Diego de Salazar, dueño de la Venta de Lencero, dijo que Francisco Carreño, maestro de azúcar del ingenio de Francisco Hernández de la Higuera, le prestó 200 pesos de oro común y como garantía de pago le dejó empeñada una esclava negra llamada Isabel, y asimismo, se obligó a pagar el adeudo para fines de junio de 1602.
VENTA DE LENCERO
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Diego de Salazar, dueño de la Venta de Lencero, se obligó a pagar al capitán Salvador de Acosta 340 pesos de oro común que restan del valor de un esclavo negro llamado Antonio, seis meses después de la fecha de esta escritura.
Doña Catalina Mejía de Velasco, viuda de José Cogollos de Zárate, dueño que fue de la Venta de Lencero, de donde es vecina la otorgante, albacea testamentaria y tutora de sus menores hijos, dio su poder cumplido a su hermano Juan Mejía de Velasco para que en la forma que le pareciere más conveniente, ajuste y liquide la cuenta y administración de su marido como administrador que fue del ingenio Nuestra Señora de los Remedios, y se obligue a la paga del alcance que se le hiciere, o cobre lo que se le debiere y perteneciere a sus hijos.
Hipólito Hernández, dueño de la Venta de Lencero, se obliga de pagar a Juan Villaseca, estante en Jalapa, 259 pesos y cuatro tomines de oro común que son el precio de 218 fanegas y ocho almudes de maíz del tributo que los naturales de Xicochimalco y Coatepec dan a su Majestad.
Hipólito Hernández, dueño de la Venta de Lencero, dio carta poder a Bartolomé Martín, de color mulato, vecino de Jalapa, para que en su nombre pueda cobrar cualquier pesos de oro común que le fueren debidos en esta Nueva España.
Juan de las Ruelas Machuca arrendó la Venta de Lencero a Cristóbal Jiménez por espacio de cuatro años, y se acuerda que tal arrendamiento comience el 5 de agosto de 1578.
Cristóbal Jiménez, ventero de la Venta de Lencero, vende a Juan García de los Ríos unas casas en la ciudad de Veracruz, por precio de 365 pesos de oro común.
Hipólito Hernández, vecino de la provincia de Jalapa, se obliga de pagar a Bartolomé Marín, vecino de México, 75 pesos de oro de minas de 450 maravedís que son el precio de una pipa de vino del puerto de Cádiz que recibió en el Lencero.
Hipólito Hernández, dueño de la Venta de Lencero, dio carta poder a Hernando de Tordesillas, arriero, para que en su nombre cobre cualesquier pesos de oro común que le debieren en esta Nueva España.
Hipólito Hernández, dueño de la Venta de Lencero, se obliga de pagar a Juan García Calleja, vecino de Jalapa, 580 pesos de oro común que son el precio de 20 cargas de cacao de Coatzacoalco.