Diego Hernández Muñiz, dueño de carros, manifestó los indios de su cuadrilla, y la de su hermano Francisco González, que bajan a la ciudad de la Veracruz, que son como siguen: Miguel, Capitán, y Agustina su mujer; Diego, muchacho; Andrés y su mujer María; Pedro; Antón y su mujer María; Domingo; Juan Domingo y María, su mujer; Juan Vázquez; Luquillas; Alonso; Baltasarillo ; Bernardino y su mujer Juana; Pascual y María Salomé, su mujer; Andrés y María, su mujer; Miguel y su mujer Magdalena, y Miguelillo su hijo; Jusepe [José] Patas y María su mujer; Melchorillo y María, su mujer; Juan; Frasquillo; Francisco, el tuerto; Miguelillo, su compañero; Juan Bautista; Andrés; Bartolomé; Francisco Cuevas; y Frasquillo, muchacho.
CARROS
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Diego Martínez, dueño de carros, vecino de México, manifestó los indios que bajan a la ciudad de la Veracruz, que son como sigue: Juan, criollo, y su mujer Juana; Juan barriga y su mujer María; Juanillo, su compañero; Pablo, soltero; Juan, su compañero; Diego, soltero; Juan, su compañero; Juan, soltero; Francisco; Juan y su mujer María; Gerónimo [Jerónimo], soltero; Frasquillo y Gerónima [Jerónima], su mujer; Alonso y Sebastiana, su mujer; Juan Tuche [Tuchil]; y Andrés, su compañero, y María su mujer.
Lope de Garnica, Alguacil Mayor de esta provincia, otorga poder a su hermano Felipe Martín Durán, dueño de sus carros de bueyes, para que tome en crédito en la ciudad de México en castellanos de oro o marcos de plata, hasta cantidad de 4 650 pesos de oro común, de lo cual entregue escritura de obligación.
Juan Bautista Martínez, dueño de carros de bueyes, vecino de la ciudad de los Ángeles, se obliga a pagar a Gabriel de Moscoso, Juez de este nuevo camino, 52 pesos de oro común, lo que cuales son y proceden por condenación que le hizo de tiempo prohibido.
Lope de Garnica, Alguacil Mayor de esta jurisdicción, otorga poder a Felipe Martín Durán, su hermano, dueño de carros de bueyes, para que pueda tomar a su crédito en la ciudad de México de la persona, que por bien tuviere 5 060 pesos de oro común, tomándolos en castellano de oro común o marcos de plata o lo que le pareciere, y de lo que así tomase de oro o plata, lo obligue como principal y el susodicho Felipe Martín como su fiador.
Ante el corregidor compareció Diego Toscano mayordomo de [roto]de carros [de Andrés de] Armijo, difunto, manifestó llevar en ella 88 pipas de vino en virtud de cinco certificaciones firmadas por los jueces oficiales reales en la Nueva Veracruz, el 29 de diciembre pasado, para entregar en México a Domingo del Puerto, a Gonzalo de Narváez y a Sebastián de Castro, cuya imposición monta 2 200 pesos que quedaron metidos en la Real Caja.\n
Ante el Corregidor don Antonio de Monroy Figueroa, compareció Juan de la Rea, dueño de carros, quien manifestó llevar en ellos 40 pipas de vino, en virtud de tres certificaciones firmadas [roto] en la Nueva Veracruz el 23 de marzo pasado, para entregar en la ciudad de los Ángeles a don Juan Ramírez, a Joseph [José] de Medises [sic] y a Juan Bautista Vázquez, cuya imposición monta 1 000 pesos que quedaron metidos en la Real Caja del corregidor.
Ante el corregidor compareció Juan García Valero, [roto] quien dijo llevar en los carros de Juan Caballero, su suegro, 61 pipas de vino, en virtud de tres certificaciones firmadas en la Nueva Veracruz el 11 de abril de este año, para entregar en la ciudad de los Ángeles a don Alonso de Llerena, al Alférez Juan García Valero y a Tomás de Chafalonia, cuya imposición monta 1 525 pesos que quedaron asegurados en la Real Caja del corregidor.\n
Ante el teniente se presentó la cuadrilla de carros de Juan Caballero, vecino de la ciudad de los Ángeles, en el paraje que llaman de los Aguacates, y en ella llevan 64 pipas de vino, en virtud de cinco certificaciones de los jueces oficiales reales en la Nueva Veracruz el 2 de noviembre de este año, para entregar en la ciudad de México a Matías Rodríguez de Olivera, a Francisco Miguel, a Martín de Chavarría, y a Lorenzo de Aguirre.\n
Marcos de Oribe, vecino de esta villa, uno de los fundadores de ella, viudo de Francisca de Solís, que primero fue casada con Cristóbal de Miranda, fundadores que fueron de dicha villa; como albacea y testamentario de la susodicha, para el cumplimiento de funeral y demás cosas tocantes a su alma, y en virtud de licencia de la Real Justicia para poder vender, otorga que vende en venta real 2 suertes de tierra, que están en términos de esta villa, a Juan de la Rea, vecino de la ciudad de los Ángeles, dueño de sus carros, la cual vende con todas sus entradas y salidas, agua, pastos y abrevaderos, por precio de 83 pesos de oro común en reales de contado.
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