Rodrigo Hernández, vecino de Jalapa, se obliga de pagar a Pedro Sánchez Monge 240 novillos en la Venta de Lencero, los cuales le dará por una deuda de 1200 pesos de oro común.
VENTA DE LENCERO
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Jerónimo Pérez de Salazar, vecino de la Puebla los Ángeles, dio en arrendamiento la Venta de Lencero a Juan Gallego y a Domingo Martín, por tiempo de dos años y al precio de 400 pesos de oro común anuales.
Doña Catalina Mejía de Velasco, viuda de José [Cogollos] de Zárate, vecina de esta jurisdicción, dio su poder cumplido a su hijo José de Zárate, generalmente para en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles y criminales, que tenga o tuviere con cualesquier personas; y para que en su nombre pida, reciba y cobre, los pesos de oro, plata, joyas, esclavos y mercaderías que le debieren; y para que pueda vender sus bienes raíces y muebles, a los precios y plazos que le pareciere.
Don Francisco de Tovar, residente en este pueblo y vecino de la ciudad de México, dueño de la Venta de Lencero, formó una compañía con Juan de Aguilar, vecino de Jalapa, para criar ganados y sembrar semillas en las tierras y ranchos que lindan con dicha venta, por tiempo de cuatro años, en la cual, Juan de Aguilar ha de ganar un tercio del multiplico de todo ello.
Juan Romero, residente en este ingenio, y Luis de Herrera e Isabel Tamayo, su legítima mujer, dueños de la Venta de Lencero, se concertaron en esta manera: habiendo casado Juan Romero con Antonia de Salazar, hija de Isabel Tamayo, le prometieron cierta cantidad de pesos como bienes dotales, y para evitar pleitos, los segundos se obligaron a pagarle 300 pesos de oro común en 1 año, cada 6 meses la mitad, con las costas de la cobranza.
Concierto celebrado entre Juan Sánchez Pantigossa, vecino de los Llanos de Ozumba, e Isabel Tamayo, heredera de la mitad de la Venta de Lencero, en el cual Sánchez Pantigossa dio en arrendamiento la mitad de la venta a Isabel Tamayo, durante dos años, ganando 165 pesos de oro común anuales; de lo procedido, ella pagará 125 pesos de oro común a don Francisco Pérez de Salazar, y el resto lo destinará para reparar la referida venta. Durante dos años, él no le pedirá cuentas de ninguna cosa, pero ella tampoco lo hará del tiempo en que Juan Sánchez tuvo arrendada su mitad.
Juan Martínez, vecino de la ciudad de México, vende a Isabel Tamayo, ventera de la Venta de Lencero, en esta jurisdicción, una negra llamada Juliana, de nación Angola, de 18 años de edad, bozal, habida en buena guerra, sin asegurarla de ninguna enfermedad, libre de hipoteca, empeño, y enajenación, por el precio de 360 pesos de oro común, horros de alcabala.
Isabel Tamayo, viuda de Diego Salazar, residente en la Venta de Lencero, como principal deudora, y Alonso Martínez, dueño de su recua, vecino de Los Ángeles , como su fiador, juntos y cada uno de por sí, se obligaron a pagar al Capitán Andrés de Acosta y a Juan Martínez, vecinos de la ciudad de México, 360 pesos de oro común, precio de una negra llamada Juliana, de nación Angola, para fin del mes de marzo de 1620, todos juntos en una paga.
Miguel Martín, vecino de Jalapa, como principal deudor, y José de Zárate, dueño de la Venta de Lencero, como su fiador, se obligaron a pagar a Don Diego del Moral, gobernador de los naturales de Jalapa, y a Don Juan Luis, Don Melchor Gaspar y Don Diego Hernández, Alcaldes, 115 pesos de oro común y 6 tomines que restan de la renta del mesón, para fin del mes de enero de 1658.
Damián Tamayo, residente en la Venta de Lencero, como albacea y heredero de su madre Isabel Tamayo, vende a Juan de la Gala [Moreno], vecino de Jalapa, una negra criolla nombrada Juana, nacida en casa de su madre, con dos hijos suyos, mulatos, llamados el uno José, de 9 años a 10 años; y la otra, nombrada Isabel, de 7 años, poco más o menos, libres de hipoteca, empeño y otra enajenación; el dicho José en 200 pesos, Juana y su hija Isabel, en 470 pesos.