Diego Luis, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Pedro Calderón, dueño de la Venta de la Hoya, 400 pesos de oro común, precio de un esclavo negro llamado Francisco, de nación Angola, en esta manera: 200 pesos para el día 24 de octubre del presente año y los 200 restantes, para de allí en ocho meses corridos.
VENTA DE LA HOYA
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Francisco González Gallón, mercader de negros, vecino de la villa de[del] Conde, vende a Melchor de los Reyes, vecino de Jalapa, dos negros esclavos, bozales, llamados Manuel y Francisco, de nación[tierra] Angola,de 20 años de edad cada uno, sin asegurarlos de tacha ni enfermedad pública o secreta, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 380 pesos de oro común cada uno.
Luis Hernández, residente en la Venta de la Hoya, como albacea de su madre Ana Díaz, vende a Benito Martín, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, una negra, bozal, llamada Ana, de nación Angola, de 20 años de edad, en la manera que se la vendió Francisco González Gallón, sin asegurarla de ninguna enfermedad, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 390 pesos de oro común.
Benito Martín, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, residente en la Venta de la Hoya, se obligó a pagar a Luis Hernández y a Lázaro Francisco, su hermano, vecinos de esta provincia, 390 pesos de oro común, precio de una negra llamada Ana, de Angola, para fin del mes de octubre del presente año.
Francisco González Gallón, mercader de negros, vecino de la villa [del]Conde, vende a Ana Díaz, viuda de Pedro Calderón, estante en esta venta, y sus hijos, Luis Hernández y Lázaro Francisco, tres piezas de negros esclavos, dos varones y una hembra, llamados Franciscos y Ana, de nación[tierra] Angola, bozales, recién venidos de Guinea, sin asegurarlos de ninguna enfermedad, sujetos a servidumbre, libres de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 380 pesos de oro común cada pieza, horros de alcabala.
Pedro García Moreno, vecino de San Juan de Ulúa, vende a Pedro Calderón, ventero de la Hoya, un esclavo negro llamado Manuel, de nación Angola, de 18 a 20 años de edad; y una negra llamada Magdalena, de tierra Congo, de la misma edad, por el precio de 400 pesos de oro común cada uno.
Pedro Calderón, dueño de la Venta de la Hoya, se obligó a dar y pagar a Pedro García Moreno, vecino de San Juan de Ulúa, 800 pesos de oro común, precio de dos esclavos negros que le vendió; pagará 400 con tablas de Las Vigas, a 6 reales cada tabla, puestas en San Juan de Ulúa; y los 400 restantes para la Navidad del presente año.
Pedro Calderón, dueño de la Venta de La Hoya, vende a Diego Luis, vecino de Jalapa, un negro llamado Francisco, de nación Angola, de 16 años de edad, libre de hipoteca, empeño ni enajenación, por el precio de 400 pesos de oro común.
Melchor de los Reyes, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco González Gallón, o al Capitán Thomé Pérez Miela, 745 pesos de oro común que restan del valor de dos negros llamados Manuel y Francisco, de nación Angola, para fin del mes de marzo de 1620, todos juntos en una paga.
Ana Díaz, viuda de Pedro Calderón, residente en esta venta, como principal deudora, y sus hijos, Lázaro Francisco y Luis Hernández, como sus fiadores, se obligaron de mancomún y cada uno in solidum, a pagar a Francisco González Gallón, mercader de negros, y al Capitán Thomé Pérez Miela, 1 140 pesos de oro común, precio de dos negros y una negra, bozales, llamados Francisco y Ana, de nación[tierra] Angola, en esta manera: la mitad para el día de Navidad del presente año, y la otra mitad, para el fin del mes de marzo de 1620.