Cobdicilio de Magdalena Díaz, vecina de Jalapa, por el cual declara que olvidó citar en su testamento ciertos dineros que le deben Alvaro González, vecino del Valle de Huamantla, y los herederos de Francisco Luis, vecino que fue de Jalapa.
HUAMANTLA, VALLE DE
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Don Alonso de Alba, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder general al Licenciado don Matías de Silva, Presbítero Domiciliado del Obispado de Puebla y Abogado de la Real Audiencia de esta Nueva España, vecino de la Ciudad de Tlaxcala, junto con don Antonio Pérez de Chávez, vecino y labrador en el Valle de Huamantla, jurisdicción de Tlaxcala, para que los represente en todos sus pleitos causas y negocios civiles y criminales.
El Capitán don Pedro José Durán, Síndico del Convento de San Francisco y vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don José de Velasco, Síndico del Convento de San Francisco de Huamantla, jurisdicción de Tlaxcala, para que reconozca la hacienda de don Manuel de Cervantes, ubicada en el Valle de Huamantla, examinando los gravámenes que tenga y pagando 970 pesos de principal junto con sus réditos correspondientes en cada año.
Don Manuel Fernández, don Cristóbal Fernández, don Ignacio Clemente Fernández, doña Teodora Fernández y doña María Fernández, hermanos, hijos legítimos y herederos del Capitán don Antonio Fernández, Labrador y vecino del Valle de Huamantla, y de doña Elena de Malpica, hija legítima del Capitán don Juan de Malpica y de doña Catalina de Borboa, difuntos, otorgan poder general a don Nicolás Dávalos y Rayo, Agente de Negocios en el Real Palacio de México y Contador del Juzgado General de Bienes de Difuntos, y por su ausencia al Licenciado don Miguel de Irusta, Clérigo Presbítero y Abogado de la Real Audiencia, para que cobren la parte que les toca de la herencia por parte de los Malpica.
El Bachiller Antonio Dionisio Vásquez, Cura de San Jerónimo Coatepec, otorga poder especial a José Merino, labrador en el Valle de Huamantla, para que venda a cualquier persona, un negro esclavo nombrado Juan de 23 años, libre de empeño, sin asegurarlo de enfermedad, vicio o defecto, al precio que le pareciere.
El Capitán Bartolomé de Castro, arrendatario administrador de las reales alcabalas de la jurisdicción de Jalapa, dijo que en este año, José Alonso, vecino del Valle de Huamantla, causó Real Alcabala de 13 bestias mulares que vendió en esta cabecera a 50 pesos cada una: 4 de ellas al Alférez Juan José Rincón y las 9 a Tomás Miguel de Campo, dueños de recuas, sin haber manifestado la venta como era su obligación, pretendiendo ocultarla, habiéndolos denunciado Tomás Miguel de Campo por el importe de dicha alcabala a razón de 6% a que se allanó para que le otorgue recibo contra él, y mediante esta escritura otorga que ha recibido de Tomás Miguel de Campo 39 pesos de oro común, mismos que importa la Real Alcabala.
Francisco Javier Yáñez Remusgo de Vera, vecino de este pueblo, otorga poder especial a su padre Cristóbal Yáñez Remusgo de Vera, para que en su nombre, administre todos sus bienes muebles en inmuebles, en especial una hacienda de labor que tiene en el valle de Huamantla, nombrada San Buenaventura.
Antonio Barradas, natural del pueblo de Jilotepec, vecino de Jalapa, hijo de Tomás Barradas y de doña Juana de Mendoza, difuntos, otorga su testamento donde declara lo siguiente: debe a Luis Fernández de la Flor y Pareja 5 pesos, al Convento de San Francisco 500 pesos que tiene a censo sobre su rancho. Tiene en su rancho 40 cabras de Francisco de Thormes, más 24 cabras de don José Pérez de Arellano. Simón de Espinosa de los Monteros, labrador en el Valle de Huamantla, le debe 20 pesos. Declara por bienes suyos 5 mulas aparejadas, 4 caballos mansos y un chinchorro de ovejas con sus cabras; el maíz que esta encerrado en la troje; la casa con su solar en la que vive; 2 caballerías de tierra que posee en San Miguel el Soldado; debe a los indios de Xilotepec 40 pesos como se verá por sus recibos, entre otras deudas que tiene y le tienen. Nombra como albaceas testamentarias a Margarita de Castro, su mujer, a José Rincón y a don José Pérez de Arellano y como sus herederos nombra a sus 4 hijos.
Luis de Arévalo, vecino del pueblo de San Juan Quescomatepeque [Coscomatepec], hijo legítimo de García de Arévalo y doña Catalina López, naturales que fueron del pueblo de Tecamachalco, difuntos, otorga su testamento en la manera siguiente: Declara que debe al tendero del alguacil mayor de la villa, al Alcalde Mayor, a Diego Muñoz vecino de Huamantla, al Capitán Marcos Blanco, a un indio llamado José [roto]. Menciona por sus bienes siete mulas, seis yeguas; una chamberga, un capote, almohadas, camisas, entre otros géneros que se mencionan en la escritura. Declara que fue casado con Isabel Figuera [sic], hija legítima de Andrés Marín y María de Figuero [sic]; durante el matrimonio procrearon a Juan de Arévalo. Para cumplir y pagar el presente testamento nombra albacea a Francisco de Arévalo y como su heredero universal a Cristóbal de Arévalo, que ha criado en su casa, además de que lo ayudó a ganar lo que tiene, nombra por tutor y curador del susodicho al citado Francisco de Arévalo.
PEDRO LÓPEZ DEL CANO, JUEZ RECEPTORTomás Bacelo, vecino de este pueblo, junto con Francisco Varela, recibió por donación de Juan Justino Ruiz, un negro nombrado Francisco Javier, de 17 años, sujeto a servidumbre, el cual vende a Domingo Pérez Saracho, labrador y vecino de Huamantla, y habiéndole pagado dicho Francisco lo que le correspondía de dicho esclavo, lo vende libre de empeño, sin vicio, defecto o enfermedad, al precio de 160 pesos.