Juan Blanco otorga poder a Cristóbal López de la Serna, para que las justicias de cualquier partido lo metan y amparen en la posesión de dos sitios de estancias de ganado menor en términos del pueblo de Tlalixcoya.\n\n\n\n\n
TLALIXCOYAN, PUEBLO DE
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Juan Buitrón, vecino de la ciudad de la Veracruz, como principal pagador y Juan de la Rea, como fiador, se obligan de pagar a Juan Hernández, vecino del pueblo de Tlalixcoyan, 720 pesos de oro común, los cuales son por razón de 340 quintales de harina, que el susodicho recibió compradas, puestos en el puerto de San Juan de Ulúa.\n\n
Francisco de Oliveros, Corregidor de la provincia de Huatusco, otorga poder a Francisco Núñez, para que pueda cobrar de Alonso Martín [Martínez] de la Morena y de sus bienes, lo que le pertenece por cinco posesiones que le dio en términos de Tlalixcoyan.\n
Juan Hernández, vecino del pueblo de Taliscoya [Tlalixcoyan], otorga poder general a Juan de Estrada.\n
Martín de Bitriche, vecino del pueblo de Taliscoya [Tlalixcoyan], otorga poder general al Canónigo Alonso Hernández de Santiago y a Diego Méndez de Santiago.\n\n
Juan de Cuéllar, andante por este camino de la Veracruz, se obliga a pagar a Juan Fernández, vecino de Tlalixcoyan, 30 pesos de oro común, los cuales son por razón de un arcabuz de rastrillo.\n
Mateo de Rivera, vecino de la ciudad de Tepeaca, señor de su recua, se obliga a pagar a Juan Fernández, vecino del pueblo de [Tlalixcoyan], 92 pesos y 4 tomines de oro común, los cuales debe por razón de 46 pesos que le prestó, y el resto que sale a pagar por Felipe, indio arriero.\n
Juan de Espinosa, vecino de la ciudad de Veracruz, se obliga a pagar a Juan Fernández, vecino del pueblo de Tlalixcoyan, 250 pesos de oro común, los cuales son por razón de 94 quintales de harina.\n
Juan Cano, vecino de la ciudad de Tepeaca, vende a Juan Fernández, vecino de [Tlalixcoyan], un esclavo arriero, llamado Antón, de tierra Biohó, que compró de Juan José Buitrón, el cual será de edad de 25 años, por precio y contía [sic] de 500 pesos de oro común.\n
Nicolás Conte, estante en el pueblo de Orizaba, se obliga a pagar a Juan Fernández, vecino del pueblo de Tlalixcoyan, 257 pesos de oro común, los cuales son por razón de 2 pipas de vino que Pedro Gallego, vecino de la Veracruz, le entregó por el dicho Juan Fernández.\n