José Ortiz, vecino del pueblo de Jalapa, y Leonardo Ortiz, como su fiador, otorgan que se obligan a pagar al Alférez Sebastián de Flores Moreno, de la misma vecindad, 853 pesos 5 reales de oro común, pagando la mitad al fin de septiembre de este año y el resto en el primer y segundo viaje que hagan con sus recuas en la flota que llegue a Veracruz.
RECUAS
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Leonardo Ortiz, vecino del pueblo de Jalapa, dueño de recua, dijo que habiendo muerto su hermano José Ortiz, lo dejó como albacea en concurso con otros, quien era deudor de José Robledano de Cardeña, vecino y mercader de este pueblo, de la cantidad de 1, 000 pesos, y por querer suscitar contra ellos litis, hace propia esa deuda a pagar en diferentes plazos hasta cubrirla, con lo cual se obliga e hipoteca su recua que se compone de 34 mulas aparejadas, así también la recua de su hermano de 67 mulas aparejadas, da como fiador al Capitán Antonio Cardeña y a Francisco de Thormes, con 500 pesos en cada uno de ellos.
José Robledano de Cardeña, mercader vecino de Jalapa, recibe de Leonardo Ortiz, dueño de recua de la misma vecindad, 1, 000 pesos de oro común que le libró sobre Julián de Rivera, los cuales se da por entregado.
María González, viuda de Hipólito de Amaya, y Diego de Amaya, vecinos del pueblo de Jalapa, dijeron que quedaron como albaceas de Hipólito de Amaya, mediante testamento de 19 de diciembre de 1714, por tanto venden la casa ubicada en solar ajeno que es de cal y canto, techada de teja, a Juan José Rincón, dueño de recua en 160 pesos de oro común que confiesan haber recibido.
Juan de Lezama, vecino del pueblo de Xicochimalco, dueño de recua, vende al Capitán Hipólito de la Peña y a Sebastián Barradas, españoles, vecinos del pueblo de Naolinco, 29 mulas aparejadas y 3 de silla, las primeras en 40 pesos cada una y las segundas en 60, que suman 1, 200 pesos, de los que tiene recibidos 400 pesos, lo demás ha de pagarlos por mitad en el primer y segundo viaje de la flota que se está esperando.
Rosa María Jaimes, viuda del Capitán Antonio Cardeña, el Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, de la Orden de Santiago, y don José Robledano de Cardeña, todos vecinos del pueblo de Jalapa, albaceas, herederos y tenedores de bienes del difunto Antonio Cardeña, otorgan poder en primer lugar a Vicente José de Cardeña, su hijo, y por su ausencia a Félix Antonio de Cardeña asimismo su hijo, para que puedan administrar las recuas que quedaron por bienes suyos, cargándolas en la forma que hallaren y por los fletes que asentaren otorgándoles conocimientos con las obligaciones que se acostumbran. Asimismo para que puedan comprar y vender mulas de dichas recuas.
Rosa María Jaimes, viuda del Capitán Antonio Cardeña, tutora y Curadora de sus menores hijos, y el Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, de la Orden de Santiago, ambos vecinos del pueblo de Jalapa, albaceas del mencionado Capitán, se obligan de pagar a doña Gertrudis de la Gala y Thormes, viuda del Alférez Sebastián de Flores Moreno, 1, 520 pesos 5 tomines y medio, mismos que le quedaron debiendo al Alférez, los 796 de ellos a los herederos de Juan de Thormes y el resto a la viuda de Sebastián de Flores Moreno, por haber sido condenados a su paga y satisfacción por sus bienes y herederos en sentencia hecha por la real justicia en el pleito que se ha seguido sobre ello. El pago se hará según los viajes que hagan las recuas que quedaron del Capitán Antonio Cardeña, de la Veracruz a la Puebla, México u otra ciudad.
Don Francisco de Thormes, dueño de recua, vecino de Jalapa, se obligó en favor de la Cofradía del Santísimo Sacramento sita en la parroquia de este pueblo, y a las cofradías fundadas en las iglesias parroquiales y catedrales de las ciudades de Puebla de los Ángeles, México y Nueva Veracruz del Santísimo Sacramento, en tal manera que si dentro del tiempo de cuatro años, a partir de hoy día de la fecha, jugare a los naipes, dados, barras y bolillos, en este pueblo y sus alrededores, en las ciudades de Puebla, México y la Nueva Veracruz, incurre en pena de 200 pesos de oro común que aplicará para el aceite de lámpara, cera y otros gastos de dicha cofradía.
Doña Teresa de Córdoba y Arellano, mujer legítima del Capitán Don Lorenzo Romero Jurado, vecino de Jalapa, en virtud de la enfermedad que padece su marido y no estar capacitado para gobernar su recua, esclavos y sirvientes, solicitó al Capitán Don Nicolás Alejandro de Meza, Alcalde Mayor de Jalapa y de Jalacingo, se le reciba información al respecto y se le dé licencia para otorgar cualesquier escrituras de compra, ventas, poderes, así como la administración de la recua y de una tenería.
El Capitán Juan de Malpica, Escribano del Desierto de Perote, dueño de recua y labrador, dijo que por el amor que le tiene al Bachiller Antonio Zavala y Landa, Presbítero Teniente de Cura y por haber recibido de él buenas obras, hace gracia y donación pura, perfecta e irrevocable de 100 varas de tierra en términos de ese desierto, ubicada junto a las tierras del hospital. Dichas tierras las compró a la viuda de Pedro de la Almoguer Angulo, Alguacil Mayor que fue de la provincia de Jalapa.