Don Nicolás Ibáñez de Echávarri, declara que Petrona Nolasco de Zárate y Sandria y Antonio de Noriega, tienen matrimonio concertado, por lo que ha decidido cederles 3 literas con 6 mulas cada una.\r\n
LITERAS
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Don Francisco del Día, don Juan de Ariza, Antonio de Noriega, José Tavera, Francisco Javier López y Tomás de la Cruz, vecinos del pueblo de Jalapa, litereros y alquiladores de bestias para el Camino Real, otorgan poder especial a don Pedro Alcántara Barraza, Procurador del Número de la Real Audiencia de la Ciudad de México, para que comparezca ante el señor Virrey, donde haga presente los notables perjuicios, perdidas y atrasos que sufren, con los muchos bagajes que continuamente se les están pidiendo, por los diarios transportes de soldados, oficiales, cuerdas y otros que transitan por este pueblo por el cortísimo estipendio de medio real cada legua y para que alegue a favor de los otorgantes se tasen y paguen justos precios y conforme al estilo y costumbre del país que están regulados a proporción de los bastimentos y costos de la tierra.
Don Tomás de Santiago y Cruz, junto con doña Juana Núñez, viuda de don Antonio Vanegas, y don Juan de Ariza, dueños de Literas y Avíos de Ligera, vecinos del pueblo de Jalapa, otorgan poder especial a don Pedro de Madera, vecino de la Nueva Ciudad de la Veracruz, para que pueda parecer ante el señor gobernador y oficiales reales de dicha ciudad, y solicite se rediman y libren de las notables pensiones que las tropas de soldados y oficiales que suben y bajan por este pueblo, les ocasionan al tomarles con violencia los bagajes que necesitan para sus transportes y el de sus cargas, por el ínfimo precio de 1 real por legua que por cada uno les pagan con notable pérdida y quebranto de sus haciendas.
Antonio Vanegas, Nicolás de Oliver, \"alias\" Cuernavaca, y Tomás de la Cruz, vecinos del pueblo de Jalapa, dueños de literas y mulas de carga, informan que por remate de los asientos de mulas que se necesitan para el transporte del puerto de la Nueva Veracruz hasta la Ciudad de México, se obligan a pagar a Antonio Vanegas, lo correspondiente al costo y gastos que haya hecho, del remate de los expresados asientos.
Antonio Vanegas, Nicolás de Oliver, \"alías\" Cuernavaca, y Tomás de la Cruz, vecinos del pueblo de Jalapa, dueños de literas, mulas de silla y carpa, otorgan poder especial a don Pedro de Madera, vecino de la nueva Ciudad de la Veracruz, para que ajusten las literas mulas de carga y silla, así como las demás bestias y mozos que sean necesarios, por los precios y tiempos que acuerden.
Doña Juana Núñez, vecina del pueblo de Jalapa, viuda de Antonio Vanegas, dueña de literas y mulas, otorga poder especial a don Pedro de Madera, vecino de la Nueva Veracruz, para que comparezca ante los Oficiales Reales, donde haga postura por llevar las misiones que lleguen de España, obligándola con todos sus menesteres a llevarlas a los lugares que se le ordenen, por medio de sus sirvientes.
Antonio Vanegas, vecino del pueblo de Jalapa, dueño de literas, se constituye en fiador de Juan Morcho, preso en la cárcel pública de este pueblo, por la cantidad de 1000 pesos, obligándose a tenerlo en este pueblo y entregarlo cuando la justicia se lo pida.
Patricio José de Santamaría, Español; y Tomás de la Cruz, mestizo y dueño de literas, vecinos del pueblo de Jalapa, se constituyen en fiadores de José Sanchinel, vecino de este pueblo, preso en la cárcel pública de este pueblo, por la cantidad de 1, 000 pesos, obligándose a tenerlo en este pueblo y entregarlo cuando la justicia se los pida.
Don Tomás de Santiago y Cruz, doña Juana Núñez, viuda de Antonio Vanegas, asentistas de los avíos que conducen las misiones de cuenta de Su Majestad, y don Francisco del Día y don Juan de Ariza, dueños de literas y de avíos de ligera, todos vecinos de este pueblo, otorgan poder especial a don José Rodríguez de Guzmán y Cenizo, vecino de la Ciudad de México, para que acuda ante el Excelentísimo Señor Virrey de este Reino y solicite los redima y liberte de las pensiones que les ocasionan las tropas de soldados y oficiales que suben y bajan por este pueblo y que toman con violencia los bagajes que necesitan para sus transportes y de sus cargas por sólo el ínfimo precio de 1 real por legua que por cada uno les paga, con notable pérdida y quebranto de sus haciendas.