Gaspar de Heredia, dueño de trapiche, vecino de la jurisdicción de Jalapa, vende a doña Ana Muñoz de Herrera, mujer del Capitán Hurtado, vecina de la Nueva Ciudad de la Veracruz, una esclava nombrada Ana de Villegas, mulata prieta de 19 a 20 años, criolla de la casa del Licenciado Domingo José de Heredia, su tío, de quien la hubo por herencia y es hija de Lorenza de Benavides. Cuya esclava es libre de empeño, hipoteca y enajenación, la vende en 200 pesos de oro común horros de alcabala, cuya cantidad se da por entregado a su voluntad.
CAPITANES
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El Capitán de Guerra José Camino y Velasco, Alcalde Mayor de la Jurisdicción de Jalapa, Regidor Perpetuo de la Nueva Ciudad de la Veracruz, dijo que tiene poder de doña Teresa de la Torre Pardo, vecina de la Ciudad de Cádiz en los Reinos de Castilla, mujer legítima que fue de don Cristóbal de Benavides y Medinilla. Y dado que el mencionado don Cristóbal falleció en el pueblo de Tamiahua, y éste no puede ejecutar lo contenido en el poder, y es preciso recaudar y dar cobro a los bienes que dejó para los efectos convenientes, por la presente otorga poder especial al Capitán Carlos Francisco de las Peñas Montalvo, vecino de la Ciudad de la Puebla, para que en su nombre y representación halle, demande, reciba y cobre judicial y extrajudicialmente todas y cualesquier cantidades de pesos, efectos y otras cosas que hubieran quedado por su muerte.
Diego de Castro y Gamboa, vecino de Jalapa, dijo que José de Gálvez, difunto vecino que fue de la Ciudad de la Veracruz, otorgó escritura de obligación por 220 pesos y 3 tomines, mismos que le había prestado el 12 de diciembre de 1714 y en atención a que dicha cantidad la suplió y prestó el Capitán Juan Antonio Manzo, residente en la Ciudad de México, no embargante, de haberlos suplido y haber ordenado el mencionado Capitán le haga donación de ellos a su ahijada María de Gálvez, mujer legítima de Salvador de la Rosa, vecino de la Veracruz, lo cual asimismo dejó declarado en su testamento, y para que tenga efecto la voluntad de don Juan Antonio Manso, conste y pertenezca dicha cantidad a María de Gálvez, por la presente hace gracia y donación de los 220 pesos y 3 tomines contenidos en la escritura.
El Alférez Juan José Rincón, vecino de Jalapa, hijo legítimo del Sargento Manuel Vázquez Rincón y de doña María de Castro, ordena su testamento de la siguiente forma: hace las mandas acostumbradas; contrajo matrimonio con doña Ángela Francisca de Acosta, quien no trajo dote pero por herencia de ella le tocó hasta 500 pesos, tuvieron 6 hijos. Tiene entre sus bienes un solar que de la Plaza Pública sale para el Camino Real de México, del que ha hecho donación a su hermano. Tiene diferentes cuentas y negocios con distintas personas en México y en Veracruz, dos casas principales en este pueblo, cinco atajos de mulas aparejadas, tres esclavos. Un solar con el frente y fondo que consta en sus títulos. Nombra como albacea a su mujer y a José Antonio Rincón, su hermano y al Capitán Bartolomé de Castro, su tío y como herederos nombra a sus hijos.
El Capitán don Manuel de Olmedo, natural de la Villa de Tudela de Duero, Obispado de la Ciudad de Valladolid en Castilla la Vieja, hijo legítimo del Regidor don Manuel de Olmedo y de doña Francisca Martínez, difuntos; junto con Doña María Josefa de Araciel, su legítima esposa, natural de la ciudad de la Nueva Veracruz, hija legítima de don Francisco de Araciel y doña María de Zintra, difuntos, se otorgan poder para testar y nombramiento de albaceas testamentarios el uno al otro; como herederos universales designan a los Bachilleres don Manuel, don Juan de Dios y don Francisco, junto con doña Josefa, doña Antonia y doña Teresa, sus hijos legítimos.
Don Juan José de Arízon, Capitán y Maestre del navío nombrado San José y Las Ánimas, otorga poder general a don Jorge del Bant, segundo consignatario y residente en la nueva Ciudad de la Veracruz, para que en su nombre demande, reciba y cobre cualquier cantidad en pesos de oro, plata, mercaderías y otras cosas que cualquier persona le deba.
Manuel Coronel, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, con poder del capitán Fernando López San Tomé, maestre del navío nombrado Nuestra Señora del Libramiento, que trajo negros de los reinos de Guinea, vende a Diego López Maldonado, residente en este pueblo, un negro llamado Juan, bozal, recién venido de Guinea, de 20 años de edad, poco más o menos, con las tachas que tuviere, sin asegurarlo de ninguna enfermedad, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 400 pesos de oro común.
El Contador Alberto Duarte Correa, estante en este pueblo, dio su poder cumplido a Luis González, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, para que en su nombre y en favor del Capitán Juan Navarro, vecino de ella y Capitán de infantería de la Compañía de los Pardos, le obligue por 680 pesos de oro común o la más cantidad que le entregare, por hacerle buena obra al otorgante, durante un año a partir de la fecha que se firme la obligación y para la seguridad de la paga, hipoteque una casa de madera en la dicha ciudad y una esclava nombrada Catalina de tierra carabalí.
Otro codicilio del Capitán Alonso Sánchez, vecino de la nueva Veracruz, estante en este pueblo y enfermo en cama, por el cual revocó una cláusula del codicilio del 3 de junio del presente año, y dispuso que su cuerpo sea enterrado en la iglesia del Convento de San Francisco, por ser hermano de la cofradía de la Tercera Orden del Señor San Francisco y el novenario de misas se digan en el dicho convento; de los 100 pesos de limosna que ordenó se diesen al hospital, mandó que sólo se le den 50 pesos porque su entierro se verificará en el monasterio de San Francisco. Liberó de su cautiverio a cuatro esclavos, e hizo un inventario de los bienes que trajo de la ciudad de Veracruz.
Doña Juana [María Sousa] Farfán de los Godos, mujer legítima de Don Antonio de Orduña Loyando, residente en este ingenio, como una de las hijas legítimas del General Fernando de Sosa[Sousa] Suárez y de Doña Juana Farfán de los Godos, su legítima mujer; y asimismo, por la parte de la herencia que le tocare de su hermano el Castellano Don Gutierre Suárez de Sosa, Caballero de la Orden de Santiago, dio su poder cumplido al Capitán Luis de Olivares Grajeda y a Martín Román de Nogales, vecinos de la nueva ciudad de la Veracruz, para que en su nombre reciban y cobren de los albaceas, en cuyo poder pararen los bienes que quedaron por fin y muerte de los dichos sus padres y los de su hermano Gutierre Suárez de Sosa,