Benito García, ventero de la Venta de la Hoya, se constituye por depositario de veinte bueyes pertenecientes a Juan Bernal, morador en el Valle de San Pablo, que la justicia del pueblo de Tepeaca le embargó sus bienes.
VENTA DE LA HOYA
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Melchor Juárez, vecino de la Venta de la Hoya, vende a Juan Bautista de Rojas, vecino de San Juan Iztacamaxtitlán, una venta que tiene entre los dos caminos que están en términos de Tlaxcala, de los cuales uno se dirige a México y otro a Puebla de los Ángeles, al precio de 2 000 pesos de oro común.
Pedro Calderón se obliga de pagar a Melchor Juárez, 750 pesos de oro común, los cuales son el precio de la Venta de la Hoya y dos caballerías de tierra que le vendió.
Pedro Calderón, dueño de la Venta de la Hoya, haciendo deuda ajena suya, se obligó a pagar 350 pesos de oro común a Juan de Tejada, en un plazo de seis meses.
El Lic. Don Antonio Moreno, Promotor Fiscal de este obispado, dio su poder cumplido a Domingo de Oliveros, vecino de Jalapa, para que dé en arrendamiento la Venta de la Hoya que quedó por fin y muerte del Doctor Don José de Carmona Tamariz, Racionero de la Catedral de esta ciudad, obligando a dicho Fisco Eclesiástico a la seguridad del arrendamiento.
El Dr. Don Andrés Sáenz de la Peña, Arcediano de la catedral de esta ciudad, con poder del Lic. Don Antonio de Tamariz Carmona [Carmona Tamariz], Canónigo de la Catedral de Valladolid, obispado de Michoacán, heredero de su hermano el Doctor Don José de Carmona Tamariz, lo substituye en Domingo de Oliveros, vecino de Jalapa, para que pueda dar en arrendamiento la Venta de la Hoya que quedó por bienes de dicho su hermano,
Diego Luis, vecino de la Venta de la Hoya, en esta provincia, se obligó a pagar a Pedro de Ledezma y al Lic. Don Juan Díez de la Barrera, presbítero, 188 pesos de oro común que le restó debiendo el ajustamiento de cuentas que tuvieron, para fin del mes de septiembre del presente año, juntos en una paga.
Pedro Calderón, dueño de la Venta de La Hoya, vende a Diego Luis, vecino de Jalapa, un negro llamado Francisco, de nación Angola, de 16 años de edad, libre de hipoteca, empeño ni enajenación, por el precio de 400 pesos de oro común.
Fernando del Castillo, vecino de la provincia de Jalapa, se obligó a pagar a Pedro Calderón, dueño de la Venta de la Hoya, 400 pesos de oro común, precio de ocho bestias mulares, a 50 pesos de oro común cada una, en esta manera: 100 pesos para dentro de seis días; 150 pesos siete meses después de la fecha de esta escritura y los otros 150 pesos, de allí en siete meses adelante.
Melchor de los Reyes, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco González Gallón, o al Capitán Thomé Pérez Miela, 745 pesos de oro común que restan del valor de dos negros llamados Manuel y Francisco, de nación Angola, para fin del mes de marzo de 1620, todos juntos en una paga.