Juan de Córdoba manifestó los indios de los carros de su hermano Diego de Córdoba, que bajan a la ciudad de la Veracruz, que son como siguen: Diego Jiménez, casado; Francisco, de Atlixco; Juan Bautista, casado; Juan Rodríguez; Francisco Hernández, casado; Juan Melgarejo; Agustín de Morales, casado; Andrés, de San Pablo, casado; Juan Coleto; Diego, de San Pablo, casado; Hernando, de Guanuncha [Huanunca], casado; Melchor Hernández, casado; Francisco, de Huamantla, casado; Periquillo, muchacho; Juan Valiente, muchacho; Simón, de la ciénega; Juan, de Huamantla; Juan, mestizo, muchacho; Francisco, de Acazingo [Acatzingo].
HUAMANTLA, PUEBLO DE
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Pasó para la ciudad de Veracruz la recua de Juan Amador, vecino de Huamantla, a cargo de su hijo Alonso Amador, con los indios: Jusepe [José], Diego Rodríguez, Diego, Antón y Juan sidra, se le notificó que no baje la gente en conformidad con la ordenanza de 11 de agosto de 1623, que prohíbe bajar indios a tierra caliente desde primero de junio de cada año, hasta otro día después de San Francisco, que es 5 de octubre.
Gaspar Bravo Armario, vecino de la ciudad de los Ángeles, como mayordomo y administrador de la cuadrilla de carros del Capitán Martín de Gorospe, vecino de dicha ciudad, manifestó llevar en servicio de ella para la Nueva Veracruz, los indios e indias siguientes: Juan Gerónimo [Jerónimo] y Gerónima [Jerónima], su mujer; Lucas y Susana, su mujer; Juan Pérez, mestizo, y Pascuala, su mujer; Gaspar y su mujer; Pascual y María, su mujer; Pedro, su mujer se quedó arriba; Miguel y su mujer; Pascual, su compañero; Juan Dieguillo, soltero; Juan Miguel, soltero; Pedro de Huamantla y María, su mujer; Juan Diego y María Sánchez, su mujer; Juan Felipe y su mujer; Alonso y su mujer; Martinillo, muchacho; Juanillo, muchacho; otro muchacho por mal nombre Longaniza; Dominguillo Lechuga; Juan de Tenampa. Asimismo, el corregidor le notificó que a los indios debe dársele buen tratamiento, no servirse de ellos contra su voluntad y pagarles por su trabajo conforme a lo dispuesto y ordenado por Su Majestad.
Benito Barrero, vecino de Huamantla, manifestó 66 mulas y machos cerreros, que trae para vender en este pueblo y su jurisdicción, y de lo que vendiere pagará la alcabala.\n
Ante don Diego de Alvarado Bolivar, Alcalde Mayor por Su Majestad, Antonio Ramón Guzmán, Alguacil Mayor de este partido, manifestó haber preso la noche pasada a un negro esclavo huido que dijo llamarse Simón, propiedad de Álvaro González, dueño de recua, vecino de Huamantla, el cual aprehendió en el cerro de Tlachichilco, en esta jurisdicción, por lo que el alcalde dijo que se mantenga preso en la cárcel pública y se dé aviso a su amo para que venga o envíe por él.
Ante el Alcalde Mayor compareció Álvaro González, vecino del pueblo de Huamantla, quien dijo que el negro mencionado en la escritura anterior [1652/02/22] es suyo, por lo que el alcalde mandó traer al negro, y conjuntamente declaró ser esclavo del dicho Álvaro y haberse huido; y visto por el alcalde mandó se le entregase, pagando los costos de la prisión.\n
Antonio Francisco y Miguel de Aragón, hermanos vecinos de la jurisdicción de Jalapa, otorgan poder a Francisco Montiel Rosales, su primo vecino del pueblo de Huamantla, para que en su representación venda una casa y solar ubicado en ese pueblo, que quedó por bienes de Miguel Ruiz de Aragón, padre de ellos, que lo obtuvieron por concurso que se hizo de sus bienes entre su madre y hermanas.
Doña Anastasia Javiera de Natera, mujer legítima de don Juan Montañés de la Cueva, Escribano Público y de Cabildo de la Nueva Veracruz, vende a doña Ángela Francisca de Acosta, mujer legítima de Juan José Rincón, vecinos de Jalapa, una negra esclava nombrada Juana María, de 40 años de edad, que hubo de José Hernández, vecino mercader de Huamantla, por escritura que otorgó José Cid, el 13 de enero de 1718, cuya esclava esta libre de empeño, hipoteca y enajenación, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 300 pesos de oro común que por ella le ha pagado.
El Capitán José de Hoz Escalante, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra de Jalapa, otorga poder a Benito de Castro, vecino de esta jurisdicción, para que en su representación adquiera, en el puesto y sitio que nombran los Tepetates, provincia de la Ciudad de Tlaxcala, de ejidos de la Ciudad de los Ángeles o de Huamantla, desde 150 hasta 200 caballos mansos o potros con hierro y señal de su dueño y después los señale con el hierro de venta.
Doña Ángela de Malpica, viuda del Capitán don Fernando Bazán de Otero, vecina del pueblo de San Miguel de Perote, jurisdicción de Jalacingo, hace imposición de 150 pesos de oro de censo en cada año, a las haciendas San Antonio Ateguetla y San Juan Alteyuca, por venta real a don Juan de Caldevilla, vecino y mercader del pueblo de Huamantla, jurisdicción de Tlaxcala.