Ante don Juan de Nates y San Román, Teniente General de esta jurisdicción, pareció Amaro Joseph [José] Bocarando Hidalgo, vecino de este pueblo, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 913 reses, toros, que compró a don Francisco de Estrada Galindo, en su hacienda nombrada Uluapa, para poderlos vender o pasar a la ciudad de los Ángeles y otras partes.\n
TENIENTES
352 Descrição arquivística resultados para TENIENTES
Ante don José Martínez de Montemayor, Teniente General de esta Jurisdicción, pareció don Juan Martín de Sosa, como mayordomo y administrador de la hacienda de vacas nombrada Solcuautla, que es de don Salvador Pérez [Padrón], que posee en la jurisdicción de Acayucan, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 650 reses y toros, para poderlos entregar en este pueblo donde los tiene vendidos para el abasto.\n
Ante don José Martínez de Montemayor, Teniente General de esta Jurisdicción, pareció Miguel de Carvajal, mayordomo y administrador de la hacienda de vacas nombrada Uluapa, que es de don Francisco [de Estrada] Galindo, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 1,100 reses y toros de dicha hacienda, para venderlos en esta jurisdicción o a donde le convenga.\n
Juan de Olivares, Alguacil Mayor de las jurisdicciones de Jalacingo y de Teziutlán, por la facultad que le fue concedida en su real título, nombró Teniente ejecutor en lo tocante a su oficio, a Don Antonio Lorenzo del Valle para que acuda en todos los casos y cosas relacionadas con el cargo de Teniente de Alguacil Mayor y las que le fueren mandadas por el Alcalde Mayor de este pueblo.
Juan de Olivares, Alguacil Mayor de Jalacingo, por mandamiento del Teniente General Alonso Tirado, nombrado por el Alférez Don Pedro Valderrama y Valenzuela, Justicia Mayor de dicho pueblo, dio posesión a Gregorio Suárez Tello de su hacienda nombrada Tenextepec, de las casas y tierras a ellas pertenecientes.
Ante Nicolás de Pérea, Teniente del pueblo de Jalacingo, pareció Diego Izcuintle, natural de Altotonga, dijo mediante intérprete que se querellaba y querelló de todas las personas que pareciendo ser culpadas, en razón de un caballo castaño con su hierro que le hurtaron hace 4 meses y ahora apareció en el hospital de Perote, y se ofreció a dar información.
El Teniente de esta provincia hizo comparecer a Don José de Villegas y le notificó el auto antecedente con parecer de asesor, y entendido, dijo que por mano del fiador Don Juan de Campos tiene ya recibidos los 48 pesos y 2 reales y medio, que hizo de alcance en cuentas a Lorenzo Pimentel, por lo cual confesó estar satisfecho,y dio por libre de la fianza al dicho Juan de Campos.
Ante Don Antonio de San Cristóbal, Teniente General de esta jurisdicción, por ausencia del Capitán Don Ricardo de Guzmán, Alcalde Mayor de su Majestad en ella, Juan de los Santos y Lucía María, naturales de Tepeyahualco, de la jurisdicción de San Juan de los Llanos, remitidos por el cura ministro de esta doctrina para que, dando fianza y debajo de caución juratoria, se le entregue a Juan de los Santos dicha su mujer, por habérsele ausentado mucho tiempo. Y habiéndola hallado, la recibe de su voluntad, en cuya virtud, hizo caución juratoria de no hacerle mal ninguno. Dio por sus fiadores a Manuel de Córdoba y a Juan González.
El Capitán José de Hoz Escalante, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra en este pueblo y de Jalacingo, dijo que el 1 de diciembre de 1706 dio nombramiento de Teniente General de Jalacingo a don Juan de Frías Cartagena, pero éste no se encuentra en disposición para seguir en el cargo, dejando su buen crédito por lo que revoca ese nombramiento y en su lugar nombra a don Santiago Álvarez Ramírez, persona capaz e inteligente para su administración.
Don Juan Antonio de Olmos Guerra, vecino de Jalapa, dijo que en este juzgado se le siguió causa criminal porque el Capitán José de Hoz Escalante, Alcalde Mayor, lo injurió diciendo que le faltó el respeto a la Real Justicia, y se refugió hasta donde estuvo siguiéndosele en rebeldía en esa causa por el Teniente general, que se remitió a la Real Sala del Crimen para su dictaminación, de la cual no ha llegado noticia, por tanto otorga poder especial a Francisco Hernández, Receptor del Número de la Real Audiencia, para que en su representación parezca ante la Real Sala del Crimen y siga cualquier otra sentencia que hubiere y siga su grado con los pedimentos, requerimientos y citaciones que con derecho deba hasta que consiga definitiva sentencia.