Don José de Nava Ballesteros, Alcalde Mayor de Teziutlán y Atempa, certifica como Juez Receptor, con testigos de su asistencia, que el Capitán Don Fernando Domínguez de la Ossa, dueño de hacienda de ganado mayor y menor, y de un trapiche, dio un poder al Lic. Don Miguel Pérez de Medina, cura propietario por Su Magestad del partido de Jalapa, para que lo pueda obligar como su fiador hasta en la cantidad de 4 000 pesos de oro común, los cuales se obligó a pagar a la persona o personas que los hubieren de haber.
TEZIUTLÁN, PUEBLO DE
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Doña Elena Rodríguez, viuda de Sebastián Pérez de Medina, dijo haber ajustado cuentas, dares y tomares, con el Lic. Don Miguel Pérez de Medina, su hijo, del tiempo que ha administrado su hacienda hasta el día de hoy, en las cuales le tiene alcanzado en la cantidad de 1777 pesos y 4 reales de oro común; y en atención a ello, le da por libre de las demás cuentas que han tenido hasta esta última, para que sus herederos en ningún tiempo se las pidan, porque ha recibido de su hijo en cada un año todo el producto de dicha hacienda.
Juan de Olivares, Alguacil Mayor de la provincia de Jalacingo, se obligó a pagar a la Masa General de la ciudad de Los Ángeles, 295 pesos y 3 tomines de oro común, por otros tantos que valieron las semillas, ganado y lana, del diezmo del año pasado de 1679, de su rancho nombrado Pinaguizapa y de la hacienda de ovejas de Sebastián Pérez, vecino de Teziutlán, en esta forma: los 61 pesos y 2 tomines para fin del mes de diciembre del presente año, y los 234 pesos y un tomín, para fin del mes de agosto del año venidero de 1681.
Sebastián de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, dijo que el 20 de febrero de este año, otorgó poder juntamente con el Bachiller Miguel Pérez de Medina, Cura difunto, a Bernabé Pérez, vecino del pueblo de Teziutlán, para que le pudiese consentir en la adjudicación que se hiciera de la hacienda de ganado mayor que quedó por muerte de Elena Rodríguez, su suegra, con el consentimiento de los interesados y dado que es necesario otorgar otro poder por la muerte del Bachiller Miguel Pérez, lo otorga al Bachiller Miguel Pantaleón Díaz de Acosta, su hijo Presbítero Domiciliario, asimismo lo nombra como tercer contador, para que en su nombre administre los bienes que quedaron por muerte de Sebastiana de los Reyes, su legítima mujer y madre de todos sus hijos.