Manuel Rivero, vecino de la Antigua Veracruz, declaró haber comprado a Don José de Ceballos y Burgos, vecino de esta provincia, dos caballerías de tierra en que hizo una ladrillera en la ciudad de la Veracruz Vieja, en el precio de 450 pesos de oro común; de los cuales le resta debiendo 300 pesos, cuya cantidad se obligó a pagarle para de la fecha de esta carta en cuatro meses, con las costas de la cobranza.
TIERRAS
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Isabel de la Paz, viuda de Lucas Cardeña Malpica, su albacea testamentario, dijo que a su derecho y al de sus hijos conviene vender dos caballerías de tierra con un jacal, ubicados en términos de Xilotepec, para pagar las deudas de su marido y cumplir otros legados de su testamento; y en tanto se le discierne la dicha tutela, solicitó a Miguel de Vega, Teniente de Alcalde Mayor de Jalapa, se pregone la venta de las dos caballerías de tierras durante 30 días.
Domingo Rodríguez, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Nicolás de Utrera, vecino del mismo pueblo, 205 pesos de oro común, precio de un pedazo de tierra que era de Juan Bautista Marín, para de la fecha de esta escritura en 20 días primeros siguientes.
Gerónimo de Paredes, vecino de Jalacingo y estante en Jalapa, dio en arrendamiento a Manuel Bello y a Pedro de Andrada, vecinos de Jalacingo, dos caballerías de tierra que están entre el pueblo de Altotonga y Jalacingo, que heredó de sus padres, lindan por una banda con tierras de Martín López, y por la otra, con tierras del hospital de Perote, con las casas y árboles frutales que tuvieren, durante seis años, al precio de 20 pesos de oro común anuales.
Alonso de Montealegre, Alguacil Mayor de la Santa Cruzada, vecino de la ciudad de Los Ángeles, en nombre y con poder de Catalina González, viuda de Martín de la Parada, heredera de Pedro Román, vende a Lucas Cardeña Malpica, vecino de Jalapa, dos caballerías de tierra en términos de Xilotepec, en una sabana y arboledas que está junto al camino real, bajando de la Venta de Aguilar a la de Sedeño; de las cuales se hizo merced a Pedro Román por el Marques de Falces, en el precio de 40 pesos de oro común.
Juan Lozano Sandoval, vecino de la ciudad de Los Ángeles, y labrador en el valle de San Pablo, provincia de Tepeaca, hizo declaración en forma legal, que desde hace 20 años poco más o menos, vendió a su hermano José de Sandoval, seis caballerías de tierra en el pago de Zacatepec y Santa María Tetela, jurisdicción de Acatzingo, y en señal de verdadera tradición, le otorgó esta carta.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, poseedor del Mayorazgo de La Higuera, solicitó a Don José de Ibelli, Alcalde Mayor de Jalapa, se sirva mandar notificar al gobernador, alcaldes y común del pueblo de Xicochimalco, con pena que para ello les imponga, no lo inquieten ni perturben en la posesión de sus tierras, y por las sementeras que tienen sembradas en ellas, le paguen una renta justa; y para que no prosigan sembrando ni ocupen sus tierras, pidió vaya un ministro a lanzarlos.
El Capitán Antonio Díaz de Córdova[Antonio Díaz de Córdoba], Síndico del Convento de Santa Bárbara de religiosos descalzos de la ciudad de Los Ángeles, dio su poder cumplido al Bachiller Juan de Landa, cura beneficiado del partido de Jalacingo, para que en su nombre como tal Síndico, venda las tierras que están en la jurisdicción de Jalapa que dono a dicho convento el Lic. Don José de la Peña, difunto, profeso en dicha orden, en la cantidad de pesos que hallare, libres de censo, hipoteca y otra enajenación.
Don Diego de Orduña Loyando y su hijo Don Antonio de Orduña Loyando, dueños de este ingenio, dieron poder a Sebastián de la Higuera Matamoros, vecino de esta provincia, para que en sus nombres compre de la persona o personas que hallare, cualesquier sitios de estancia, caballerías o suertes de tierras, en los precios que concertare, obligándolos a pagar de las mismas.
Para la dicha información, el alcalde Mayor de Jalapa, Don Juan de Fuica Lezama, recibió el juramento del Alférez Jose de Medina, y preguntando sobre las nueve caballerías, lo dos sitios de ganado menor y la merced de agua del Salto de Naolinco, que quedaron por fin y muerte del Capitán Roque Gutiérrez de Ceballos, dijo que si Don José de Ceballos y Burgos, recibiese en cuenta de sus legítimas las dichas tierras en 6000 pesos, poco más o menos, quedarían con bastante satisfacción los menores hijos y herederos del dicho capitán.