El Capitán Francisco Fernández, mercader de negros, estante en esta provincia, vende a Doña María González de Amarilla, dueña del ingenio nombrado la Santísima Trinidad, y a su hijo, el Capitán Francisco Hernández de la Higuera, once piezas de esclavos, nueve varones y dos hembras, de diferentes nombres y edades, de nación [tierra] Angola, bozales, recién venidos, sin asegurarlos de ninguna enfermedad pública ni secreta, sujetos a servidumbre, libres de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio los cuatro de ellos en 390 pesos de oro común cada uno; una muchacha llamada María, en 120 pesos; y seis varones mancebos, a 220 pesos cada uno, y todos juntos suman 3 000 pesos.
ESCLAVOS
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El Capitán Miguel Jerónimo López de Ontanar y doña María Francisca de Urquía, su legítima mujer, vecinos del pueblo de Jalapa; el primero hijo legítimo de Luis López de Ontanar y de doña Ana Antonia de Sotomayor, y la segunda hija legítima del Capitán Andrés de Urquía y de doña Sebastiana de la Peña, otorgan que se dan poder para testar mutuamente el uno para el otro y el otro para el uno, para que el que viva ordene el testamento. El Capitán Miguel Jerónimo López de Ontanar declara que ha habido en su matrimonio la cantidad de 1, 000 pesos de oro común, una esclava que vendió, algunas prendas de oro y plata, entre otras cosas. Declaran que tuvieron 2 hijos legítimos. Asimismo se nombran albaceas mutuamente.
María Domínguez Muñiz, viuda de Gregorio Cruz Alegre, vecina del pueblo de Naolinco, vende a Domingo Palmeros, de la misma vecindad, una esclava llamada Margarita, achinada de 7 años de edad. La venta se hace con todas sus faltas y defectos públicos y secretos que pueda tener, en 130 pesos de oro común, libre de alcabala que le ha entregado.
Juan de Zárate, español vecino de Xilotepec, dijo que entre los bienes que dejó su padre Diego Ortiz de Zárate, se encontraba un esclavo llamado Salvador de Rivera, de 8 años de edad, hijo de Diego de Rivera y Juana Pascuala, que fue valuado en 100 pesos, a quien ahora le otorga libertad por cantidad de 300 pesos que a su satisfacción ha entregado Juana Pascuala su madre.
Sebastián de Viveros, vecino de Jalapa, como albacea de Francisca de Yépez, solicitó al Capitán Don Juan Francisco de Herrera, Alcalde Mayor de Jalapa, mande sacar testimonio de una cláusula del testamento de la dicha Francisca de Yépez, en la cual dispuso que se diera la libertad a Pedro, su esclavo, de 7 u 8 meses de edad, hijo de Francisca, su esclava; cuyo testamento fue otorgado ante Sebastián de la Peña, escribano público, el año pasado de 1691.
Don Juan de Thormes, vecino y mercader de Jalapa, y Antonio Cardeña, en nombre y con poder de Diego de Aguirre, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, se convinieron y concertaron en hacer el trueque y cambio de esclavos en esta forma: Antonio Cardeña, vecino de Jalapa, dio a Don Juan de Thormes un negro nombrado José, de casta Arara, de 26 años de edad, esclavo del referido Diego de Aguirre; y Don Juan de Thormes, le dio una negra nombrada María, de casta Arara, de 32 años de edad: Dichos esclavos están libres de censo, empeño y otra enajenación, sin asegurarlos de ningún vicio, defecto o enfermedad, y fueron valuados en 200 pesos de oro común cada uno.
El Padre Juan Bautista Díaz, de la Sagrada Religión de la Compañía de Jesús, administrador del Ingenio Nuestra Señora de los Remedios, ubicado en esta jurisdicción, con poder del Padre Francisco de Borja y Aragón, Procurador General por la Provincia de Filipinas y Misiones Marianas de esta Nueva España, vende al Lic. Don Miguel Pérez de Medina, cura beneficiado por Su Magestad del pueblo de Jalapa, el Ingenio Nombrado Nuestra Señora de los Remedios, con cinco sitios de ganado mayor, uno de ganado menor, 15 caballerías de tierra, las casas de morada y oficinas, los aperos y herramientas que le pertenecen, cuatro esclavos, 200 formas para hacer azúcar y otros pertrechos, por el precio de 7 762 pesos y 4 reales de oro común; de los cuales ha recibido del comprador 1 232 pesos en reales y una libranza de 2 130 pesos que hacen un total de 3 262 pesos de oro común, y restan por pagar 4 500 pesos en un plazo de dos años, a partir del 15 de enero del presente año.
María Ortiz de Zárate, viuda de Francisco Domínguez Muñiz, vecina del pueblo de Naolinco, residente en el ingenio de fabricar azúcar nombrado San Miguel Almolonga, otorga poder especial a Francisco Miguel de Campo, Teniente General en esta jurisdicción, para que en su nombre y representación otorgue carta de libertad al mulato Bartolomé de 25 años más o menos, hijo de Gertrudis, esclava, negra mulata, quien se apreció en 100 pesos de oro común.\r\n
Don Francisco del Castillo, vecino del pueblo de Tecamachalco, natural del pueblo de Don Benito en la Extremadura, Reinos de Castilla, hijo legítimo del Alcaide don Gonzalo González del Castillo y de doña María de Vega, difuntos, otorga su testamento en el cual declara estar casado con doña Luisa Ramírez “la Paloma” desde hace veintidós años, con quien procreó a Joseph [José] del Castillo, Juan del Castillo y Antonio del Castillo. Declara por bienes la casa de su morada en el pueblo de Tecamachalco; dos esclavos llamados [roto] y Mateo; tres mulatas esclavas llamadas Dominga, Clara e Isabel; tres caballerías de tierra en el llano de Tecamachalco; dos jacales que compró a Diego Jorge, entre otros bienes que se mencionan. Nombra como albaceas testamentarios a sus hijos y a su mujer y como herederos a sus tres hijos.
Sans titreGaspar López y Pablo de Santiago, negros vecinos del pueblo de San Lorenzo Cerralvo, declaran que Gaspar González, vecino de esta villa, siendo alcalde ordinario en el año de 1658 capturó a un negro llamado Juan de la Cruz por otro nombre Juan Grande, esclavo de Domingo Márquez, vecino y Alguacil de la ciudad y provincia de Tepeaca, el cual lo entregó a dicho Pablo de Santiago. Señalan que durante este tiempo estuvo al servicio de dicho Gaspar López y en poder de los dos otorgantes. También declaran que por escritura pública Domingo Márquez pidió a Gaspar González la entrega de dicho esclavo y debido a que no lo entregó tuvo que pagar 360 pesos de oro común, con calidad de que le cediese y traspasase todos sus derechos. Por otra parte, el citado Gaspar González con los derechos que le competen les pidió dicho esclavo, sin embargo declararon que se les había huido. Finalmente los otorgantes al no poderlo entregar convinieron y se obligaron a entregar a Gaspar González el dicho negro Juan de la Cruz, y en caso de no entregarlo dentro de seis meses, se obligan debajo de la mancomunidad y fianza a pagar 240 pesos de oro común.
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