Alonso Muñoz, beneficiario de Tlacolula, arrienda la Venta de las Vigas, a Pedro Martín, por tiempo de dos años y por el precio de 100 pesos de oro común.
VENTA DE LAS VIGAS
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Don Pedro Díez de la Barrera, Correo Mayor de Nueva España y Alcalde Mayor de Jalapa, habiendo visto el testamento hecho ante testigos por Pedro de Betancurt, dueño de la Venta de las Vigas, y la información dada por el Licenciado Alonso Pérez de Herrera, su albacea, le dio por testamento válido y cumplido, y mandó se le dé el traslado autorizado en pública forma y manera que haga fe.
Francisco Álvarez, vecino de la ciudad de Los Ángeles, en nombre y con poder de Isabel Rey, viuda de Jerónimo de la Vega[Jerónimo de Vega], y Diego Luis, residente en la Venta de la Hoya, persona a quien Jerónimo de la Vega vendió la Venta de las Vigas, en un mil pesos de oro común, a ciertos plazos; se convinieron en esta manera: para obviar pleitos, Diego Luis devuelve la Venta de las Vigas con sus adherentes a Isabel Rey, y le hace recisión jurídica de ella para que la susodicha y Francisco Álvarez, su personero, la puedan vender a quien mejor les pareciere.
El Capitán Don José de Ceballlos y Burgos, dueño del ingenio y trapiches de fabricar azúcar nombrados Nuestra Señora del Rosario, Nuestra Señora de la Concepción y del molino de pan moler de Río Frío, en esta jurisdicción, como albacea testamentario de su hermano Don Alonso Gutiérrez de Ceballos, funda una capellanía de misas con 500 pesos de principal y 25 pesos de renta en cada un año, en favor del monasterio de San Francisco de Jalapa, los cuales fueron impuestos en los trapiches nombrados Nuestra Señora de la Concepción, ubicados en términos de los pueblos de Xilotepec y Chiltoyac, y un molino de pan moler que nombran de Río Frío, situado entre las ventas de Las Vigas y del Alférez Lovillo, en el camino real, que poseyó el dicho Alonso Gutiérrez de Ceballos y heredó el otorgante.
Ante Don Fernando de Valdés y Portugal, Alcalde Mayor de Jalapa, Diego Farfán de los Godos, español, dueño de la Venta de las Vigas, manifestó un hierro para marcar ganado.
Nicolás Díaz de la Cueva y Sebastiana Farfán, su legítima esposa, otorgan haber recibido de su tío Diego Farfán de los Godos, 50 pesos de oro común de la herencia de su abuela María Hernández, cuya fue la venta de las Vigas, de los cuales se dieron contentos y entregados.
Pedro Calderón, dueño de la Venta de la Hoya, se obligó a dar y pagar a Pedro García Moreno, vecino de San Juan de Ulúa, 800 pesos de oro común, precio de dos esclavos negros que le vendió; pagará 400 con tablas de Las Vigas, a 6 reales cada tabla, puestas en San Juan de Ulúa; y los 400 restantes para la Navidad del presente año.
Gaspar de los Reyes, dueño de la Venta de Las Vigas, se obligó a pagar a Jerónimo de Vega, vecino de Los Ángeles, 130 pesos de oro común, por razón de otros tantos que el susodicho le prestó en reales de contado, cuatro meses después de la fecha de esta escritura.
Urbán de Pineda, vecino de esta provincia, declaró haber comprado, a ciertos plazos, la Venta de Las Vigas a Boecio Gutiérrez, beneficiado de Tlacolulan; y ahora, por esta escritura traspasa el dicho sitio de venta con lo a él anexo, en favor de Francisco de Zea, quien se comprometió a pagar 320 pesos de oro común a Boecio Gutiérrez, según los plazos convenidos en la primera carta de venta.
Don Tomás de la Calle, vecino de este pueblo de Jalapa, dijo que como apoderado general de Cayetana María Lobato, Diego Molina, Domingo Pascual Capetillo, Agustina Farfán y María Farfán; se obliga a tener en depósito irregular, por tiempo de 2 años contados a partir de la presente fecha, la cantidad de 1, 000 pesos que recibió de don Ángel José Valiente, del Comercio de España y residente en este pueblo, y pagará réditos del 5 % anuales a dicho Valiente o a quien en su derecho hubiere, hipotecando por ello la Venta Antigua de las Vigas y tierras anexas a ella.