El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en este ingenio, como tutor y curador de las personas y bienes de los menores hijos del Capitán Roque Gutiérrez de Ceballos, difunto, dio su poder cumplido a Don Roque Gutiérrez de Ceballos, Alguacil Mayor de esta provincia, y uno de los hijos y herederos del finado Capitán, para que en su nombre transe y concierte el pleito que se ha seguido entre Don José de Ceballos y Burgos, hijo del dicho Capitán y la comunidad del pueblo de [San Pedro]Tonayán sobre las tierras en que se ha poblado el pueblo que llaman de [San Pablo] Coapan, haga las informaciones de utilidades que le pareciere y convengan, y mediante haber tratado con el gobernador y Alcaldes de dicho pueblo, hayan de dar por el derecho que han pretendido a las referidas tierras, 200 fanegas de maíz y 100 pesos en reales, y reciba lo susodicho, y en nombre del otorgante se de por entregado.
TIERRAS
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Doña Tomasina López Matamoros, vecina de Jalapa, viuda de Andrés de Bustillo Castañeda, y su hijo Andrés de Bustillos, y en nombre de Cristóbal de Bustillos, ausente, otro de sus hijos, dieron su poder cumplido al Lic. Pedro Castellanos, presbítero, y al Lic. Juan Ortiz de Castro, clérigo diácono, para que en sus nombres vendan 10 caballerías de tierra, un sitio de venta y un molino de pan moler, en términos de Jalapa, una legua de él, en la cantidad de 2400 pesos de censo en favor de una capellanía de misas que fundó Rodrigo Fernández de la Calleja, cuya escritura se otorgó en Jalapa el 31 de agosto de 1626, y que ha de reconocer el comprador para pagar sus réditos en el ínterin que lo redime.
José de Acosta, vecino del puerto de Campeche, residente en Jalapa, hizo gracia y donación a su hermana Nicolasa González de Astudillo, mujer de Juan del Moral Matamoros, vecina de Jalapa, de la parte que le pudiera tocar de la herencia de sus padres, de unas tierras y molino caído y otros bienes que están proindivisos, como a un cuarto de legua de Jalapa, en el camino que va para San Andrés; lindan con tierras de Juan de Chávez y con otras que pertenecen al Lic. Diego González de Astudillo, tío del otorgante, presbítero, libres de censo, hipoteca y otra enajenación.
Antonio Ferrera de Tévez, fundador de esta villa de Córdoba, como padre y legítimo administrador de Juan de Ferrera [de Tévez] y María [Ferrera] de Tévez, sus hijos y de Francisca de la Peña, su legítima mujer, difunta, otorga por él y en nombre de sus herederos que vende a Juan de la Rea, vecino de la ciudad de los Ángeles, dueño de carros, 3 caballerías de tierra en que tiene un rancho, las cuales están “por bajo del pago que llaman la Mata de los Otates”, jurisdicción de esta dicha villa, que linda por una parte con tierras de Juan Martín de la Piedra y Alonso Galván hacia el oriente; con tierras que posee el dicho Juan de la Rea y Jusepe [José] de Brito por la parte de abajo; y por la parte de arriba hacia el norte y camino real que va a la Veracruz con tierras de Agustín de Alcalá [Íñiguez] y del Alférez Juan García Valero. Lo vende en precio de 520 pesos de oro común.
UntitledPedro Rodríguez, vecino de esta villa de Córdoba, natural de la villa de Lepe en los Reinos de Castilla, hijo legítimo de Juan Rodríguez y Catalina Hernández, ya difuntos, otorga su testamento en la manera siguiente: Declara que adeuda a Pedro Miguel, vecino del pueblo de San Antonio; a Pedro de Escolar, Antonio Gómez, Antonio Hernández, Juan Barba, Juan Pérez en la Veracruz, Juan Moreno, Francisco Tinoco, vecino de pueblo del Orizaba. Menciona por sus bienes a un negro esclavo llamado Francisco, veinte y ocho mulas y machos de recua aparejados, una suerte de tierras y solar. Señala que fue casado con [roto] Gómez, ya difunta, hija legítima de Juan Gómez Camacho y María Mar[roto], dentro del matrimonio tuvieron una hija de nombre Catalina. También declara que contrajo segundas nupcias con Agustina Vázquez, hija legítima de Salvador Vázquez [roto] Sánchez, la cual le dio dote 500 pesos, de cuyo matrimonio tienen un hijo. Nombra albaceas a la citada Agustina Vázquez y al Capitán Juan de Miranda, vecinos de esta villa, y como herederos universales a sus dos hijos y como tutora curadora de ellos a dicha Agustina Vázquez.
Martín [Álvarez], tutor y tenedor de los bienes de los hijos menores de Martín Hernández, vecino y poblador que fue de esta villa, marido de Isabel de la Oliva, otorga que vende a Blas Hernández, vecino de esta villa, marido de María de la Oliva, una de las herederas de dicho Martín Hernández, 2 suertes de tierra que tiene en esta jurisdicción; dichas tierras lindan con las 3 caballerías de tierras que le fueron señaladas al citado Martín Hernández; lindan por otra parte con montes y tierras realengas. Las vende el dicho Martín Álvarez, porque es la parte que le corresponde a María de la Oliva, de legítima paterna, al precio de 80 pesos de oro común.
UntitledJosephe [José Hernández], vecino de esta villa de Córdoba, vende a Francisco de la Calle, vecino de esta jurisdicción, [2 suertes] de tierras eriazas y por cultivar; dichas suertes fueron repartidas por el Cabildo a Baltazar Domingez [Domínguez], poblador de esta villa, suegro del otorgante. Señala que las tierras están en una isla entre dos ríos, por bajo de la mata que llaman de Zacatepeque [Zacatepec], las cuales lindan con [roto] Regidor Gaspar González [roto], con tierras del Alférez [roto]. Las vende en precio de 70 pesos.
UntitledJuan Moreno Armario, vecino de esta villa Córdoba, otorga que vende a Francisco de la Calle, vecino de esta dicha villa, una suerte de tierras ubicada en términos de esta villa, que por la parte del norte linda con tierra de Martín Álvarez; por la del poniente con tierras de Juan [de] Granados [Granada]; por la otra parte con tierras [roto] que fueron primero de Francisco de la Calle; y por otra parte con el ejido de esta villa. La vende en precio de 25 pesos de oro común.
UntitledDon Francisco del Castillo, vecino del pueblo de Tecamachalco, natural del pueblo de Don Benito en la Extremadura, Reinos de Castilla, hijo legítimo del Alcaide don Gonzalo González del Castillo y de doña María de Vega, difuntos, otorga su testamento en el cual declara estar casado con doña Luisa Ramírez “la Paloma” desde hace veintidós años, con quien procreó a Joseph [José] del Castillo, Juan del Castillo y Antonio del Castillo. Declara por bienes la casa de su morada en el pueblo de Tecamachalco; dos esclavos llamados [roto] y Mateo; tres mulatas esclavas llamadas Dominga, Clara e Isabel; tres caballerías de tierra en el llano de Tecamachalco; dos jacales que compró a Diego Jorge, entre otros bienes que se mencionan. Nombra como albaceas testamentarios a sus hijos y a su mujer y como herederos a sus tres hijos.
UntitledJuan de Granada, vecino y poblador de esta villa de Córdoba, vende en venta real y pública por juro de heredad al Alférez Juan García Valero, vecino de esta villa, Alcalde Ordinario y Alférez Mayor por Su Majestad, caballería y media de tierra y una suerte de tierra que tiene en términos de esta villa, la cual linda por la parte del oriente con tierras que fueron de Martín Hernández; por el poniente con tierras de Gonzalo Rodríguez; por el sur con tierras que fueron de Alonso Muñoz y hoy son de Gaspar González; y por el norte con baldíos y ejidos de esta villa. Dichas tierras son las mismas que le dieron y señalaron en la fundación de esta dicha villa como uno de los pobladores de ella. Las vende en precio de 281 pesos 2 tomines, cantidad que pagará dicho alférez cada que se los pida Nicolás de Cubillos, yerno del otorgante y vecino de esta villa, a quien se los da para que de ellos pague 50 pesos a Sebastián Hernández, vecino de esta jurisdicción, y los 231 pesos y 2 tomines restantes los reparta entre Leonor de Mata, Beatriz Petrona, [Bartolomé] y Ana, hijos del otorgante.
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