Bartolomé de Santander, mayoral de la estancia de vacas de Hernán Gerónimo de Santander, se presentó ante Payo Patiño Dávila, Corregidor, para solicitar el registro de una partida de ganado que trae de dicha estancia para las carnicerías de la ciudad de los Ángeles, y bajo juramento declaró llevar 1000 reses, 800 del hierro de dicha estancia y las 200 del hierro de Hernán Ramírez.\n\n
CARNICERÍAS
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Ante Manuel Varela, Corregidor de este partido de Orizaba, pareció Francisco Rodríguez Méndez, para registrar una partida de ganado vacuno que tiene en la sabana de este pueblo, para las carnicerías de la ciudad de los Ángeles.
Ante Simón de Prado, Teniente de Corregidor de este partido, por don Diego de Montejo, Corregidor, pareció Juan Romero, vecino de las Minas de Pachuca, para registrar una partida de ganado vacuno que sacó de las estancias de Rivadeneira, de Andrés de Illescas, de Pedro Fernández de Asperilla, de Julián de Olmeda y de Antón [Antonio] de Leiva; compuesta de 1 050 reses: por cuenta de Rivadeneira, 300 reses, 140 novillos y las 160 vacas, con la licencia que tiene dicho Rivadeneira; por cuenta de Andrés de Illescas, 700 novillos; de la hacienda de Asperilla, 12 novillos; de Julián de Olmeda, 12 novillos; de la hacienda Grande 15 novillos; de la hacienda de Antón [Antonio] de Leiva, 58 novillos. Cuyos ganados lleva para las carnicerías de las minas de Pachuca.\n\n
Don Juan Lorenzo Velázquez, vecino y mercader de Jalapa, en nombre y con poder de Don Juan de la Calleja, criador de ganado mayor, hizo postura de dar 7 libras de carne de toro o novillo por un real y 2 libras de carnero por un real, con todas las condiciones acostumbradas, fianzas y demás obligaciones de carnicerías, menos de la de repeso, que esa ha de ser a costa de los vecinos o de quien la pidiere; por todo ello, solicitó se le admita su postura.
El Capitán don Gaspar Rendón, vecino de esta villa de Córdoba y mercader en ella, albacea testamentario y tenedor de bienes del difunto Diego de la Cruz, vende a Sebastián Morán, vecino de esta villa, una casa de teja y madera entablada y edificada en solar de 40 varas de frente y 50 de fondo, ubicada en calle que va para la carnicería, que por la calle del norte, calle en medio, linda con solar que fue de Francisco Díaz; por el sur con solar que fue del Alguacil Mayor Francisco de Solís, que hoy posee doña Gertrudis de Gatica; y hace esquina y frente con solar que hoy posee Diego Carretero; cuya casa hubo y compró dicho difunto a Melchora de los Reyes. La vende con sus entradas y salidas, usos y costumbres, derechos y servidumbres, en precio de [350 pesos] de oro común en reales.
Sans titreFrancisco de Ochoa, pardo libre, y Micaela de la Rosa y Soto, vecinos de esta villa de Córdoba, dijeron que por cuanto a pedimento de la dicha Micaela, se le libró Real Provisión por lo señores presidente y oidores de la Real Audiencia y corte de la ciudad de México, sobre que sea compelido dicho Francisco de otorgarle escritura de venta de un solar que le vendió a Jacinto de Soto, su padrastro. Por lo que a través de la presente, Francisco de Ochoa, vende a Micaela de la Rosa, a nombre de Jacinto de Soto, la mitad de solar, ubicado en esta villa, en el barrio que llaman la Lagunilla, que linda por el poniente con solar que fue de Domingo Pérez, maestro carpintero, calle en medio, y por el norte por el solar en que estuvo la carnicería del matadero. Y el otro medio solar se lo vende a Manuel Martínez, que está a su linde. La venta la hace libre de censo, al precio de 23 pesos por el convenio antes mencionado, y al dicho Manuel al precio de 32 pesos, por libre de censo, hipoteca y otra enajenación.
Sans titreJuan de los Santos Cubillos, vecino de esta villa de Córdoba, obligado del abasto de las carnicerías de vaca de ella, dijo que se ajustó con el Capitán don Gabriel Suárez Sandoval y Rojas, vecino de la ciudad de los Ángeles, en que el presente otorgante le debía vender setecientos cueros al pelo a precio de 9 reales por cada uno y a pesar de que le ha enviado diferentes corambres no ha recibido pago algún, por esta razón, otorga poder a Pedro Lorenzo de la Torre, vecino de la ciudad de los Ángeles, mayordomo de las carnicerías de vaca de dicha ciudad, para que en su nombre ajuste las cuentas de los envíos y remisiones de las corambres, obteniendo dicha cantidad otorgue carta de pago.
Sans titreDiego de la Cruz y Esparragosa, vecino de esta villa de Córdoba, vende a Francisca [roto], vecina de esta villa, 10 varas de solar de frente y 20 de fondo, en la calle que va a la carnicería. Dicho solar está frente al del otorgante, calle en medio, y linda con el de Diego Jurado; y por el sur con solar de Gertrudis [ilegible]. Lo vende en 25 pesos de oro común.
Sans titreDomingo de Oliver, vecino de Jalapa, obligado al abasto de carnicería de esta provincia , se obligó a pagar al Capitán Don Lorenzo Romero Jurado, vecino de este pueblo, 300 pesos de ocho reales que le ha prestado en reales de contado, los cuales le ha de ir pagando con la colambre al pelo de las reses que vaya matando en la carnicería, al precio cada cuero de ocho reales, buenos y sanos.
Ante Manuel Varela, Corregidor de este partido por el Rey Nuestro Señor, pareció Bartolomé de Santander, mayoral de la estancia de Hernán Gerónimo de Santander, para registrar una partida de ganado vacuno para las carnicerías de la ciudad de los Ángeles, del hierro de su estancia, compuesta de 700 reses y vacas.\n