El Alférez Don José de Medina, y su esposa Doña Ana Francisca de Córdoba, vecinos de Jalapa, venden al Capitán Don Carlos de Sámano y Quiñones, dueño del ingenio nombrado San Miguel de Almolonga un esclavo mulato llamado José Ordóñez, criollo de Jalapa, hijo de María Ordóñez, negra de nación Angola, esclava de los otorgantes, la cual heredó de su padre, Juan Bautista Ordóñez de 22 años de edad, libre de empeño, hipoteca y otra enajenación sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, horro de alcabala, en el precio de 200 pesos de oro común.
INGENIO SAN MIGUEL ALMOLONGA
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Miguel de Aviñón, residente en su ingenio de azúcar nombrado San Miguel Almolonga, en esta provincia, se obligó a pagar a Diego López Maldonado, vecino de Jalapa, 200 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para fin del mes de septiembre del presente año, puestos en este pueblo.
El Lic. Don Alvaro de Sámano y Quiñones, dueño del ingenio San Miguel Arcángel ( Almolonga), dio su poder cumplido a Lucas Cardeña Malpica, vecino de Jalapa, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos y demás pertrechos y adherentes tocantes al dicho ingenio.
Miguel de Aviñón, vecino de esta provincia de Jalapa, dueño del ingenio de Almolonga, dio su poder cumplido al licenciado Bartolomé Vivas, presbítero, ausente, para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, bienes raíces y muebles que le debieren; especialmente, para que tome cuentas a Francisco Romero y a Francisco Costilla, vecinos de la nueva ciudad de la Veracruz, de todos los azúcares que les ha enviado; y de lo que cobrare, pague a Jorge Veneciano 2352 pesos de oro común que le debe de una escritura de plazo cumplido.
Vicente Alemán, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, y residente en el ingenio de azúcar nombrado San Miguel Almolonga, propiedad de Miguel de Aviñón, el cual tiene arrendado con todas sus tierras, esclavos y cobres, dio su poder cumplido a Matías del Castillo, vecino de la ciudad de México, y a Miguel de Aviñón para que representando su persona y a su dita y crédito compren de cualquier persona la cantidad de oro o plata labrada o por labrar, mercaderías de ropa China o de Castilla, pipas de vino, cacao, mieles de Campeche, y otro cualquier género; que les pareciere necesario, y una vez vendido, queden horros de costas y daños, hasta 2000 pesos de oro común, los cuales tomen para sí el dicho Miguel de Aviñón a cuenta del primer tercio del pago del referido arrendamiento.
Doña Micaela Jerónima de Ceballos, menor de 25 años y mayor de 14, hija legítima de Don José de Ceballos y Burgos y de Doña Inés de Villasón, y su curador admiten Antonio Grajales Vela, como heredera de sus padres, cuya herencia tiene aceptada, dieron poder al Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, dueño de este ingenio, para que represente a su persona en la partición de los bienes que dejaron sus padres, y generalmente, para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, movidos y por mover, con cualesquier personas.
El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, dueño del Ingenio San Miguel Almolonga, dio su poder al Capitán Don Carlos [Antonio] de Luna y Arellano, vecino de la jurisdicción de Tepeaca, propietario de la Hacienda de la Noria, para que lo pueda obligar como fiador del Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros hasta en la cantidad de 700 pesos, y juntamente con el susodicho, pagarán a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Puebla de los Ángeles, los diezmos del ganado ovejuno.
Juan Bautista Marín, residente en el Ingenio de Almolonga, vende al maestre Esteban, napolitano, un esclavo negro llamado Francisco, de nación Angola, de 22 años de edad, por el precio de 400 peso de oro común.
Miguel de Aviñón, residente en su ingenio de azúcar nombrado San Miguel de Almolonga, y Vicente Alemán, vecino de la Veracruz, revocaron en todo y por todo los poderes que habían otorgado a Juan López de Torres, vecino de la ciudad de México, en el año de 1612.
Nicolás de Acosta y Salvador de Acosta, vecinos del pueblo de Naolinco, el Capitán Nicolás de Guevara, los Sargentos José de Acosta, Felipe de Acosta, Juan Pelayo Méndez, Ventura de Acosta y Marcos de Acosta, entre otros vecinos de ese pueblo por quienes prestan voz, otorgan poder a don Pedro de Torres y Francisco Montero, de esa vecindad y a Joaquín de Arroyta, de Jalapa, para que en sus nombres sigan y fenezcan la causa criminal que se esta siguiendo contra los negros y demás agresores del ingenio de San Miguel Almolonga, por el motín sucedido el 10 de junio de este año, en que fueron heridos gravemente Nicolás y Salvador de Acosta, así les dan poder con libre y general administración.