Alvaro de Baena, vecino de Veracruz, y Jerónimo Pérez de Salazar, vecino de Los Angeles, compraron a Hipólito Hernández la Venta de Lencero, con los sitios de ganado mayor, ganados y casas a ella anexos, a ciertos plazos; pero ahora se convinieron en que después de fenecer sus cuentas, Alvaro de Baena le deja a Jerónimo Pérez la dicha venta, ganados, tierras, esclavos, casa y todo lo que a él pudiera pertenecer.
VENTA DE LENCERO
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Bartolomé de Algecira, con poder de Juan de Nieves, vende a Diego de Salazar, ventero de la Venta de Lencero, un esclavo negro llamado Gaspar, bozal, de nación Angola, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 400 pesos de oro común.
Damián Tamayo, residente en la Venta de Lencero, albacea testamentario y como uno de los herederos de Isabel Tamayo, su madre, vende a Simón de León, vecino de la jurisdicción de Tepeaca, una negra criolla nacida en casa de su madre nombrada María, de 7 años, hija de Magdalena, negra, su esclava, por el precio de 150 pesos de oro común.
Diego de Salazar, dueño de la Venta de Lencero, vende a Francisco Hernández de la Higuera, vecino de esta provincia, un esclavo negro, bozal, llamado Antón Mandinga, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 390 pesos de oro común, horros de alcabala.
Cristóbal Jiménez, ventero de la Venta de Lencero, vende a Juan García de los Ríos unas casas en la ciudad de Veracruz, por precio de 365 pesos de oro común.
Juan Martínez, vecino de la ciudad de México, vende a Isabel Tamayo, ventera de la Venta de Lencero, en esta jurisdicción, una negra llamada Juliana, de nación Angola, de 18 años de edad, bozal, habida en buena guerra, sin asegurarla de ninguna enfermedad, libre de hipoteca, empeño, y enajenación, por el precio de 360 pesos de oro común, horros de alcabala.
Damián Tamayo, residente en la Venta de Lencero, como albacea y heredero de su madre Isabel Tamayo, vende a Juan de la Gala [Moreno], vecino de Jalapa, una negra criolla nombrada Juana, nacida en casa de su madre, con dos hijos suyos, mulatos, llamados el uno José, de 9 años a 10 años; y la otra, nombrada Isabel, de 7 años, poco más o menos, libres de hipoteca, empeño y otra enajenación; el dicho José en 200 pesos, Juana y su hija Isabel, en 470 pesos.
Salvador de Acosta, capitán de Negros, vende a Diego de Salazar, dueño de la Venta de Lencero, un esclavo negro llamado Antonio, bozal, de tierra Jolofo, de 24 años de edad, poco más o menos, por el precio de 400 pesos de oro común.