Alonso Martín, dueño de su recua, vecino de Los Ángeles, con poder de Alonso Escudero, de la misma vecindad, vende a Juan Rodríguez, residente en la Venta de Los Naranjos, en esta jurisdicción, un negro esclavo llamado Francisco, de nación Angola, de 20 años de edad, con las tachas que tuviere y por casado en la nueva ciudad de la Veracruz, sano de sus miembros, sin enfermedad pública ni secreta, por el precio de 430 pesos de oro común.
VENTA DE LOS NARANJOS
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María López, de color morena, libre, residente en la Venta de Los Naranjos, vende a Juan González, que reside en la Venta de la Rinconada, una esclava negra llamada Esperanza, de tierra Bran, de 25 años de edad, por el precio de 600 pesos de oro común.
Pedro Hernández vende a Bartolomé Martín, ventero de Los Naranjos, una negra llamada Lucrecia, de nación Angola, por el precio de 430 pesos de oro común.
Esteban Álvarez de Palacios, Escribano de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles con poder del Bachiller Gabriel Pérez de Alvarado, Clérigo Presbítero Domiciliario de este Obispado, labrador en la Provincia de Huejotzingo, vende a Juan Bravo de Alarcón un sitio de venta nombrado Los Naranjos, molino de pan moler y 10 caballerías de tierra eriaza, con todo lo anexo, libres de censo e hipoteca, cargados a la capellanía que se fundó de 3, 600 pesos, pero que sólo se reconocen 1, 000 por haberse deteriorado las fincas. El remate se hizo en Gabriel Pérez, y los dichos 1, 000 se cargaron sobre dichas fincas a censo principal redimible de 20, 000 el millar, para pagar sus réditos que corren a partir de noviembre de 1701 al dicho Bachiller Gabriel Pérez de Alvarado.
Bartolomé Martín, dueño de la Venta de Los Naranjos, vende a Beatriz de Arriaga, dueña de la Venta de Aguilar, un solar en el pueblo de Jalapa, \" linde con casas de la dicha Beatriz de Arriaga, por la una parte, y por la otra, con ( la ) calle Real del dicho pueblo\"; por el precio de 30 pesos de oro común.
Alonso Escudero, vecino de Los Ángeles, dio su poder a Alonso Martín, de la misma vecindad, para que haga en su nombre una escritura de venta de un esclavo negro llamado Francisco, de nación Angola, en favor de Juan Rodríguez, residente en la Venta de Los Naranjos, sin asegurarlo de ninguna tacha y por el precio de 430 pesos de oro común, del cual ya le hizo entrega.
Alonso de Montealegre, Alguacil Mayor de la Santa Cruzada, residente al presente en este pueblo, con poder de Catalina González, viuda de Martín de la Parada, vecina de la ciudad de Los Ángeles, en su nombre, y como una de las herederas de Pedro Román, su padre, difunto, vende a Lucas Martín Ibáñez, vecino de la provincia de Jalapa, dos caballerías de tierra en la parte que los naturales llaman Tlalcuezalan, entre la venta que fue de Sedeño y la Venta de los Naranjos, términos del pueblo de Xilotepec, por el precio de 300 pesos de oro común, horros de alcabala.
El Bachiller Juan de Alvarado, Presbítero, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico del pueblo de Zacatlán, vende a Bernabé Pérez, vecino del pueblo de Teziutlán, un sitio de venta nombrado Los Naranjos, un molino de pan moler y 10 y media caballería de tierra, con todo lo que le pertenece, libres de censo e hipoteca, en 1, 000 pesos de la capellanía de Gabriel Pérez de Alvarado, cuyas tierras se encuentran en términos de este pueblo desde el cerro Macuiltépetl hasta unirse con las tierras del molino que llaman Lucas Martín. Así los 1, 000 pesos quedan cargados sobre esas fincas a censo principal redimible.
Francisco Luis, vecino de Jalapa, en nombre de Pablo Martel, mercader de negros, vende a Juan Rodríguez, residente en la Venta de Los Naranjos, una negra de 11 años de edad, llamada Catalina de San Juan, de nación Angola, con las tachas que tuviere, por costal de huesos, sin asegurarla de ninguna cosa, más de ser esclava sujeta a servidumbre, por el precio de 250 pesos de oro común.
Don Gregorio Suárez Tello, vecino y labrador en la jurisdicción de Jalapa, vende a Don Juan Bravo de Alarcón, vecino de Jalapa, un rancho de labor en esta provincia, que hubo de Doña Melchora Chacón de Reyes, vecina que fue de la nueva ciudad de Veracruz; dicho rancho se compone de cuatro caballerías de tierra, las dos de ellas ubicadas en una sabaneta en el paraje que fue la venta nombrada de Aguilar y el que era la venta de Sedeño; y las otras dos, en el paraje que los naturales llaman Tlalcuetlan, entre la Venta que fue de Sedeño y la de Los Naranjos; con el cargo de mil pesos que están impuestos en él, a censo redimible a favor de una capellanía que sirve por capellán interino el Lic. Don Miguel Pérez de Medina, cura beneficiado de Jalapa, por el precio de 1637 pesos y 4 tomines de oro común.