Esteban Díaz, natural de Huamantla e hijo legítimo de Prudencio Ortiz y doña Lorenza Díaz de Guzmán, el primero difunto y la segunda viva, casado en primeras nupcias con la difunta Juana Teresa Márquez, y en segundas con Antonia Lugarda Rondón, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas al Licenciado don Diego Paredes, Clérigo Presbítero, Domiciliario del Obispado de la Puebla de los Ángeles y vecino de Huamantla, junto con Diego de Huerta, su compadre de Huamantla, y como herederos a los hijos de sus matrimonios, Simón, José y María Antonia, del primero, y Josefa Mariana y Josefa Sebastiana, del segundo.
HUAMANTLA, PUEBLO DE
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Don Francisco de la Rosa y Acosta, vecino de este pueblo, otorga poder especial a don Benito Midoñis, de esta vecindad, para que en su representación, cobre las cuentas pendientes con don Antonio Tarelo, vecino de Huamantla.
Don Guillermo de Espino, vecino y del comercio de esta villa, labrador en su cantón, natural de San Luis Huamantla, hijo de don Jerónimo de Espino y de doña Isabel Josefa Apresa, difuntos. Por la presente, otorga su testamento en la forma siguiente: Es su voluntad que, del quinto de sus bienes, se entreguen legado 500 pesos en reales efectivos, a su hermana doña María Isabel de Espino. Declara fue casado con doña María Josefa Soria, que no llevó nada ni antes ni después del matrimonio, y él tendría una cortedad, de cuyo matrimonio quedaron tres hijos. Expone que hace once años pasó a segundas nupcias con doña María Francisca Peredo, quién trajo a ésta alianza 170 pesos, a la que él ofreció de su peculio 1 000 pesos en clase de dote. Declara que dos casas contiguas, que posee en el pueblo de Coatepec frente al curato, que compró en almoneda pública, pertenecen a sus tres hijos del primer matrimonio: José María, Francisco Ciriaco y María Manuela de Espino y Soria. Adquiridas con dinero, que después del fallecimiento de su madre, él tuvo en su poder, por bienes de su difunto padre, él tuvo en su poder por bienes de su difunto padre, a las que él hizo reparos y mejoras, que ascenderán sobre un poco más o menos a 1 310 pesos, como consta en su libro y de los que se reembolsó 500 pesos, lo que arreglaran sus albaceas, con la condición, de lo que resulte les hace legado, donación o mejora del tercio de sus bienes a sus tres hijos. Declara que cuando pasó a segundas nupcias tenía de capital 7 000 pesos, según el inventario que hizo con este fin, de cuya segunda alianza tuvo a sus hijos Francisco Mariano y Guadalupe Braulia de Espino y Peredo. Declara que su esposa tenía una vaca que le ha reproducido hasta 10 cabezas, de las que es voluntad, que este aumento quede a beneficio de ella; así como el deducible quinto de sus bienes. Señala que su hijo José María, tiene 23 cabezas de ganado vacuno y cuatro caballos, y él sólo tiene mulas, lo señala para que sus bienes ni se inventaren ni se lleven a la masa de los suyos, ya que su hijo los adquirió con el sueldo que disfruta en la hacienda de la Orduña. Declara que el día 10 del presente, compró su esposa a doña María Luisa de Castro y de Guevara una casa en esta villa, haciendo esquina a las calles de San Francisco y del Ganado, en 3 000 pesos al contado y mitad de alcabala con dinero de la pertenencia de él, cuya finca es su voluntad la disfrute su citada esposa a la que le hace legado deducible del quinto de los bienes de él. Por bienes suyos declara: tres casas, una ubicada en la calle de los Ingenios, otra en la calle de San Cristóbal y la tercera, en la calle de San Francisco, que es la misma que se menciona en la cláusula anterior. Una tienda mestiza en la hacienda de la Orduña, otra en la calle Principal de esta villa; con otra contigua de ropa, que desde 1819 tiene en compañía de su hermano político don Antonio José Peredo, con el principal y condiciones que constan en papel firmado por ambos. También reconoce por suyas, unas mulas aparejadas que tiene en la Orduña, tres o cuatro solares eriazos en el pueblo de Coatepec, con ropa de su uso y ajuar de casa y lo demás que contará a sus albaceas. Cumplidas todas las mandas, que carga a su quinto y las deducciones y el tercio que sufra el tercio de sus bienes, de lo que sobrare lo destina en favor de su hija doña María Manuela de Espino y Soria. Nombra por sus albaceas a doña María Francisca Peredo, su esposa, a su hermano el Presbítero don José Vicente de Espino, y a su hermano político don Antonio José Peredo. Nombra por herederos a sus cinco hijos. Nombra por tutor de los hijos de su primer matrimonio a su hermano el Presbítero don José Vicente de Espino y a los del segundo a su hermano político don Antonio José Peredo.
Zonder titelDoña María Gertrudis Tovar, residente en este suelo, otorga poder especial a don Luis Villavicencio, vecino del pueblo de Huamantla, en el territorio de Tlaxcala, para que en su representación, derechos y acciones que le tocan y pertenecen como hija y heredera de don Antonio Tovar, en la testamentaria de éste finado, pueda ir adelante en la secuela de dicha testamentaria hasta su conclusión. Y percibiendo y recaude lo que le pertenezcan, otorgue recibos, finiquitos, cartas de pago y demás documentos que le sean pedidos.
Zonder titelDon Francisco Fernández y Agudo, de este comercio y vecindad, otorga poder especial a don Andrés de la Cruz, vecino del pueblo de Huamantla, para que en su nombre acuda ante aquel Alcalde primero, que será exhortado por el de Perote, a hacerse cargo y recibir en depósito la tienda y negociación que de su pertenencia hay en aquel pueblo al cargo de su hermano político don Florencio Ruiz Ordóñez, ausente en aquel lugar. Lo que previo el inventario correspondiente mantendrá en seguro, depósito, custodia y administración, a disposición del Juzgado requirente de Perote; y practique en el caso, según sus aviso e instrucciones, todas las presentaciones, actos, agencias y diligencias judiciales y extrajudiciales que se requieran y sean necesarias.
Zonder titelDon Guillermo Espino, de este comercio, natural de San Luis Huamantla, hijo legítimo de Jerónimo Espino y de doña Isabel Josefa de Aprea, difuntos, otorga su testamento donde declara deja 4 pesos de limosna a las mandas forzosas; fue casado en primeras nupcias con doña María Josefa Soria, quien no trajo dote y con quien tuvo 3 hijos; contrajo segundas nupcias con María Francisca Peredo a quien la dotó con 1 000 pesos, con ella tiene 2 hijos; tiene entre sus bienes una pulpería en la Calle Real; otra tienda en Coatepec en compañía de don José María Darío; un chinchorrito de 11 mulas, 17 cabezas de ganado vacuno; nombra como albacea a su referida mujer y a su hermano don [José]Vicente Espino y como herederos a sus 5 hijos.
Don Manuel Allén, de este comercio y vecindad, se constituye fiador y principal pagador por el Presbítero don Francisco Javier Pérez, quien ha sido promovido para tomar colación del curato del pueblo de Huamantla, del Obispado de la Puebla de los Ángeles, de la cantidad que importe en cada bienio el expendio de las bulas de la Santa Cruzada y las de indulto de carnes saludables en el territorio de su feligresía.
Doña Anastasia Javiera de Natera, mujer legítima de don Juan Montañés de la Cueva, Escribano Público y de Cabildo de la Nueva Veracruz, vende a doña Ángela Francisca de Acosta, mujer legítima de Juan José Rincón, vecinos de Jalapa, una negra esclava nombrada Juana María, de 40 años de edad, que hubo de José Hernández, vecino mercader de Huamantla, por escritura que otorgó José Cid, el 13 de enero de 1718, cuya esclava esta libre de empeño, hipoteca y enajenación, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 300 pesos de oro común que por ella le ha pagado.
Antonio Francisco y Miguel de Aragón, hermanos vecinos de la jurisdicción de Jalapa, otorgan poder a Francisco Montiel Rosales, su primo vecino del pueblo de Huamantla, para que en su representación venda una casa y solar ubicado en ese pueblo, que quedó por bienes de Miguel Ruiz de Aragón, padre de ellos, que lo obtuvieron por concurso que se hizo de sus bienes entre su madre y hermanas.
El Capitán José de Hoz Escalante, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra de Jalapa, otorga poder a Benito de Castro, vecino de esta jurisdicción, para que en su representación adquiera, en el puesto y sitio que nombran los Tepetates, provincia de la Ciudad de Tlaxcala, de ejidos de la Ciudad de los Ángeles o de Huamantla, desde 150 hasta 200 caballos mansos o potros con hierro y señal de su dueño y después los señale con el hierro de venta.