Gaspar de Heredia, dueño de trapiche, vecino de la jurisdicción de Jalapa, vende a doña Ana Muñoz de Herrera, mujer del Capitán Hurtado, vecina de la Nueva Ciudad de la Veracruz, una esclava nombrada Ana de Villegas, mulata prieta de 19 a 20 años, criolla de la casa del Licenciado Domingo José de Heredia, su tío, de quien la hubo por herencia y es hija de Lorenza de Benavides. Cuya esclava es libre de empeño, hipoteca y enajenación, la vende en 200 pesos de oro común horros de alcabala, cuya cantidad se da por entregado a su voluntad.
VERACRUZ, CIUDAD DE LA NUEVA
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Don Juan de Echagaray, Gentilhombre de la Cámara, Contador y Juez Oficial de la Caja Real de Veracruz, residente en Jalapa, dijo que en 1719 envió a don Antonio Cataño, vecino de la Puebla, una mulata esclava nombrada Micaela, que será de 17 a 18 años, la cual hubo de cría de año y medio por escritura de compra que le otorgó un cirujano nombrado Fulano Castellano, y en virtud de que Antonio Cataño tiene la esclava para sí, le ha pedido le otorgue la escritura de venta, quien se la vende en 250 pesos de oro común que por ella le ha dado en reales de contado.
Dominga Rosa de Santa Marina, viuda de Roque de Aguilera y vecina de este pueblo, vende a Blas Clavijero, vecino de Veracruz, un mulato criollo, nombrado Pascual Bailón, de 24 años, hijo de la esclava María de la Rosa y Alonso de Arriaga, libre de censo, sin asegurarlo de vicio, enfermedad o defecto, al precio de 250 pesos de oro común.
El Licenciado Francisco Miguel Domínguez, Teniente de Cura en la doctrina de Tlacolulan, vende a Santos de Aguilus, vecino de Veracruz, un mulato blanco nombrado José, de 10 a 12 años, hijo de la esclava María Rosa, sujeto a servidumbre, libre de censo, sin asegurarlo de vicio ni defecto, en 100 pesos.
Juan Antonio de Zavalza, vecino de la Nueva Veracruz y residente en este pueblo, vende a Antonio Vázquez, residente en este pueblo, un esclavo negro nombrado José Antonio de la Cruz, de estatura baja, de 20 años, que compró al Capitán Luis Maneiro, sujeto a servidumbre, libre de empeño, sin asegurarlo de vicio, defecto o enfermedad, al precio de 325 pesos.
Sebastián Barradas y Agustín Luis, vecinos del pueblo de Jalapa, albaceas y tenedoras de bienes del Capitán Hipólito de la Peña, tutores y curadores de sus menores hijos, venden al Capitán José de Burgos, vecino de la Veracruz, Alcalde Ordinario, una esclava mulata nombrada Matiana de 29 años de edad, misma que quedó de los bienes del difunto y este la hubo de Agustina de Orduña Castillo como aparece en escritura, cuya esclava se encuentra libre de empeño, enajenación e hipoteca, sin asegurarla de vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 350 pesos de oro común que ha recibido.
Tomás de Santiago y Cruz, vecino del pueblo de Jalapa, vende a don Juan de Atenas, vecino de la Nueva Veracruz, un mulato esclavo nombrado José Manuel de 24 años, sujeto a servidumbre, libre de todo empeño e hipoteca, en la cantidad de 200 pesos.
Juan Luis Rodríguez, y su mujer, Juana Mejía, residentes en este pueblo, dijeron que entre las cosas de dote que Doña Jacinta de la Cruz, madre de la otorgante, les dio en la nueva Veracruz, figura una mulata nombrada Juliana de 11 años, hija de Magdalena, negra soltera de Guinea, apreciada en 350 pesos, la cual para que no la vendan, les dio 160 pesos de oro común en libranzas sobre Baltazar de los Reyes, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, con calidad de que la dicha Juliana la tendrán por suya sin poderla vender, y cuando tenga edad y tome estado María Cecilia, su nieta, hija de Juan Luis Rodríguez y de Juana Mejía, se la darán como parte de su dote, lo cual otorgan convienen que no se apartaran de dicho contrato.
Andrés Monares de Vargas, vecino del pueblo de Jalapa, en nombre y con poder de María Gutiérrez, viuda de Fernando González, vecina de la Nueva Ciudad de la Veracruz, vende al Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, Caballero de la Orden de Santiago y Alcalde Mayor de Jalapa, un mulato esclavo nombrado Manuel, de 9 a 10 años de edad más o menos que ha estado fugitivo en poder del comprador y que es el mismo que heredó en la partición de bienes que quedaron de Pedro Gutiérrez, padre legítimo del otorgante; lo vende por esclavo, cautivo, sujeto a servidumbre y sin asegurarlo de ningún vicio, defecto ni enfermedad, en 200 pesos de oro común libre de alcabala.
Sebastián Díaz de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Diego de Castro y Gamboa, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, para que en su representación venda de contado una mulata esclava nombrada Beatriz de 40 años más o menos, la cual compró al Capitán Martín de Arangusti, vecino de la Puebla de los Ángeles, el 9 de septiembre de 1693, cuya esclava esta libre de empeño, censo e hipoteca en el precio que él convenga.