Alonso de Neira Claver, vecino de Jalapa, y propietario del oficio de escribano en esta provincia, desde hace un año, poco más o menos, para pagar el valor del dicho oficio vendió 2 esclavos, un mulato y una negra, a Juan de la Gasca, dueño de recua, vecino de la ciudad de México, y como no le hizo escritura en forma, desde luego por el presente vende al susodicho un mulato nombrado Cristóbal de los Santos, de 20 años de edad, y una negra llamada Teresa, hermana del mulato, de 15 años de edad, ambos criollos, hijos de María, negra esclava, difunta, que fue del otorgante, por el precio de 400 pesos de oro común.
ESCLAVOS NEGROS
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María Balera [Valera], vecina de la nueva ciudad de Varacruz, como tutora y curadora de Agustín de Santa María y María Balera [Valera], sus nietos, hijos de Juana Ramos, su hija, difunta, en nombre de los mencionados menores, vende a Doña Aldonza de Vargas, vecina de Jalapa, viuda de Luis de Aguayo, una negra perteneciente a los bienes de los citados menores nombrada Agustina, criolla, nacida en casa de su hija, de 14 años de edad, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación; sin asegurarla de ningún vicio, tacha, defecto ni enfermedad, por el precio de 300 pesos de oro común. Esta venta fue aprobada por los menores Agustín de Santa María de 14 años, y María Balera [Valera], mayor de 12 años.
Antonia Balera[Antonia Valera], dueña de la venta que llaman Bartolomé, en esta jurisdicción, albacea y heredera de su marido Francisco Camacho, vende a Manuel Martín Zamudio[Manuel Martín de Zamudio], vecino y labrador de la jurisdicción de San Juan de Llanos, una negra nombrada María, de nación[tierra] Angola, de más de 50 años que su marido compró a Francisco Rodríguez Tinajero, vecino de la nueva Veracruz, en 1618, en la cantidad de 260 pesos de oro común, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación.
Lucas Cardeña Malpica, enfermo de cama, vecino de Jalapa, dijo que al tiempo cuando otorgó su testamento se le pasó decir que habiendo quedado por albacea de María de la Cruz de Villanueva, mujer de Bartolomé de Lecea, en una clausula se da libertad a Magdalena, negra de Angola, de 40 años de edad, luego que muriese su ama; sin embargo, la dicha cláusula no tuviera efecto en cuanto a servir los días de su vida a su amo, y goce de su libertad.
Diego de Gamboa, vecino de Jalapa, vende a Juan de Urrutia, vecino de la ciudad de Tlaxcala, un negro esclavo nombrado Pedro, de nación Angola, de 30 años poco más o menos, que hubo y compró del Capitán Manuel Alfonso Faiscas, armador de negros el año de 1638; libre de empeño, hipoteca ni otra enajenación, sin asegurarlo de vicio, tacha, defecto ni enfermedad, por la cantidad de 350 pesos de oro común.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en este ingenio, dio su poder cumplido a Mateo Hernández Palacios, vecino de la ciudad de Los Angeles, para que en su nombre venda un esclavo negro nombrado Francisco, Angola, de más de 20 años de edad, de su propiedad, libre de empeño y otra enajenación, en el precio y plazos que concertare.
Doña Marta de Vargas, soltera, vecina de Jalapa, vende a Diego de Vera, vecino de la hacienda de Buenavista, en la jurisdicción de La Antigua Veracruz, una esclava negra nombrada María, criolla de la nueva Veracruz, de 21 años de edad, que hubo y compró de Juan de la Gala Moreno, vecino de Jalapa, aunque la escritura dada fue a favor de Don Carlos de Sámano y Quiñones, éste, por cláusula de su testamento declaró pertenecerle a la otorgante; libre de censo, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarla de ninguna enfermedad, por el precio de 400 pesos de oro común.
Cristóbal Jiménez, estante en Jalapa, vende a Juan de las Ruelas Machuca y a Inés Núñez, su mujer, una esclava negra nombrada Catalina, de tierra Biafara, en 230 pesos de oro común.
Pedro Muñoz, vecino de la ciudad de México, entrega por bienes dotales a Francisco Rebolledo, vecino de Veracruz, una esclava negra nombrada María, de tierra Larara, en virtud de haber contraído matrimonio con Inés de Alfaro, su hija legítima.
Francisco Bazo de Andrada, estante en Jalapa, como albacea de los bienes de su hermano Alonso Bazo de Andrada, le vendió una esclava negra con una hija pequeña a Pedro Buzón y como le han puesto embargo por las esclavas, Francisco Bazo se obliga de sacarlo en paz.