El Bachiller Juan Crisóstomo de Aranda, Presbítero, vecino de esta villa de Córdoba, Domiciliario del obispado de la Puebla de los Ángeles, albacea testamentario, tenedor de bienes y heredero del Licenciado don Joaquín López Ramírez Redondo, Cura Beneficiado, Vicario y Juez Eclesiástico por Su Majestad que fue del pueblo de Tlaliscoya [Tlalixcoya], otorga poder al Licenciado don Diego Ambrosio y Orcolaga, Abogado de la Real Audiencia de esta Nueva España, para que en nombre y en representación de su persona demande y cobre judicial o extrajudicialmente de los señores jueces y oficiales reales de la ciudad de México, lo que parece estársele debiendo al Bachiller don Joaquín López Ramírez Redondo por razón del tiempo que sirvió dicho beneficio, desde que tomó posesión hasta que falleció. Asimismo, pida y cobre del Señor Marqués del Valle, Gobernador del estado o su apoderado, lo que tenía devengado por razón de la encomienda de dicho difunto y es de cargo de dicho marqués. De lo que recibiere y cobrare otorgue carta de pago y demás instrumentos que se le pidan, si por las cobranzas fuese necesario juicio, que haga pedimentos, requerimientos y demás autos y diligencias judiciales y extrajudiciales que convengan.
Sem títuloTLALIXCOYAN, PUEBLO DE
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Antonio Francisco de Barela [Bonola], vecino del pueblo de Tlalixcoyan, jurisdicción de la ciudad de la Nueva Veracruz y residente de esta villa de Córdoba, en nombre y con poder de doña Cathalina [Catalina] Romero, su legitima mujer, vende al Alférez Antonio Muñoz, vecino de dicha villa, un negro de nombre Joseph [José] Antonio, casta portugués de veinticinco años de edad más o menos, por la cantidad de 300 pesos de oro común en reales.
Sem títuloJuan de Cuéllar, andante por este camino de la Veracruz, se obliga a pagar a Juan Fernández, vecino de Tlalixcoyan, 30 pesos de oro común, los cuales son por razón de un arcabuz de rastrillo.\n
Mateo de Rivera, vecino de la ciudad de Tepeaca, señor de su recua, se obliga a pagar a Juan Fernández, vecino del pueblo de [Tlalixcoyan], 92 pesos y 4 tomines de oro común, los cuales debe por razón de 46 pesos que le prestó, y el resto que sale a pagar por Felipe, indio arriero.\n
Diego de Lucas, vecino de la ciudad de los Ángeles, se obliga a llevar 21 mulas cargadas de cacao, propiedad de Francisco Mejía Saavedra, desde el pueblo de [Tlalixcoyan] hasta la ciudad de Tlaxcala, de hoy en 16 días. Y el susodicho Francisco Mejía le ha de dar y pagar por flete de cada una mula 7 pesos de oro común.
Francisco López, estante en el pueblo de Tlalixcoyan, otorga poder a Juan Fernández, vecino de dicho pueblo, para que pueda cobrar de Alonso Romero, residente en el mismo pueblo, 400 pesos de oro común que el susodicho le debe por escritura pública.\n
Pasó para bajo la recua de Juan Rodríguez Tiznado, vecino de Taliscoya[Tlalixcoyan].
Francisco de Oliveros, Corregidor de la provincia de Huatusco, otorga poder a Francisco Núñez, para que pueda cobrar de Alonso Martín [Martínez] de la Morena y de sus bienes, lo que le pertenece por cinco posesiones que le dio en términos de Tlalixcoyan.\n
El licenciado don Jacinto Rojas, residente hoy en este pueblo, otorga poder especial a don Joaquín Guevara, de esta vecindad, para que en su nombre comparezca ante la Excelentísima Primera Sala del Superior Tribunal de Justicia de este Departamento a fin de seguir el recurso de súplica que el relacionante interpuso de la sentencia de la Excelentísima Segunda Sala en el juicio de responsabilidad que se le sigue por haber asesorado en un expediente sobre comiso de azúcar que se hizo en Tlalixcoyan, partido de Veracruz.
Sem títuloRodrigo Hernández, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Luis de Benavides Albacete, clérigo, presbítero y beneficiado de Tlalixcoyan, y a Francisco de Roca Mora, su sobrino, 350 pesos de oro común, precio de 224 fanegas de maíz que el citado clérigo le vendió: la mitad para mediados del mes de mayo, y el resto para el 24 de junio del presente año.