El Bachiller Cristóbal Jiménez Barragán, Boticario Revalidado y de honor de la Real Cámara del Rey, otorga a su hijo Cristóbal Alfonso Jiménez Barragán, residente en este pueblo de Jalapa, el arrendamiento de una botica de géneros medicinales simples y compuestos, con una paga de 1 peso diario, por el tiempo que se convenga entre los mencionados participantes.
BOTICAS
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Don Ignacio de Herrera y Campo, vecino de Jalapa, con botica propia y trapiche de hacer panela, se constituye en fiador principal de don José de Herrera y Campo, Colector en este pueblo del Ramo de la Real Lotería, por la cantidad de 2, 000 pesos, para que ejerza tal puesto.
Doña Mariana de Morales, natural y vecina de este pueblo de Jalapa, con licencia expresa de don José de la Calle, vende a don Cristóbal Jiménez Barragán, una botica, en la cantidad que importen los precios del Valente que se le entregaron, los cuales cubrirá en el termino de un año, por tercias partes.
Doña Mariana de Morales, mujer legítima de don José de la Calle, y con licencia expresa de su citado marido, vende a don Cristóbal Jiménez Barragán, vecino de este pueblo, maestro boticario, una botica ubicada en este pueblo, en el precio de 870 pesos y medio real, en el periodo de 2 años.
Don Cristóbal Jiménez Barragán, natural de la Ciudad de Arcos de la Frontera del Arzobispado de Sevilla, en los Reinos de Castilla y residente del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos don Martín Jiménez Barragán y doña María Rodríguez Angulo, viudo de doña María Jiménez de Ecal, realiza testamento, en el cual nombra como albaceas y herederos a sus hijos legítimos don Cristóbal Alfonso Jiménez Barragán y don Vicente Jiménez Barragán, nombrando entre sus bienes una botica ubicada en la casa de su morada con todos sus géneros simples y compuestos.
Don Sebastián Antonio de Vega, Alférez de la Compañía de don Francisco Gallardo, ubicada en la nueva Veracruz, y residente en el pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Pedro de Madera, vecino de la Nueva Veracruz, para que cobre a don Juan de Aza, vecino de la misma ciudad, la cantidad de 1, 000 pesos, que fue el precio de venta de una botica, ubicada en la esquina de la plaza de la Nueva Veracruz.
Don Cristóbal Jiménez Barragán, Maestro Boticario y vecino del pueblo de Jalapa, vende a su hijo don Cristóbal Alfonso Jiménez Barragán, una botica ubicada en este pueblo, con todos los géneros que la componen, libre de empeño al precio de 1, 300 pesos, 700 pesos que ya le tiene entregados, y el resto que le dará en 4 meses.
Don José de Herrera y Campo, Maestro de Farmacopea, con botica pública en el pueblo de Jalapa, de donde es vecino, se obliga a reconocer un censo redimible por 5, 000 pesos, los cuales están cargados en una casa que don Antonio Primo de Rivera, difunto, labró en la Calle Real, la cual sus acreedores sacaron a remate, dicha casa linda al norte con casa que fue de Cristóbal García, al oriente con casa de los herederos de don Laureano Fernández de Ulloa, al sur con casa que fue de Jerónimo de Acosta y al poniente con otra casa que el difunto labró; y para cubrir dicha obligación, el declarante hipoteca una casa de su propiedad, de paredes, techada de madera, ladrillo y tejas, ubicada en la Calle de Belén, lindando al poniente con casa de don Juan de Atenas, al norte con casa y solar de Micaela Bandala, al oriente con solar de los herederos de Antonio Manuel Ortiz de Zárate y al sur con casa de don Manuel Rincón, así también hipoteca su botica.
Don José de Herrera y Campo, Maestro de Farmacopea, con botica pública, vecino de Jalapa, otorga que ratifica la escritura de 5, 000 pesos con obligación e hipoteca, y reconocerá a don Francisco Ignacio de Herrasti por dueño de los 1, 000 pesos que demandó a los hijos de doña Josefa de Campos y Arraido, y en su nombre a don Miguel Ignacio de Miranda y su apoderado don Francisco de Herrasti o a quien en su lugar hubiere, y pagará los réditos de 5 % anuales desde el día 27 de mayo de 1778.
Doña Mariana de Morales, vecina de Jalapa, esposa de don José de la Calle y con licencia expresa del mismo, otorga a Cristóbal Jiménez Barragán, natural de la Ciudad de Arcos de los Reinos de Castilla, una botica para que la administre por el tiempo de 2 años, pagándole a dicha Mariana de Morales 250 pesos por año, por su trabajo en la citada botica, en donde le dará casa.