Doña Ángela Gorrindo Palomino, mayor de edad, viuda de Felipe Díaz de Peón, dijo que el año pasado de 1828 vendió a don Cristóbal Montes de Oca un solar ubicado en esta ciudad, en la calle de la Serafina, y por cuanto Montes de Oca ha solicitado la escritura formal de dicha venta, por la presente, la comparente ratifica la venta de referido solar, remitiéndose a los linderos y precio explicados el documento que la comparente otorgó ante el ciudadano José María Rebolledo Maldona, siendo éste alcalde de primera nominación en esta ciudad, a los 21 días del mes de marzo del mencionado año.
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Doña María Guadalupe, doña María Clara y don José María Cardel, mujeres solas las dos primeras, mayores de edad, libres de tutela y ajena administración, y el último soltero, menor de veinticinco años y mayor de veinte, hermanos todos, dijeron que doña María Magdalena de la Torre le dejó por herencia a su hijo don Santiago Cardel, padre de las relacionantes, una casita de paredes de edificio bajo, ubicada en esta ciudad, en la calle de la Caridad con su frente al sur, lindando por el costado de oriente con casa de la testamentaria de don Pedro Martín del Puerto Vicario, por el poniente con casa que hoy es de herederos de don Felipe Cruz, y por norte con caballería y patio de otra casa de los mismos herederos de Cruz. Casa que por fallecimiento de don Santiago pasó a los comparecientes y a otra hermana nombrada María Josefa Gabina, que se halla ausente. Cuya casita deslindada, venden al señor cura don Félix Ruiz Ortiz de Zárate, en precio de 1 200 pesos, de los que se continuarán reconociendo 380 pesos de capital a favor de la cofradía de Ánimas, que impuso sobre ella doña María Magdalena desde julio de 1802, y pagará al mayordomo de dicha cofradía los 536 pesos y 2 reales de deuda de réditos hasta el día de hoy, y los 283 pesos los entrega de contado el señor cura a los comparentes, quienes lo recibieron de conformidad.
Sem títuloEl señor Presbítero don Félix Ruiz Ortiz de Zárate, Cura actual de la doctrina de Tlacolulan y residente en esta ciudad, dijo que posee por propia, una casita de edifico bajo, ubicada en esta misma ciudad, en el callejón nombrado del Perro, con el cual hace su frente de 31 varas, con 47 de fondo en cuyo término sólo tiene 30 varas de latitud; linda por oriente, que es su fondo, con casa de una partera nombrada Gertrudis, por el norte con terreno de don Miguel del Valle, por sur con casa de una tal Polonia, y por poniente con la expresada calle. Cuya deslindada casa hubo y compró a Isidora Josefa Guevara, quien ya es difunta, y a ésta la vendió don Pedro Báez, en cuyo poder se quedó la escritura de adquisición, sin haber otorgado la de venta a la Guevara, y por lo mismo no lo hizo ésta al comparente, quien en este acto ha presentado al notario a una señora que dijo llamarse Josefa Toribia Díaz de Párraga y Guevara, y ser hija de la nominada Guevara, y constarle que es cierto que esta le vendió la mencionada casita al dicho señor cura, quien en virtud de esa venta es legítimo dueño de ella. Por lo cual, a través de la presente otorga vende la mencionada casita a don Juan Francisco Oliva, en precio de 365 pesos.
Sem títuloEl ciudadano José Antonio Licona, vecino en el Chico, y presente en esta ciudad, dijo ser dueño de una casita ubicada en esta ciudad, en un sitio que heredó de su finada madre María Bonifacia Contreras, situado a orilla del camino Nacional que va para Veracruz, con 10 varas de frente que lo hace al norte, y 30 varas de fondo lindando por oriente, poniente y sur con tierras de la cofradía de la Purísima Concepción de esta parroquia. Cuyo sitio deslindado, vende al Licenciado don Ramón Ruiz, al precio de 200 pesos.
Sem títuloDoña Bárbara Apolbón, doncella de noventa y seis años de edad, de esta vecindad, de cuya identidad testificaron don Manuel Toro y Manuel Gil; dijo que es dueña de un solar situado frente a la calle del Chorrito en esta ciudad. Solar que tiene 16 varas de frente y 25 de fondo, con 3 cercas de madera, siendo la de la parte del sur de pared de cal y canto y está propia de don Narciso José de Echeagaray; cuyo solar linda por el oriente, calle en medio, con casa de doña Micaela Torres y con solarito de Jacinta Malpica; por el poniente con casa de la comparente; por el sur con solar del mismo Echeagaray; y por el norte con solar que fue de doña Gertrudis Vivanco. Cuyo deslindado solar hubo y heredó la comparente de su madre doña Francisca Aguilera, quien a su vez la heredó de su tía doña Micaela Bandala, mismo que ahora vende a José María Quintana, de esta vecindad, al precio de 50 pesos de contado.
Sem títuloEl ciudadano Miguel Hidalgo, de esta vecindad, dijo que posee por propio un solar en esta ciudad, al concluir la calle de Santiago, con 27 varas de frente al norte y su fondo al sur hasta la orilla del río de Santiago, mismo que hubo por compra que hizo a don Marciano Masguret, en fecha de 6 de abril de 1801. De cuyo deslindado fundo vende al ciudadano José María Ignacio Carmona, una cuchilla de tierra con 5 varas de frente al norte y en su fondo 4, que lo hace hasta la orilla del río de Santiago, en precio de 27 pesos, que tiene recibidos de contado.
Sem títuloDon José María Grajales, de esta vecindad, marido de doña María Manuela de Espino y Soria, dijo que ésta posee por propio un solar que le dejó en herencia su padre don Guillermo [de Espino], fundo que está situado en Coatepec, en la calle que sale del Calvario para el espinal, a tres cuadras de distancia, en el medio de dos esquinas, lindando por el oriente con tierras de José Antonio Rosalío, por el norte con tierras de José Benito, por el sur con tierras del vendedor, y por el poniente con tierras de María Tomasa, viuda de José Martín; cuyo solar tiene de frente 102 varas que lo hace al norte y de fondo 90 varas que lo hace al sur. Lo vende al administrador de los bienes de su esposa, el ciudadano Simón Narciso, en precio de 85 pesos.
Sem títuloDon José Antonio Ochoterena, vecino de la villa de Zacapuaxtla, presentó poder otorgado por doña Ana Josefa Alzaga, viuda de don Cayetano Gándara, vecina también de aquella villa, en el que se le faculta vender una casita y solar, ubicados en esta ciudad, que fueron de la propiedad de doña Antonia Amaya, primera esposa de Gándara, y éste dejó a dicha señora Ana Josefa. Solar que tiene 36 varas de frente al oeste, y linda por la parte del norte con calle del basurero, que queda frente al juego de bochas, y 51 de fondo que lo hace al este, y por el sur con solar que fue de la difunta tía Mata. Dicha señora Alzaga tiene un hijo llamado Francisco de Paula y quiere que a éste niño se le reconozca a depósito irregular sobre dicho solar y casita, la cantidad de 200 pesos. Razón por la cual, el señor Ochoterena otorga que vende el citado solar y casita a don Antonio José Peredo, de esta vecindad, en cantidad de 850 pesos, quedando a reconocer éste 200 pesos a favor del menor Francisco de Paula Gándara, con el premio de un 5 por ciento, por lo que quedan libres 650 pesos, mismos que se da por satisfechos.
Sem títuloDon Dionisio Camacho, de esta vecindad, dijo que posee por propia una casa ubicada en esta ciudad, al costado del templo de San José, haciendo frente calle intermedia con los asientos y pasamanos inmediatos a dicha iglesia. Por cuyo frente, que es el sur, se le miden 16 varas y 42 de fondo al norte, por donde linda con la plazuela de dicho templo, por el oriente con paredes y sitio de una casa arruinada llamada de los Rebolledos, y por el poniente con solar y casa rústica de Rafael Adame, misma que hubo y compró a los herederos del Presbítero don Blas Cortés. Cuya deslindada casa, vende al ciudadano Trinidad Téllez, en precio de 400 pesos.
Sem títuloDon José Joaquín Pineda, vecino de la ciudad de Puebla, dijo que sus hermanos don Ignacio, doña Ana María, doña María de Jesús y doña María Josefa Pineda le confirieron poder para vender los bienes que son de su pertenencia. Asimismo, dijo que usando de la facultad de dicho poder y siendo también uno de los interesados, solicitó autorización para vender diez caballerías de tierra que se hallan en inmediaciones del pueblo de Naolinco de este cantón, el último resto de los bienes que quedaron por fallecimiento del Capitán don Manuel de Acosta, y últimamente era dueño de ellas el cura de la parroquia de San José de Puebla, don José María Mellado, quien dándoles el nombre de tierras de Xalapa, las legó y donó al comparente y sus hermanos. Tierras que el comparente pretendió vender, encontrando dificultades para ello, ya que están empeñadas por 1 000 pesos en favor de don Rafael de Aguilar, vecino de Naolinco, además, corresponde una y media de dichas diez caballerías a las hijas de doña Josefa Meza. Siendo otra de las dificultades que ni el albacea del señor cura Mellado ha hecho las adjudicaciones de las tierras a los Pineda, ni el Cura don Vicente de la Barreda ha acordado hacer la distribución prevenida en la cláusula testimoniada inserta en esta escritura. Aunado a las dificultades anteriores, el comparente carece de títulos de dominio y propiedad que compruebe que las tierras en mención son las mismas de que habla el cura Mellado en su testamento. Considerando los problemas antes mencionados, don Rafael de Aguilar, a quien se le hará la venta de dichas tierras, acordó recíprocamente con el comparente y las partes de Aguilar, en que no se le expida escritura de venta de las seis caballerías de tierra, sino que se le vendan a lo menos los derechos hereditarios. Por lo cual, don José Joaquín, a nombre propio y en representación de sus hermanos y del albacea del cura Mellado, don José Marcos Jiménez, por quienes presta voz y caución, otorga que vende a don Rafael de Aguilar, vecino de Naolinco, el derecho legatario, hereditario o cualquier otro que competa al otorgante y sus hermanos, a 6 caballerías de tierra de las 10 llamadas de Tecuan, cuyos linderos son los siguientes: por el oriente linda, hacia la izquierda cerro abajo en la cruz de la laguna de Tenajapa, con tierras de los naturales de Naolinco; por el centro hacia la cruz de Aguatepec, linda con tierras de los indígenas de San Antonio, y a la derecha linda con tierras de la hacienda de Almolonga, propia de don Manuel María Carasa; por el sur sigue lindando con las mismas tierras de Almolonga, desde el paraje llamado Piedra de León hasta el nombrado Rincón de Guadalupe; por el poniente, Mal País arriba linda con tierras de San Diego hasta la cruz que llaman de los Álvarez; por el norte con tierras de don José Reyes hasta el cerro del Campanario con su respectiva cruz hacia la izquierda del lindero. Dicha venta se hace en precio de 500 pesos, de los que don Rafael entregó 100 pesos de contado y los 400 pesos restantes que también le han entregado, pero no en dinero, sino subrogando en la acción a esa cantidad que tiene depositada don Julián Domínguez, vecino de Naolinco, a la disposición del presbítero don Francisco de Campo, quien la ha consignado al otorgante para que cobre del depositario en el mes de octubre del año de 1832. Don José Joaquín señala, que el derecho legatario se halla libre de todo gravamen y por lo mismo podrá el comprador comparecer ante el albacea del señor cura Mellado, y exigirle la escritura de adjudicación que está obligado a extender en favor de los legatarios, como si Aguilar fuera nombrado en la cláusula citada, exigiéndole también los títulos de dominio y propiedad con que el testador se consideró capaz de hacer este legado. Se menciona, que en caso de que el albacea se reúse a lo antes mencionado, entonces el otorgante y sus comitentes en juicio, devolverán el precio de esta venta y le resarcirán los daños y perjuicios que se ocasionen.
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