El Capitán Nicolás de Guevara, vecino del pueblo de Naolinco, dijo que esta tratado de casar con Josefa de Acosta, hija legítima de Manuel de Acosta y Ángela Francisca de Acosta, y por justas causas que tiene como mejor haya lugar de derecho otorga por la presente que promete en arras nupciales a la mencionada Josefa de Acosta, entregándole 200 pesos de oro común que le consigna para que goce de su privilegio que son concedidos y para aumento de la dote.
NAOLINCO, PUEBLO DE
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Antonio García de Baldemora, vecino del pueblo de Naolinco, hijo legítimo de Pedro García de Baldemora y de Juana Domínguez, otorga su testamento donde declara no debe a ninguna persona, sólo 30 pesos a los alcaldes. Sus bienes los tiene registrados bajo inventario en el que se omitió el registro de 1, 000 pesos con que se hallaba. Declara que Marcos de Acosta le es deudor de 300 pesos por 50 vacas de la hijuela de su mujer, a quien se las dio en confianza sin escritura, asimismo le debe 200 pesos del resto de una cantidad mayor. Fue casado con Catalina de Acosta, quien trajo a su poder lo que consta en el inventario, tuvieron 7 hijos. Pasó a segundas nupcias con María de Guevara; ésta trajo a su poder ropa y ajuar de casa lo que consta por la hijuela que se le dio; con ella tuvo un hijo. Manda se le dé a 3 de sus esclavas 10 pesos. Nombra por sus albaceas a Antonio y José, sus hijos, a quienes nombra también tutores y curadores de sus menores hijos del primer matrimonio y de su segundo matrimonio a su mujer. Como herederos nombra a todos sus hijos por partes iguales.
Doña Antonia Domínguez, viuda de Don Pedro de los Reyes; Doña Francisca Domínguez, mujer legítima de Don Miguel Rogel; Doña María Domínguez, mujer de Don Tomás Ortiz y Doña Sebastiana Domínguez, mujer de Don Matías Pérez, vecinos de Naolinco, dieron su poder cumplido a Don Miguel Rogel para que en sus nombres pida a Don Bernabé Márquez, vecino de Jalacingo, la copia y traslado de la escritura de donación que a su favor otorgó el Lic. Don José Domínguez Muñiz, cura que fue del partido de Misantla; y estándolo en el poder del referido apoderado, venda el rancho nombrado Tlalisco, situado en la jurisdicción de Jalacingo, por el precio que hallare.
Don Nicolás Diego, gobernador del pueblo de Naolinco; sus alcaldes, Don Melchor Francisco y Diego Martín, regidor , Diego Martín; tequitlato, Antonio de la Cruz; escribano de cabildo, Salvador Diego; alguacil mayor, Pascual Antonio, por voz de Antonio Barradas, intérprete, dijeron que tiene cierto pleito con los naturales de San Andrés Acatlán, sobre la posesión que tomaron de ciertas tierras que contradijeron, y para seguir dicha contradicción, dan su poder cumplido a Don Tomás Ortiz y a Don Juan de Meza, vecinos de Naolinco, para que en sus nombres y en el demás común de su pueblo, parezcan ante las justicias de Su Majestad, señores presidente y oidores de su Real Audiencia, y sigan el grado de la contradicción, presenten testigos, escritos, hagan todos los autos y diligencias, hasta que tenga efecto la contradicción a la dicha posesión.
Doña Beatriz de Villavicencio, viuda de Don Pedro de Padilla, vecina de Naolinco, dio su carta de libertad a María Teresa, su esclava, niña de cinco años de edad, de color blanca, nacida en su casa, hija de Antonia Isabel, su esclava, para que desde hoy día de la fecha sea horra, libre y no sujeta a servidumbre.
Testamento de Don Francisco Domínguez Muñiz, vecino y natural de Naolinco, hijo legítimo de Don Pedro Domínguez Muñiz y de Doña Catalina Fernández, difuntos.
El Padre Juan Bautista Díaz, de la Sagrada Religión de la Compañía de Jesús, administrador del Ingenio Nuestra Señora de los Remedios, en nombre del Padre Francisco de Borja y Aragón de dicha compañía de Jesús y Procurador General de la Provincia de Filipinas y Misiones Marianas, residente en la ciudad de México, y en virtud de su poder, vende a Don Pedro García de Baldemora, vecino de Naolinco, un negro nombrado Salvador Manuel, de 18 años de edad, y una negrita nombrada Matiana de la Rosa, de año y medio, esclavos criollos de dicho ingenio, sujetos a cautiverio, libres de empeño, hipoteca y otro gravamen, por el precio de 350 pesos el negro y la negrita 115 pesos de oro común.
Julián Mancebo, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, se obligó a pagar a María de Acosta, vecina de Naolinco, 850 pesos de oro común, por otros tantos que la susodicha le prestó en reales, para de hoy día de la fecha en seis meses; y para la seguridad de la paga, hipotecó un barco de su propiedad con todos sus aparejos.
Francisco y Felipe de la Barreda Gayón , vecinos del pueblo de Naolinco otorgan poder especial a don Alonso de Cubillas Noriega, a Juan de Posada Estrada, a José de Canín Barreda y a Nicolás de Mendoza, vecinos de la Villa de Llanés en el Reino de León en Castilla, a cada uno in solidum, para lo que uno empezare pueda acabar el otro y con facultad de sustituir las veces que les pareciere y para que en su nombre parezcan ante la Real Justicia de dicha villa o de cualesquier otra, que con derecho deban, reciban y cobren de Juan Canín de Valdéz, vecino también de la Villa de Llanes, la cantidad de pesos en que le hubieran rentado los bienes que apercibió por la muerte de su madre.
Francisco de la Barreda Gayón, vecino del pueblo de San Mateo Naolinco, otorga fianza a favor de don Pedro Jiménez, Gobernador de ese pueblo; Gregorio López, Alcalde; Francisco Ramírez, Regidor; Gaspar de Rivera y Salvador Diego, indios de Naolinco, para que salgan de la cárcel en que se hallan presos, sin que procedan contra los bienes de los susodichos ni se haga excursión.