Don Jacinto Antonio de Mora y don Joaquín de Mora, hermanos, vecino de este suelo, otorgan que venden a don José Antonio Mora, vecino de la Antigua Veracruz, cuatro casitas o viviendas, dos de madera y dos de paredes alguna parte, cubiertas de madera y teja; que contiguas todas poseen en esta villa, en la callejuela que nace de la plazuela que nombran de Garcés, al andar hacia el sur de las gradas del cementerio de la iglesia de San Francisco, y sigue para el arruinado molino hoy de don José María de Goiri, con el terreno que les corresponde, esto es al segundo 18 varas de frente; y al primero, el resto hasta la mera esquina, con el fondo que le pertenece; mirando todas al oriente, dicha calle en medio y del otro lado casa de don José Cristóbal Capetillo; y por el fondo al poniente lindan con el de la casa de José Ignacio Sánchez, vecino de Teocelo; por el costado del norte linda con solar del segundo otorgante, por donde es libre de arrimos; y por el del sur hace esquina y otro frente este costado a una plazoletita y callejuela que va a salir a la de Santiago. Cuyas deslindadas casitas hizo y reedificó el segundo, en el terreno que hubo el primero de doña Rosalía Osorio por escritura que a su favor le otorgó en esta villa a los 9 días del mes de febrero de 1788; y sobre la arruinada que hubo el segundo, por documento extrajudicial que le otorgó el difunto don Juan de Abecia, por encargo de María Antonia Valdivia. Al presente las vende en precio de 200 pesos la parte del primero, y de 600 pesos lo que pertenece al segundo.
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Doña María Josefa Susana de Castro, viuda, mayor, bien instruida y sabedora de sus derechos hábil y don Miguel Palacio, Síndico actual del Ayuntamiento de esta villa, en la que ambos son vecinos, dijeron: la primera, que es propietaria de una casa, de edificio bajo, ubicada en esta villa, haciendo esquina a dos calles, la una que baja para Santiago y la otra que dirige al Molino, en la que tiene su frente al oriente con el cementerio de San Francisco, dicha calle en medio, por donde se le miden 24 varas y 32 y media de fondo al poniente, lindando por este viento con casa de don Francisco Velad; por el sur con casa que hoy es del Presbítero don José Manuel Casas y por el norte con la referida calle de Santiago. Cuya finca hubo por herencia de su difunto padre don José Cayetano de Castro y que, aunque en las escrituras de adquisición constan diversas dimensiones de longitud y latitud, que las que quedan explicadas ahora, éstas son las que efectivamente tiene la casa y no las que allí se refieren, sin duda con error o equivocación. El segundo, que es dueño de una casa ubicada también en esta misma villa, en la propia calle de Santiago, con un frente al norte por donde se le miden 22 varas y 62 y tercia de fondo al sur, por donde linda con solar de Jacinto Antonio de Mora; por oriente linda con casa de don Francisco Flores y; por el poniente con otra de Mariana González. Cuya finca la hubo, por compra que hizo a la relacionada señora María Josefa Susana de Castro en 850 pesos, como consta la escritura otorgada en esta villa el 16 de enero de 1828. Y que ambos comparecientes han convenido permutar dichas casas, la primera en precio de 1 850 pesos y la segunda en el de 850 pesos, quién para igualar el importe de aquella, da en reales de contado 1 000 pesos a la señora Castro, siendo a cuenta de él los costos de escritura y pago de alcabala. Por tanto, otorgan que dan recíprocamente en venta, trueque, permuta y enajenación, la nominada doña María Josefa Susana de Castro, la casa de la esquina de las dos calles del Molino y de Santiago en precio de 1 850 pesos a don Miguel Palacio, y éste a ella, la de la calle de Santiago en 850 pesos.
UntitledDon José María de Goiri, de este comercio y vecindad, otorga que vende, cede y traspasa en favor de don Juan Gil Franco, también de esta vecindad, un pedazo de terreno eriazo que tiene en esta villa, en el barrio bajo del Molino, que se compone de 32 varas de frente hacia el norte, en la callejuela que nace a la vuelta de la pila de San Cristóbal, a la espalda de la huerta del convento de San Francisco y sigue hasta el costado del arruinado cuartel de Santiago, y del otro lado, en su segunda cuadra casa de don Mariano Antonio Nava y una plazoleta que forman las bocas de otras dos callejuelas que allí vienen a parar, una que nace en la calle de Santiago y la otra en las gradas del cementerio de San Francisco, por el rumbo del poniente; con 68 varas de fondo, por donde linda con otra callejuela con fin de la Cantarranas y del otro lado huerta u hortaliza del vendedor, por el costado del oriente hace esquina y otro frente en la calle naciente de las gradas del citado cementerio que confina con dicha huerta y del otro lado con terreno de su pertenencia, con quién linda del mismo modo por el costado del poniente. La venta la hace en cantidad de 120 pesos en reales de contado.
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