Don Juan de Bolado y Castillo, residente en esta villa de Córdoba, otorga vende al Bachiller don Andrés de Meza y Mendoza, Presbítero vecino de esta villa, un esclavo negro nombrado José, de nación Congo, de diecinueve años de edad, el mismo que hubo y compró del Capitán Juan Blanco, vecino de la ciudad de la Habana. Lo vende en precio de 300 pesos de oro común en reales.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDOESCLAVOS NEGROS
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Doña Bernarda Manuel del Águila y Rojas, mujer legítima del General don Andrés de Pes, Caballero del Orden de Santiago, Capitán General de la Real Armada de Barlovento y Seno Mexicano, residente en esta villa de Córdoba, otorga que vende a don Miguel de Jerez, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, una negra su esclava nombrada Josefa Núñez, criolla de la ciudad de la Habana que será de edad de veintiocho años poco más o menos, que es la misma que hubo y compró de Gaspar Rendón, vecino de esta villa, como apoderado de Felipe Fernández de Omarcos, vecino de la ciudad de la Veracruz, la vende en precio de 350 pesos de oro común en reales.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDODomingo de Messa [Meza], residente en esta villa de Córdoba, vecino de la ciudad de la Habana, en voz y nombre de don Diego de Sayas Bazán, vecino de dicha ciudad, en virtud de su poder y de él usando otorga que vende al Alférez Francisco de Brito Lomelín, vecino de esta villa, un negro nombrado Juan de nación Cabo Verde, de edad de cuarenta años. Lo vende en precio de 100 pesos de oro común.
NICOLÁS DE ESTRADA, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICODon Antonio Serevani y Mora, Subteniente del Regimiento de México, residente en esta Villa de Xalapa, vende a don Juan de Unanue, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, una esclava negra, natural de Guinea, nombrada María Dolores, la que compró de don Alberto Candau, en la ciudad de la Habana, y ahora vende en 400 pesos de oro común.\t
El Capitán don Hipólito del Castillo de Altra, albacea testamentario del Capitán Gaspar del Monge y Mendoza y doña María Altamirano, difuntos, vecinos que fueron de esta villa de Córdoba, usando de dicho nombramiento, dijo que tiene principiados los inventarios de los bienes que quedaron por fin y muerte de los susodichos y que por la presente escritura continua con ellos, haciendo ahora inventario de los bienes que componen esta hacienda de trapiche, nombrada Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, que era propiedad de los difuntos, entre cuyos bienes destacan: Una casa que fue de su morada, de madera embarrada, cubierta de zacate, con sala y recama, con sus puertas y ventanas de cedro. Una casa de trapiche que está sobre horcones y cubierta de zacate, con una molienda corriente en ella. Una casa de calderas de cal y canto, cubierta de teja, con su colgadizo de hornallas. Un asoleadero de cal y canto; una casa de purga; una casa que sirve de carpintería; una cocina de madera, cubierta de zacate; una caballeriza; una casa donde vive el mayordomo; diecinueve chozas cubiertas de zacate donde viven los esclavos y sirvientes de la hacienda. Diferentes muebles de casa, cajas, camas, colchones, ropa de cama. Nueve libros de diferentes tamaños, viejos. Tres pares de grillos, dos palos con sus cadenas y grilletes, dos carlancas de bronce. Un pozo en el patio, con su brocal, de cal y canto su pila. Diferentes cantidades de bueyes, machos, yeguas, caballos y mulas. Once suertes de caña de diferentes edades y nombres. Un negro nombrado José, trapichero, Loango, de treinta años de edad; María, su mujer, negra Conga, de treinta y dos años; Alonso, negro rayado de veintiocho años; Juan gachupín, negro Congo, de treinta y cinco años; Magdalena, negra Carabalí, de treinta años; Pablo, criollo de la Habana, de cuarenta años; Pedro de la Cruz, negro francés, de veintitrés años; Juan Ventura, Cabo Verde, negro de treinta años, y Nicolasa, su mujer, mulata de veintidós años, y su hijo mulato; Miguel, negro popo, maestro de hacer azúcar, de cuarenta años, y Marta, negra Carabalí, de cincuenta y cinco años, con tres hijos; entre otros esclavos y bienes que se mencionan.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICOJosé Domínguez, residente en esta villa de Córdoba y vecino de la ciudad de la Nueva Veracruz, otorga que vende a Juan Hernández, vecino de esta villa, un esclavo negro nombrado Félix, de treinta años de edad poco más o menos, el mismo que hubo y compró de Andrés González, vecino de la Habana y residente en dicha ciudad de la Veracruz, por escritura que a su favor otorgó en dicha ciudad el 24 de octubre de 1703. Lo vende en precio de 150 pesos de oro común.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICOPedro Trillo de Figueroa, vecino de esta villa de Córdoba, en nombre del Capitán Cristóbal Poveda, vecino de la ciudad de la Habana, y en virtud del poder especial que le otorgó a don Miguel González, Contador de la Real Hacienda y Caja de la ciudad de la Nueva Veracruz, para vender un esclavo negro nombrado Nicolás Congo, de treinta y tres años de edad [poco más o menos], cuyo nombre se le puso al tiempo que se bautizó, y es el mismo que su parte compró al Capitán don Pedro de Castro, el 28 de julio de 1679 en la Habana, ante Francisco Guerra, Escribano Público. En cuya virtud del mencionado poder y en nombre de Cristóbal Poveda, vende dicho esclavo al Capitán Joseph [José] de Leyva [Leiva] Esparragosa, [que lo es de la infantería española] de esta villa y vecino de ella, en precio de [roto] pesos.
NICOLÁS LÓPEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICODon Juan Marcos Rendón, vecino de esta villa de Córdoba y dueño de rancho de labor en ella, otorga poder a don Salvador de Mérida, vecino de esta villa, para que en su nombre venda, en la ciudad de México o en la parte y lugar que por bien hubiere a la persona que le pareciere al contado o fiado, un negro su esclavo nombrado José, natural de la ciudad de la Abana [Habana], que será de veinticinco años poco más o menos, el cual hubo y compró de don Pablo José Bocarando y Espinosa en esta villa, cuyo esclavo venda al precio que por bien tuviere. También, se le da éste para que pueda quitar cualesquier bienes que se conozcan ser suyos y no haberlo él enajenado, y si por lo antes mencionado fuese necesario contienda de juicio parezca ante los jueces, justicias de Su Majestad, tribunales, haga todos los autos y diligencias judiciales y extrajudiciales que convengan, por lo que se le da éste con libre y general administración con poder de enjuiciar y sustituir.
MANUEL DE ROSAS, JUEZ RECEPTORDon Juan Marcos Rendón, vecino de esta villa de Córdoba, vende a don Francisco Pibot y Tapia, vecino de esta villa, un esclavo negro nombrado José, natural de la ciudad de la Habana, que será de edad de veinticinco años poco más o menos, mismo que hubo y compró de don Pablo José Bocarando y Espinosa. Lo vende por esclavo cautivo sujeto a perpetuo cautiverio y servidumbre, libre de empeño, enajenación, vicio, defecto o enfermedad, al precio de 330 pesos, horros de alcabala y escritura.
FÉLIX DE SOSA, ESCRIBANO REALDon José de Tembra y Simanes, vecino de esta villa de Córdoba, en voz y en nombre del Alférez don Pedro de Vera, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, y en virtud de la sustitución de poder que le dio doña Antonia de la Torre, vecina de la Habana, para la venta de un esclavo, otorga vende a don Francisco Pibot y Tapia, vecino de esta villa, dueño de hacienda de hacer azúcar en esta jurisdicción, a saber un negro que le remitió doña Antonia de la Torre, nombrado Juan José, que hubo y compró del Licenciado don José Pérez de la Mota, Presbítero Domiciliario. Lo vende por esclavo cautivo sujeto a perpetuo cautiverio y servidumbre con todas sus tachas públicas y secretas, libre de deuda, empeño, hipoteca y otra enajenación, en precio de 300 pesos de oro común en reales.
MANUEL DE ROSAS, JUEZ RECEPTOR