Doña María Lucia Castro, mayor de edad, que se gobierna por sí sola, vecina de este suelo, dijo que el año pasado de 1828, vendió a doña María Francisca Peredo una casa que poseía por propia, ubicada en esta ciudad, haciendo esquina a las calles de San Francisco y del Ganado, con su frente principal al sur y del otro lado el cementerio de la iglesia de dicho San Francisco, por el costado de oriente linda con el callejón nombrado de la Sierpe o de Acazingo, y del otro lado casa de don Joaquín Mora, por el costado de poniente linda con dicha calle del Ganado, y del otro lado casa que fue de José Antonio Acosta y María Josefa Bravo, y por el norte, que es su fondo, linda con casa que fue del Presbítero don Antonio Zarate. Venta que la otorgante realizó ante el escribano don Juan Francisco Cardeña, y de la que éste señaló al pie de la copia de la escritura que entregó el original al alcalde cuarto, que era entonces don Dionisio Camacho, para que lo agregase al protocolo de este oficio público, mismo que no se encuentra ni suelto ni agregado, por lo que la comparente a través de la presente formaliza y ratifica dicha venta a doña María Francisca, al precio de 3 000 pesos, que desde la fecha antes mencionada le fueron entregados.
CEMENTERIOS
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Doña María Luisa de Castro y de Guevara, de esta vecindad, vende a doña María Francisca Peredo, residente en esta villa, una casa de paredes, de edificio bajo cubierta de madera y teja que posee en esta villa, haciendo esquina a las calles de San Francisco hacia el sur y del otro lado el cementerio de la iglesia y convento de San Francisco; por su fondo, al norte, linda con casa que fue del presbítero don Antonio Zárate; por el costado del poniente hace el otro frente a la calle del Ganado y del otro lado casa que fue de José Antonio de Acosta y María Josefa Bravo, su esposa; por costado del oriente hace otra esquina y frente al callejón de la Cierpe [Sierpe] o ya sea de Acatzingo, y del otro lado casa de don Joaquín de Mora. Cuya finca deslindada, es la misma que su difunto marido, don Mariano Ladrón de Guevara, compró de don Mariano de Campo y misma que Guevara había vendido a don Manuel Hidalgo, y cuyo contrato reincidió la otorgante, en quien recayó parte de gananciales y heredera absoluta de su única hija, doña María Dolores Ladrón de Guevara de Landa, ya difunta. Finca que vende con sus entradas, salidas, usos y costumbre, derechos y servidumbres, libre de empeño, censo e hipoteca, por precio de 3 000 pesos que le ha pagado en efectivo.
UntitledDon José María de Goiri, de este comercio y vecindad, otorga que vende realmente en favor de don Bernabé de Elías Vallejo, de este comercio y vecindad, a saber una casa de paredes de cal y piedra, de edificio bajo, cubierta de madera, ladrillo y teja, ubicada en esta villa, en la callejuela que atraviesa de la de San Cristóbal para el arruinado cuartel de Santiago, haciendo esquina con la que baja de la calle del Ganado o gradas del cementerio del convento de San Francisco para el extinguido molino que fue de don Francisco Maniau, el cual se compone de 16 y media varas de frente hacia el norte en dicha calle y del otro lado casa que fue de don Francisco Cagigas y 26 y media de fondo hacia el sur, por donde tiene de ancho 21 y media varas, por razón de un martillo por cuyo rumbo; por el poniente linda con terreno del otorgante y por el del oriente que es otro frente lo hace frente con casa del finado don Domingo Aravalles, calle en medio. Cuya casa es la misma que heredó de su padre, don Manuel de Goiri, quien la compró junto con el nominado molino y sus tierras de los bienes de citado Francisco Maniau, por escritura pública que a su favor le otorgó en esta villa don José de Arias y Torija el 11 de octubre de 1807. La vende en la cantidad de 1 000 pesos que declara haber recibido en reales de contado.
UntitledEl ciudadano Manuel de Medina y Loranca, natural de Tezuitlán, vecino de esta ciudad, de ejercicio comerciante, de más de cincuenta años de edad, hijo de don Antonio Medina y de doña Gertrudis Loranca, difuntos, otorga su testamento en la forma siguiente: Ordena ser sepultado en el cementerio rural de esta ciudad, sin pompa, aparatos ni acompañamiento. Señala fue casado en primeras nupcias con doña María Concepción de la Hoz y Rivas, que no llevó nada al matrimonio y ni él le dio dote alguna. En dicho matrimonio procrearon a doña Mariana Medina, casada con Matías González; y a don Manuel María, de estado soltero. Durante su viudedad procreó en Juana Olmos, soltera, una hija llamada Ana Josefa Olmos, que reconoce como natural. Declara que pasó a segundas nupcias con doña María de Jesús González, que tampoco trajo dote ni antes ni después de éste, y ni él le prometió dote alguna y de los pocos bienes que declaró no han aumentado, por el contrario, han decaído. Sus cuentas activas y pasivas, constaran en una lista que deja formada. Señala por bienes una casita situada en la calle del Ganado, sobre la que reporta un capital de 1 000 pesos, asimismo, los muebles, enseres y utensilios del giro de su comercio, menaje de la casa, alhajas de plata y otros metales menos valiosos. Lega y dona a su hijo don Manuel, todos sus papeles manuscritos que no tienen en si derechos ni acciones. Encarga a sus herederos y albaceas liberen los 1 000 pesos que se reconocen sobre la casa. Del remanente del quinto de sus bienes, le hace gracia y donación a su esposa doña María de Jesús y a su hija Ana Josefa. Nombra por herederos, a sus hijos doña Mariana y don Manuel. Nombra por sus albaceas a su hijo don Manuel María Medina, al Licenciado don José Lázaro de Villamil y a don José Fernando de la Peña, de esta vecindad.
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