Miguel Jiménez Carralero, dueño de recua, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder especial y general a Tomás de Figueroa, su sobrino, para que en su representación administre su recua haciendo los fletes de carga de mercaderías y en general para que lo represente en cualquier caso y situación que se presente, otorgue escrituras de obligación hasta por 1, 000 pesos, así también para todos sus pleitos, causas, negocios civiles y criminales.
RECUAS
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Miguel Jiménez Carralero, dueño de recua, vecino de Jalapa, dijo que desde hace un tiempo ha tenido la intención de que Micaela Rodríguez, mujer legítima del Alférez Sebastián de la Higuera, hermana de Mariana Rodríguez, su mujer, goce de un pedazo de solar yermo de 21 varas y media de frente y 56 de fondo, ubicado en la calle que de la Real atraviesa y va a Tecuanapa y sale de este pueblo hacia los ingenios, cuyas colindancias son con casas del Licenciado Diego González de Astudillo, presbítero difunto, al oriente con solar que fue de María Rodríguez, al sur con solar de don Juan de Medina Caraveo. Y por deberle algunos favores y servicios hace gracia y donación irrevocable del mencionado solar.
Miguel Jiménez Carralero, vecino de Jalapa, dueño de recua, otorga poder general a Juan Hernández, vecino del Desierto de Perote para que en su nombre administre su recua cargándola en la forma que encuentre y por los precios que asiente, otorgando el conocimiento con las obligaciones e hipotecas que se acostumbra a entregar las mercaderías, y en el servicios de las recuas pueda acomodar mozos y sirvientes.
El Alférez Sebastián de Flores Moreno, vecino y mercader del pueblo de Jalapa, vende al Alférez Jerónimo de Acosta, dueño de recua de la misma vecindad, un esclavo nombrado Antonio de los Reyes, que obtuvo por remate de los bienes de Juan de Thormes, quien tiene 20 años más o menos, libre de empeño, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarlo de ninguna tacha, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 300 pesos de oro común.
Miguel Jiménez Carralero, dueño de recua, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder a Tomás de Figueroa, de la misma vecindad, para que en su nombre pueda administrar sus recuas, cargándolas en la forma que halle y por los precios que asentare, otorgando el conocimiento con las obligaciones, hipotecas y estilo que se acostumbra, así como a entregar las mercaderías.
Juana de Castro, viuda y heredera de Sebastián de la Peña, Escribano Real que fue de este pueblo, y el Capitán Bartolomé de Castro, ambos vecinos de Jalapa, este último albacea de Bartolomé de Castro, venden a Leonardo Ortiz, dueño de recua, 2 sitios de tierra para ganado menor: uno en términos del pueblo de Chiltoyac con 3 caballerías de tierra ubicado en una sabaneta y monte que llaman Xoloapan, linda con tierras de los herederos de Juan Machado; el otro sitio dista de este pueblo legua y media, mide 2 caballerías de tierra más un arroyo nombrado Soloatl ubicado entre 2 ciénegas y árboles. La venta se hace con todas sus entradas, salidas, usos y costumbres, libre de censo, empeño e hipoteca, en 600 pesos de oro común que ha de pagar en diferentes plazos.
Doña Teresa de Córdoba y Arellano, mujer legítima del Capitán Lorenzo Romero Jurado, con licencia y facultad de las Reales Justicias que tiene para poder otorgar cualquier escritura, y Domingo de Oliveros, administrador de su recua, otorgan que se obligan a pagar a Félix de Castro 480 pesos de oro común, del resto de 1 347 pesos en el ajuste de cuentas del tiempo que administra la recua, que pagarán según los viajes que haga.
Francisco Hernández y María Ana Cortés, venden a Luis López, dueño de recua, vecino de Jalapa, un solar ubicado en la Calle Ruiz, yendo para México y hace esquina al final de ella; linda con casas de José de Rebolledo, y con solar de Alonso Rodríguez; y por el frente, con casa de Juana Sedeño, de 58 varas de frente y 60 de fondo, el cual heredaron de su padre Francisco Hernández, por el precio de 40 pesos de oro común.
Sebastián de la Peña, vecino de Jalapa, dijo haber vendido a Melchor Fernández, dueño de recua, vecino de Jalapa, un solar en este pueblo, de 40 varas de frente y 24 de fondo, el año pasado de 1684; pero habiendo medido dicho solar, se halló que tiene de frente 122 varas y 58 de fondo, atento a lo cual, el otorgante declara que dicho solar pertenece a Melchor Fernández, y de la demasía, le hace gracia y donación.
El Alférez Luis López, dueño de recua, vecino de Jalapa, vende al Sargento Manuel de Acosta, vecino de Naolinco, un esclavo negro nombrado Gregorio, criollo del Valle de Agua Caliente, jurisdicción de la ciudad de la nueva Valencia del Rey, Provincia de Venezuela, de 21 años, poco más o menos, el cual lo hubo del Capitán Andrés García de la Peña, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, su fecha, 1 de marzo del presente año; libre de empeño, hipoteca y otra enajenación; sin asegurarlo de tacha, vicio, defecto ni enfermedad, por el precio de 400 pesos de oro común.