Juan Francisco de Susarte, carretero, se obliga de pagar a Francisco del Moral, vecino de Jalapa, 167 pesos de oro común, precio de un carro herrado con cuatro bueyes.
BUEYES
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Antón Sánchez de Sosa, vecino de la Puebla de los Ángeles, dio poder a Manuel Rodríguez, vecino de Jalapa, para que lo represente ante cualesquier justicia de Su Majestad y pueda cobrar los bueyes, caballos y mulas de su propiedad.
Hernando Martín Camacho, vecino de México, se obligó a pagar a Francisco del Moral, vecino de Jalapa, 132 pesos y 4 tomines de oro común, por razón y precio de ocho bueyes de tiro que le vendió, a 10 pesos de oro de minas cada uno.
Francisco Quintero, carretero, vecino de la Puebla de los Ángeles, se obliga de pagar a Juan Díaz Matamoros 240 pesos de oro común, que son el precio de 20 bueyes.
Juan de Quiroz, vecino de Jalapa, dio carta poder a Francisco Collazo, vecino de Tepeaca, para que en su nombre pueda demandar y recibir todos los bueyes y mulas que le han hurtado de su hacienda.
Fernando del Castillo, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Luis Jiménez Aguayo, de la misma vecindad, 200 pesos de oro común, precio de 17 bueyes de tiro a razón de 12 pesos cada uno, excepto un novillo a 8 pesos; los cuales dará seis meses después de la fecha de esta escritura.
Juan de la Peña y Alonso del Moral, acuerdan que su hermano, Francisco del Moral, quede como legítimo propietario de ocho carretas con sus bueyes, y desde luego se desisten de cualquier derecho que de ellas pudieran tener.
Diego López de Morales, vecino de la Puebla de los Ángeles, se obliga de pagar a Jorge Hernández, portugués, 114 pesos y cuatro tomines de oro común, por el valor de 72 bueyes, dos carretas, y seis caballos.
Pedro Díaz, vicario, dueño de sus carros, vecino de México, se obliga de pagar a Esteban Gómez, vecino de Jalapa, 540 pesos de oro común, precio de 36 bueyes que le vendió fiados.
Miguel Sánchez, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar a Francisco del Moral, vecino de Jalapa, 135 pesos de oro común, precio de nueve bueyes de tiro que le vendió, a 15 pesos cada uno; para dentro de un plazo que no excederá del día de la Navidad de 1602.