Felipe González, residente en la Venta de la Hoya, se obligó a pagar a María Rodríguez viuda de Juan Martín de Abreo[Abreu], 96 pesos de oro común en reales de plata, por razón de otros tantos que ajustada la cuenta que tuvo con el dicho Juan Martín de Abreo, lo alcanzó en la referida cantidad, para de la fecha de esta carta en 4 meses, con las costas de la cobranza.
VENTA DE LA HOYA
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El Capitán Don José de Ceballos y Burgos, dueño de ingenios de fabricar azúcar en esta provincia, en nombre del Capitán Don Juan de Carmona Tamariz, Regidor y depositario general de la ciudad de La Puebla de los Ángeles, dio en arrendamiento a Felipe González, vecino de esta provincia, la Venta de la Hoya perteneciente al dicho regidor, con las tierras y lo demás anexo, según y como la ha tenido arrendada el susodicho, por tiempo de dos años y en el precio de 180 pesos de oro común anuales.
María de la O Muñoz y Gerónima Díaz de San Antonio y Muñoz, hermanas, vecinas de Jalapa, como herederas de Isabel López Muñoz, dieron en arrendamiento a Felipe González, arrendatario de la Venta de la Hoya, un rancho con sus tierras para sembrar maíz que dista una legua de Jalapa, linda con tierras del Lic. Don José de la Peña, presbítero vecino de la ciudad de Los Ángeles, está ubicado cerca de la Venta de los Naranjos y de la de Sedeño, en la parte que los naturales llaman Tlalcuezalan; por tiempo de 9 años, a partir de hoy día de la fecha, por el precio de 50 pesos de oro común anuales y los ha de pagar por sus tercios corridos, cada cuatro meses.
Luis Hernández, residente en la Venta de la Hoya, en esta provincia, dio su poder cumplido a su hermano Miguel Hernández, para que en su nombre otorgue la escritura o escrituras de obligación o adeudo, sobre doce mulas de arria que compró a Pedro González de Libreros, a treinta y cinco pesos cada una, las cuales ha de entregar en la nueva ciudad de Veracruz.
Luis Hernández, hijo legítimo de Ana Díaz, difunta, dueña que fue de la Venta de la Hoya, como albacea y heredero de sus bienes, arrendó la citada venta por lo que le toca y en nombre de su hermano Lázaro Francisco a Benito Martín, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, con todos sus pertrechos, casas, corrales y descargaderos, por tiempo de cuatro años, al precio de 300 pesos de oro común anuales, pagaderos por tercios del año.
Benito Martín, residente en la Venta de la Hoya, jurisdicción de Jalapa, se obligó a pagar a Cristóbal de Lozana Salazar, vecino de la ciudad de Veracruz, 380 pesos de oro común, de esta manera: 120 pesos en 15 000 tejamaniles, a ocho pesos el millar, puestos la nueva Veracruz para dentro de un mes y medio, y los 260 pesos restantes, en reales de contado, en la fecha indicada.
Antonio Luis, residente en la Venta de la Hoya, se obligó a pagar a Juan Martín de Abreo[Abreu], vecino y mercader de Jalapa, 310 pesos de oro común, por otros tantos que le prestó en reales de contado, en esta manera: 150 pesos para de la fecha de esta escritura en un mes, y los 160 pesos restantes, para el fin de marzo próximo venidero de 1639.
Francisca Díaz, viuda, como una de las herederas de Ana Díaz, su madre, quien dejó entre otros bienes la Venta de la Hoya, dio su poder cumplido a Miguel de Troya, mercader, vecino de Jalapa, para que de conformidad con los autos de una demanda puesta por Antonio Luis a su hermano Luis Hernández, haga los pedimientos, requerimientos, alegatos necesarios, hasta conseguir la cobranza de la herencia que le corresponde de su madre.
Nicolás de Pro, dueño de recua, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Felipe y Gregoria González, vecinos de esta provincia para que lo puedan obligar como su fiador en el arrendamiento que pretenden de la Venta y tierras de la Hoya.
Pedro Martín, ventero de la Venta de la Hoya, se obliga de pagar a Francisco de Carriedo, Juez del Camino Real, 195 pesos y cuatro tomines de oro común, los cuales son por otros tantos que recibió en reales de contado.