Martín de la Parada y Melchor González, vecinos de Jalapa, se obligaron a pagar a Francisco López Enríquez y a Pedro Hernández, 860 pesos de oro común, precio de dos esclavos negros que les vendieron en este pueblo, los cuales entregarán el 1 de marzo de 1601.
ESCLAVOS NEGROS
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Pedro Hernández, con poder de Francisco López Enríquez, vende a Francisco Martín, vecino de Jalapa, una esclava negra llamada Felipa, bozal, de tierra San Thomé, de 14 años de edad, poco más o menos, por el precio de 325 pesos de oro común.
Bartolomé González de Hortelano, vecino de la provincia de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco López Enríquez o a Pedro Hernández, 2850 pesos de oro común, precio de siete piezas de negros esclavos, a plazos de 6 y 12 meses.
Blas Machado, vecino de Jalapa, se obligó a pagar 437 pesos de oro común al Capitán Domingo de Licona, para fines del mes de enero de 1602; los cuales son por razón y precio de una esclava negra que le vendió.
Diego González, vecino de Jalapa, se obligó a pagar 800 pesos de oro común al Capitán Domingo de Licona, precio de dos esclavos negros, para fines del mes de enero de 1602.
El Capitán Don José de la Higuera Matamoros, Alcalde Mayor de Jalapa, dio su poder cumplido a Don Luis de Miranda y Ocampo, mercader, y a Don Juan Matías, corredor, vecinos de la ciudad de Puebla de los Ángeles; y al Padre Fray Juan Alfonso, religioso dominico de dicha ciudad, para que en su nombre puedan poner en empeño dos esclavos de su propiedad: el uno negro, nombrado Juan de Castro, criollo, hijo de Antonio de Castro, chino, y de Teresa, negra criolla, difuntos, que fueron esclavos del Ingenio La Santísima Trinidad; de 22 años de edad, el cual le fue donado por su hermano Don Francisco de la Higuera Matamoros el año pasado de 1667. Y el otro, un mulatillo de 14 años de edad nombrado Agustín Hernández, criollo del dicho ingenio, hijo de Margarita, negra esclava de la dote de Doña Josefa de Arellano y de Irala, viuda del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, quien como madre del otorgante le fue dado desde pequeño; el dicho Juan en 400 pesos y Agustín por 300 pesos de oro común, libres de empeño, hipoteca y otra enajenación, por el plazo de seis meses.
El Capitán Don Francisco García López, vecino de Jalapa, confesó haber recibido 400 pesos de oro común de Don José de la Higuera Matamoros, Alcalde Mayor de Jalapa, por el empeño de un esclavo negro nombrado Juan de Castro, criollo del Ingenio Grande.
María de la O Muñoz y Gerónima Díaz Muñoz, hermanas, doncellas de más de 25 años de edad, vecinas de Jalapa, dijeron que tienen un esclavo que se llama Diego de Estrada, mulato, color claro, alto de cuerpo, que tendrá hasta 28 años, poco más o menos, y que les pertenece por ser criollo, hijo de Mariana de San José, negra difunta que fue también su esclava y después libre. Asimismo, dijeron que, por causas justas que las mueven, le han permitido a dicho Diego de Estrada librarse de la sujeción y cautiverio en que está, dándoles a cambio 150 pesos de oro común, de los cuales 50 pesos entrega de contado y los 100 pesos restantes los ha de pagar a fin del mes de marzo de 1684, con el cargo y calidad de que, mientras vivan las otorgantes, las ha de acudir en todo lo que se les ofrezca, asistiéndolas y sirviéndoles, por ser solas, y por convenio y trato entre Diego y las otorgantes; y, si faltara, no será válida esta libertad.
Andrés Pérez, vecino de Xilotepec, vende a Juan Lorenzo Velázquez, mercader, vecino de Jalapa, una negra criolla nombrada Dominga, de 16 años de edad, hija de Luisa de Ramos, negra criolla, su esclava; libre de empeño, hipoteca y otra enajenación; sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, por el precio de 300 pesos de oro común.
Andrés de Bustillos, vecino de Jalapa, vende al Capitán Don Lorenzo Romero Jurado, dueño de recua y vecino de Jalapa, un esclavo negro nacido en su casa, nombrado Andrés, hijo de María de la O, mulata, su esclava, de 22 años de edad, poco más o menos, por el precio de 300 pesos de oro común, sin asegurarlo de vicio, defecto, enfermedad pública ni secreta.