Don Miguel Eustaquio Cardeña, Escribano y Notario Público de estos reinos, otorga poder especial a don Joaquín Martínez, vecino del pueblo de Teziutlán, para que en su nombre prosiga, termine y acabe todas las acciones, tasaciones y autos que sobre las tierras de Maxtatlán sostiene con don Antonio García Campomanes, vecino del pueblo de Naolinco.
TIERRAS
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Don Francisco Javier López, vecino de Jalapa, Mayordomo de la Cofradía de la Pura y Limpia Concepción, con licencia del señor Gregorio Fentanes Cura y Rector de la misma, vende a doña Juana Maldonado, esposa de don Manuel Licona, dos pedazos de tierra; el primero tiene 75.5 varas de frente y 38 de fondo, linda por el frente con calle de San Francisco de Paula, alias de Aburto, al sur con tierras de la misma cofradía, al poniente con solar de Diego José Trigos, y al norte con solar de doña María de Guevara. El otro pedazo de solar es de figura triangular, se desune de la calle de San Francisco, por donde hace frente, mide 50 varas de frente en sus lados mayores y 20 de fondo, ambos los vende en 306 pesos.
Don Andrés Rodríguez Rojo, vecino de Jalapa, con poder para administrar y arrendar las tierras y haciendas de Santa María la Concepción, Villaseca, San Nicolás Tortugas y Santa María la Noria, ubicadas en las jurisdicciones de Veracruz Vieja, Jalapa y Tepeaca, otorgado por don José Ángel de Cuevas Aguirre y Avendaño, Señor de las casas y solar de Aguirre, Sacia, Belaunza y Sausola, Regidor Decano de la Ciudad de México, quien es apoderado general del Bachiller Juan Manuel de Cuevas Aguirre y Avendaño, Presbítero y asociado de su hermana, doña María Josefa de Cuevas Aguirre y Avendaño, doncella mayor de 25 años; haciendo uso de dicho poder da en arrendamiento a Diego Grajales, vecino de Naolinco, las tierras nombradas “El Rodeo de Almolonga”, con las islas pertenecientes a la hacienda de “San Nicolás Tortugas”, en el precio de 25 pesos anuales por el periodo de 7 años.
El Bachiller Juan Bernardo Díaz Mier, Clérigo Presbítero, vecino de Jalapa, albacea testamentario de don Domingo Díaz Mier, su difunto padre y apoderado de sus hermanas y coherederas, da en arrendamiento a Miguel Robles, de la misma vecindad, la tierra nombrada “Pajaritos” ubicada en la hacienda El Encero de este pueblo, por el tiempo de 9 años pagando 30 pesos anuales.
Ante don Pedro Gorrindo Palomino, Teniente General de esta provincia, los Cabildos y Ayuntamientos de los pueblos de San Antonio Tepetlán, San Andrés Acatlán y San Miguel Aguasuelos de la jurisdicción de Jalapa, ratifican un convenio de fecha 25 de noviembre de 1725 firmado en el pueblo de Jalapa, en el cual se comprometen a respetar y no pelear por las tierras que les pertenecen y hacen comunes las tierras que han gozado unos y otros, y como tales se han de defender a costa de los tres a prorrata según el número de tributarios que haya en cada pueblo.
Don Juan Onofre Florido, vecino del pueblo de Jalapa, otorga en donación a doña Antonia Margarita Castañón, su prima, de la parte que le corresponde de un sitio, estancia y caballería, el cual corresponde al que heredó de su padre don Roque Jacinto Florido, mismo que su bisabuelo, don Jacinto Marín compró, del cual fue despojado violentamente por los 4 nietos del citado Jacinto Marín.
Agustín de Alcalá, criador de ganado menor, presenta el poder que tiene conferido de Francisco de Rivadeneira, minero y vecino que fue de las minas de Pachuca, en el que le manda se ampare y defienda las tierras que posee en la villa de Córdoba, Zacatepec, San Andrés, la hacienda Grande, los médanos de la isla de la Veracruz, y en términos de Cuitlaxtla, Huatusco, Tequitlapa, Cuautla, Cosamaloapan, y todas las que tiene en tierra caliente y en tierra fría, también las que posee en Chocamán y las que quedaron por muerte de doña Francisca Velásquez de Salazar, su madre.
Francisco de León Coronado, vecino de la ciudad de los Ángeles a ruego e intercesión de Diego de Montalvo, pidió al Conde de Coruña le hiciere merced de dos caballerías de tierra en términos del pueblo de Acultzingo, y porque Diego de Montalvo hizo las diligencias a su costa, y por haberse dado en mi nombre, confiero y declaro que las dichas dos caballerías de tierra pertenecen al mencionado Diego de Montalvo.\n\n
Miguel de Mendoza, indio principal, otorga carta de pago en forma a Alonso de Cozar, hijo de Francisco de Cozar, difunto, por resto de dos caballerías de tierra que en tiempo pasado vendió a Francisco de Cozar, ubicadas junto al puente que llaman de don Miguel, sobre la barranca de Chocamán.\n\n
Juan de los Ángeles, indio ladino, vende a Juan de Estrada, un pedazo de tierra que él tiene en la otra banda del río, en precio de 4 pesos de oro común.