Nicolás de Pro, dueño de su recua, vecino de la ciudad de Puebla de los Angeles, vende a Doña María Aldoza de Vargas Matamoros, unas casas de piedra cubiertas de teja, y su solar cercado de pared, ubicadas en la Calle Real que va de la plaza para la ciudad de Veracruz; lindan por una parte, con casas que le dio en dote de su hija Pascuala Gonzáles a Cristóbal de Salcedo, cirujano; y por la otra, con casas que dejó Doña Aldonza de Vargas y hacen frente con casas de Alférez Antonio de Medina; las cuales hubo y heredó de sus padres Francisco de Pro y Leonor de Shagún, difuntos, libres de censo, hipoteca, empeño y otra enajenación, por el precio de 500 pesos de oro común, horros de alcabala.
RECUAS
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El Capitán Juan de Malpica, dueño de recua, vecino del Desierto de Perote, en nombre de Juana de Herrera, mujer de Francisco Morales de Toro, en virtud del poder que le otorgó, y Antonio de la Peña, hijos naturales y herederos de María de la Peña, quien dejó entre sus bienes unas casas bajas de cal y canto, venden a Jerónimo de Acosta, dueño de recua, una de las casas ubicada en la Calle Real que sale para el camino que va a la Nueva Veracruz con 16 varas de frente y 12 de fondo, colinda con casa de los herederos de Cristóbal de Figueroa y de Francisca de Yépez, al fondo con solar de Juana Díaz, al oriente con solar que quedó a Antonio de la Peña y solar de doña Aldonza Clara de Vargas, al poniente con el callejón que sale a la Calle Real. Antonio de la Peña vende 20 varas y media que corresponden a dicho solar, donde esta edificado un cuarto bajo de cal y canto y 10 varas y media contiguas que colinda con casa de María de la Peña y casa de Aldonza de Vargas. La venta se hace en 450 pesos
Don Juan de Bárcena, vecino y del comercio de Jalapa, como albacea testamentaria del difunto don Manuel de Boza, vecino de este pueblo, otorga que hace imposición y fundación de 500 pesos con anuencia y consentimiento de don Francisco González, dueño de recua y vecino de Jalapa, sobre su casa ubicada en la calle que de la Real sale para los ingenios, cuya imposición hace a favor del Convento de San Francisco de este pueblo, para que con los réditos que perciba el patrono de las obras pías de dicho convento se apliquen perpetuamente todos los años 3 misas rezadas por el alma de don Manuel de Boza.
Juan Díaz de la Cueva, vecino de Jalapa, vende a Lorenzo Romero Jurado, dueño de recua, vecino de este pueblo, un solar ubicado en la Calle Real que va para la Veracruz, linda con casas de Gaspar de Torres; y por los lados, con las dos calles que dividen la principal, en que está una casa que hoy posee Lorenzo Romero, libre de empeño, hipoteca y enajenación, por el precio de 75 pesos de oro común.
Francisco Hernández y María Ana Cortés, venden a Luis López, dueño de recua, vecino de Jalapa, un solar ubicado en la Calle Ruiz, yendo para México y hace esquina al final de ella; linda con casas de José de Rebolledo, y con solar de Alonso Rodríguez; y por el frente, con casa de Juana Sedeño, de 58 varas de frente y 60 de fondo, el cual heredaron de su padre Francisco Hernández, por el precio de 40 pesos de oro común.
Dionisio de Espinosa, vecino del pueblo de Tulancingo, residente al presente en este de Jalapa, conjunta persona y con poder de su esposa Teresa García, que primero lo fue de Miguel de Troya, difunto, vecino que fue de esta jurisdicción, vende a Lorenzo Romero Jurado, dueño de recua, vecino de Jalapa, unas casas que la susodicha heredó en este pueblo de su primer marido, ubicadas en la Calle Real, yendo de la plaza para el llano de Macuiltépetl, a mano izquierda; linda por una parte, con casas de Isabel López Muñoz; y por la otra, con una callejuela y hace frente con casas de los herederos de María Rodríguez, difunta, libre de censo, hipoteca y otra enajenación, por el precio de 300 pesos de oro común.
Pascual de Iglesias, dueño de recua, vecino de Jalapa, impone 1, 000 pesos de oro común de principal a favor de doña Gertrudis de la Gala y Thormes, mujer legítima del Alférez Sebastián de Flores Moreno, mercader de la misma vecindad, y de José Joaquín y María, sus hijos legítimos, que son los que Juan de Thormes, hermano de doña Gertrudis les legó, que reditúan 50 pesos en cada año, cuya cantidad cargó sobre una casa baja propia ubicada en la Calle Real, colinda al frente con casa y solar que fue del Licenciado Diego González, al norte con solar y casa de Agustina de Acosta, al oriente con el callejón y casa de Jerónimo de Acosta, al poniente con casa y solar que fue de Manuel de la Peña. El dinero lo reciben de manos del Alférez como albacea y tenedor de bienes de Juan de Thormes.