha entregado.
Antonio García de Baldemora, dueño de mulas, vecino del pueblo de Naolinco dijo que ha hecho hierro y marca nueva para su ganado del que hace su presentación para tener acción y derecho y para ello hace el testimonio.
Dicho Juez, en prosecución de lo contenido en la memoria de testamento de Alonso Domínguez, hizo parecer por testigo a Felipe de Acosta, español, vecino de Naolinco, del cual se recibió juramento, y dijo que el 9 de julio del presente año, vio al Bachiller Diego Martín de los Reyes cura beneficiado de Naolinco, hacer una memoria de testamento que le iba diciendo el Alférez Alonso Domínguez acostado en su cama, y la firmó con su nombre el otorgante.