El ciudadano Juan Manuel Ruiz, vecino en el molino de San Roque alias Pedreguera, presente en este suelo, dijo que doña Ana Antonia Gandurini, residente en México, es dueña legítima de una casa de material con cubierta de madera y teja, ubicada en esta ciudad a la calle que nombran de la Pila de San Cristóbal, con la cual hace su frente al poniente y del otro lado casas que pertenecen a don Miguel del Valle, linde por su fondo al oriente con solar de los Viveros; por el costado del norte linde con solar de Juana Baizabal y por el costado del sur con casa y solar de Laureano Taboada. Dicha casa la hubo la Gandurini por compra que de ella hizo a Luis, José María, María Josefa y Ana María Camarillo. Que teniendo necesidad la Gandurini de venderla se valió del comparente para que tratara la venta y de facto la tiene convenida con el ciudadano Isidro Alba. Que no pudiendo venir dicha propietaria a otorgar la escritura le ha dirigido al relacionante un papel en que lo faculta. Y para poder formalizar la presente escritura, el nominado ciudadano Juan Manuel Ruiz a nombre de la repetida doña Ana Antonia Gandurini otorga que le vende y con efecto al supradicho ciudadano Isidro Alba la casa que queda deslindada en precio de 400 pesos.
UntitledCALLE DE SAN CRISTÓBAL
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Josefa Rosalía Vázquez, natural y vecina de esta villa, hija legítima de Tomás Joaquín Vázquez y de Bonifacia Josefa Jordano, ambos difuntos, otorga su testamento en la manera siguiente: Declara que fue casada con Manuel Antonio Martínez, a cuyo matrimonio ninguno de los dos llevó nada de bienes ni caudal alguno, procrearon a varios hijos, de los cuales existen solamente José Lino, María Concepción, Ana Josefa, José Joaquín, José Hipólito, Juan José, María Nicolasa y María Magdalena Martínez y Vázquez; habiendo dejado sucesión los tres difuntos Julián José, Vicencia Alfonsa y María Gertrudis Martínez y Vázquez. Declara que es albacea de su marido junto con su hijo José Lino, que es quién ha manejado la testamentaria e intereses de ella, y quién formará el inventario de los bienes. Declara por bienes proindiviso el rancho nombrado Camotepec; el terreno que está a la espalda de su casa que llaman la Loma; la casa esquina en la calle de Cantarranas y confín de la de San Cristóbal, afecta ésta a 200 pesos de dos memorias de misas por el referido su marido; la troje y terreno que le pertenece contiguo a esta casa. Nombra albaceas, fideicomisarios y tenedores de bienes a sus hijos José Lino y José Joaquín Martínez, a los dos de mancomún, pero con la intervención de don José Mariano Lucido, de esta vecindad. Y por únicos y universales herederos a todos sus hijos, en unión de los hijos de sus difuntos hermanos, Julián José, Vicencia Alfonsa y María Gertrudis, lo hallen y hereden por partes iguales.
UntitledFernando Viveros, vecino de esta Villa, en virtud del poder otorgado a su favor por José Viveros, su hermano, vecino de la Villa de Orizaba, vende a Miguel Viveros, su primo, una casa de cal y canto, cubierta de madera y teja, que fabricó en 34 varas de frente, situada en la Calle de San Cristóbal de esta Villa, haciendo frente hacia el poniente; por el norte linda con casa de don Juan Izaguirre; por el sur con solar de Gertrudis Ayala; y por el fondo al oriente, por donde tiene 52 y media varas, linda con casa de don Manuel [Antonio] del Valle. La vende en precio de 1 100 pesos.
Doña María Antonia del Castillo, vecina de la Villa de Xalapa, viuda de don Pascual de Ledezma, otorga que vende a doña Andrea Dorotea Hernández, de esta vecindad, viuda y albacea de Francisco Javier López, un pedazo de solar de 21 varas de frente y 32 varas de fondo, linda al oriente con la calle que llaman de San Cristóbal y con terreno perteneciente a don Domingo Aravalles; al poniente con solar de Ana [Joaquina] González; al norte con un pedazo de terreo perteneciente al Rergidor don Francisco Saenz de Santa María; y al sur con casa de la otorgante. Lo vende en 406 pesos.
María Campos, viuda de don Vicente José Romero, y don Juan Cardeña, como curador de Mariana Agustina Romero, hija de Vicente José Romero, vecinos de esta Villa, otorgan que venden a don Francisco Javier Sáenz de Santa María, Regidor perpetuo de esta Villa, una casa de madera, con 130 varas de frente, que linda al norte con calle que de la de San Cristóbal va a la Alameda, en el Barrio de las Locerías; al oriente tiene 40 varas y linda con solar de Antonio Camarillo; al sur linda con la zanja del agua de San Francisco, por donde tiene 78 varas; al poniente con 52 varas. La vende por precio de 200 pesos.
Gertrudis Ayala, viuda y vecina de la Villa de Xalapa, otorga que se obliga a pagar a don Mariano de Campo, de esta vecindad, la cantidad de 111 pesos, 3 y cuartillos de reales, en el plazo de un año y para cumplir con este compromiso, hipoteca un pedazo de solar que mide 12 varas de frente y 28 de fondo, el cual linda al poniente con la calle de San Cristóbal, al norte con cerca de la huerta del Convento de San Francisco, al oriente y sur con solar que quedó de los bienes de don Modesto Viveros.
Don Juan Castro, de esta vecindad y comercio, a nombre propio y en de sus herederos, otorga vende a don José Matías Asenen, de esta misma vecindad y comercio, una casa de cal y piedra, cubierta de madera y teja, ubicada en esta misma ciudad, en la calle que nombran de la Pila de San Cristóbal con la cual hace frente así al poniente, por el sur linda con solar que fue de Juan Camarillo, y hoy es de Isidro Alba donde este tiene su casa, y por el oriente y norte con la huerta de las herederas de Diego Viveros; cuya deslindada finca, es la misma que hubo y compró de don Cristóbal Montes de Oca, por escritura de 5 de noviembre de 1835, y hoy vende al precio de 500 pesos.
UntitledDon Cristóbal Montes de Oca, de esta vecindad, otorga que vende a don Juan Castro, de esta vecindad y comercio, una casa de cal y piedra, cubierta de madera y teja, ubicada en esta misma ciudad, en la calle que llaman de la Fuente de San Cristóbal, con la cual hace frente hacia el poniente; lindando por el sur con solar que fue de Juan Camarillo y hoy es de Isidro Alba, donde éste tiene su casa; y por el oriente y norte con la casa de los herederos de Diego Viveros. Cuya deslindada finca, la fabricó la difunta Clara Baizabal Hernández, en sitio que le compró a don Domingo Aravalles; con 35 y media varas de frente y 25 de fondo; y es la misma, que doña Josefa Ramona Díaz de Oronoz y Juana Murrieta, sobrina de la Baizabal, le vendieron por escritura pública el 20 de enero de 1836. La vende por el precio de 500 pesos, que declara haber recibo al contado.
UntitledEl licenciado Antonio María de Rivera y don Domingo María Franceschi y Castro, ambos de esta vecindad, el primero dueño y poseedor de una casa baja de material, cubierta de madera, ladrillo y teja, situada en esta ciudad en calle que nombran de San Cristóbal, con el frente al oriente que lo hace a dicha calle, y del otro lado solar de Laureano Taboada, por donde tiene 25 varas y 32 de fondo al poniente por donde linda con casa y solar que hoy es de María Dolores Serrano, por el costado del norte linda con solar de don Miguel del Valle y por el del sur con casa que fue de don Guillermo de Espino, y hoy es de doña Micaela Torres. Que el segundo lo es de una casa, también de material de altos y bajos, cubierta de madera y teja, situada en la calle que nombran de Belén, en esta ciudad con la que hace frente, y del otro lado casa de la testamentaria de don Felipe Díaz de Peón, por el oriente, que es el fondo linda con casa que fue de su difunto padre don Domingo Franceschi, y hoy es de don Dionisio Luis Camacho y Reyes, por el sur con casa de los herederos de don Joaquín de Herrasti y Alba, y por el norte con casa que también fue del citado su padre, la que le tocó en herencia a su finada hermana doña María de Jesús Franceschi y Castro, y hoy pertenece al licenciado Antonio María de Rivera. Cuya respectiva casa, compró el citado licenciado Rivera de doña Andrea Dorotea Hernández, por escritura de 16 de diciembre de 1830, ante el escribano don Juan Nepomuceno de Arriaga, y el segundo, la hubo por herencia como va expresado. Dicho señor Rivera pagó por su casa la cantidad de 638 pesos 1 real 3 granos, e hizo en la finca varias obras por lo que la estima en 1 500 pesos; y a Franceschi se le adjudicó la casa deslindada en 2 629 pesos 3 reales, de lo que convino con su hermana Antonia Franceschi y Castro, en escritura de 31 de julio de 1834 el orden en que debían tomar posesión de las tres fincas, que para formar las dos una sola, le tocaron en suerte que por sorteo que se hizo, quedó a don Domingo con la citada de altos y bajos en la calle de Belén, por el valor estimado de 5 258 pesos 6 reales, reconociendo en ella a su hermana doña Antonia 1 000 pesos con causa de réditos, mismos que pagó. El expresado valor de la finca se la dieron los peritos valuadores desde hace 20 años, pero por falta de recursos monetarios para su mantenimiento, a través del tiempo se ha deteriorado, decayendo en esta forma el valor en que se la adjudicaron. Los comparentes, como dueños de las expresadas fincas, convinieron la permuta de éstas, señalando que el señor Rivera, dará a Franceschi su casa de la calle de San Cristóbal con valor de 1 500 pesos y 1 100 pesos 4 reales al contado, de cuya suma Franceschi pagará el derecho de alcabala y éste entregará al señor Rivera su casa de la calle de Belén. Ambos señalan que las fincas, que permutaron no tienen gravamen de hipoteca, y las que tenía la casa de Franceschi han sido canceladas el 15 y 16 del presente, con el mismo dinero que recibió del señor Rivera.
UntitledLa señora doña Josefa Ramona Díaz de Oronoz, vecina en su hacienda y molino de Pedreguera, contigua a esta ciudad, dijo que la difunta Clara Baizabal Hernández fue dueña de una casita ubicada en esta misma ciudad a la calle que llaman de la fuente de San Cristóbal con la cual hace su frente al poniente, lindando por sur con solar que fue de Juan Camarillo y hoy es de Isidro Alba donde éste tiene su casa, y por oriente y norte con la huerta de las herederas de Diego Viveros. Cuya deslindada casa la fabricó la nominada Baizabal en sitio que le compró a Domingo Aravalles con 35 y media varas de frente y 25 de fondo; que dicha Baizabal sirvienta muchos años en la casa de la comparente quedó debiendo a su fallecimiento una suma de dinero que se le franqueó, habiendo sido algunas partidas para invertirlas en edificar la referida casita sin que hubiese dejado más bienes que ésta, cuyo valor no cubría su adeudo y por eso fue que extrajudicialmente declaró antes de morir se tomase la otorgante el repetido fundo en parte de pago, lo cual se ve acreditado por las diligencias. Que por un efecto de equidad hacia una sobrina de la repetida finada nombrada Juana Murrieta, única allegada suya, le cedió a ésta la señora Díaz de Oronoz un pedazo de sitio compuesto de 8 varas de frente y su fondo respectivo, y es al costado del sur en la parte que linda con el terreno de Isidro Alba, quedándole de sitio a la casita de que se ha hablado un frente de 27 y medio varas con su correspondiente fondo. Que no siéndole útil a la relacionante esa casita la tiene tratada en venta con don Cristóbal Montes de Oca, y que en atención a ser casada la comparente y hallarse ausente su marido de la República, ha captado del señor alcalde de segunda nominación la respectiva licencia para otorgar la conveniente escritura de dicha venta. Y reduciendo a efecto, la nominada doña Josefa Ramona Díaz de Oronoz otorga que le vende realmente y con efecto a don Cristóbal Montes de Oca la casita que queda deslindada por precio de 200 pesos, de cuya suma se da por entregada a su entera satisfacción.
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