Pedro Amado, vecino de Jalapa, dueño de su recua, vende a Juan del Moral, vecino de Jalapa, un negro esclavo llamado Felipe, criollo de Cabo Verde, de 18 años de edad, sujeto a servidumbre, no es borracho ni ladrón, sin ninguna enfermedad, libre de hipoteca, empeño ni enajenación, por el precio de 430 pesos de oro común, horros de alcabala.
RECUAS
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Juan García Encalado, vecino de la ciudad de Cholula, dueño de su recua, se obligó a pagar al Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, 400 pesos de oro común, precio de un negro, llamado Manuel, bozal, de nación Angola, en esta manera: 150 pesos para de la fecha de esta escritura en ocho días, puestos en la ciudad de Los Ángeles; y los 250 pesos restantes, para fin del mes de marzo de 1620, puestos en Cholula.
Francisco Camacho, vecino de Jalapa, dueño de su recua, se obligó a pagar a Jerónimo González, diezmero, vecino de Los Ángeles, 146 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para de la fecha de esta escritura en 20 días corridos.
Leonor de Sahagún, mujer legítima de Francisco de Pro, vecina de Jalapa, dijo que al tiempo que sus padres Francisco Martín Matamoros y Ana Ruiz, la desposaron con el dicho su marido, le dieron más de 4 000 pesos de oro común de dote; y al presente, Francisco de Pro debe a Francisco Luis, vecino de Jalapa, y a Jerónimo de la Vega, vecino de Los Ángeles, más de 2 000 pesos de oro común de una recua y negros que le vendió el referido Francisco Luis, y como de presente no les puede pagar, su marido le ha pedido que se obligue con su dote y arras, o junto con él, den poder a Jerónimo de la Vega para que tome a daño los 2000 pesos, pero ella se ha negado, y dadas las amenazas y compelaciones de su esposo, protesta que no le pare perjuicio en su persona, dote y arras, en la obligación o poder que diere junto con su marido porque no lo hace ni otorga de su voluntad, sino forzada y compelida.
Juan García, dueño de su recua, vecino de Cholula, se obligó a pagar a Don Francisco Hernández de la Higuera, dueño de su ingenio en esta provincia, 73 pesos y 3 tomines de oro común que restan de las cuentas y liquidaciones que han tenido, para de la fecha de esta escritura en un mes corrido, puestos en este pueblo.
Diego Gómez, vecino de la jurisdicción de Tlaxcala, dueño de su recua, se obligó a pagar a Juan Martín de Abreo[Abreu], vecino de Jalapa, 38 pesos de oro común que restan de las cuentas que ajustaron, para fin del mes de septiembre del presente año, y más 190 pesos de oro común de una pipa de vino que le dio a su compadre Juan Quintero, vecino de Huamantla.
Miguel Jiménez Carralero, dueño de recua, vecino del pueblo de Jalapa, vende a Cristóbal de Yáñez de Vera, vecino y labrador en la Ciudad de Tlaxcala, un mulato esclavo nombrado Joaquín de 27 años más o menos que hubo y compró a doña Teresa de Córdoba y Arellano que fue legítima mujer del Capitán Lorenzo Romero Jurado, cuyo esclavo se encuentra libre de empeño e hipoteca, sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, en 400 pesos de oro común que se dan por entregados.
Bernabé Vázquez, pardo libre, natural del ingenio la Santísima Trinidad, vecino del pueblo de Jalapa, hijo natural de María Arias, de esta misma vecindad, otorga su testamento donde declara tener como bienes la casa de su morada con el solar que le pertenece y linderos que constan en la escritura; 11 mulas y machos de carga, 6 yeguas mansas de vientre con su caballo, otras 2 mansas que están al cuidado de Faustino Vázquez, su hermano, entre otros bienes. Actualmente está de Mayordomo en la recua de Antonio Cardeña ganando 130 pesos anuales como aparecerá en el libro de cuentas. Declara que debe y le deben. Declara ser casado con María de Ycochea, hija legítima de Francisco de Ycochea y de María de la Candelaria, con quien no tuvo hijos y ninguno de los 2 trajo capital alguno en su matrimonio. Nombra como albaceas a su mujer, a su madre y a Pascual de Iglesias, y por heredera universal nombra a su madre.
El Capitán Juan de Malpica, dueño de recua, vecino del Desierto de Perote, en nombre de Juana de Herrera, mujer de Francisco Morales de Toro, en virtud del poder que le otorgó, y Antonio de la Peña, hijos naturales y herederos de María de la Peña, quien dejó entre sus bienes unas casas bajas de cal y canto, venden a Jerónimo de Acosta, dueño de recua, una de las casas ubicada en la Calle Real que sale para el camino que va a la Nueva Veracruz con 16 varas de frente y 12 de fondo, colinda con casa de los herederos de Cristóbal de Figueroa y de Francisca de Yépez, al fondo con solar de Juana Díaz, al oriente con solar que quedó a Antonio de la Peña y solar de doña Aldonza Clara de Vargas, al poniente con el callejón que sale a la Calle Real. Antonio de la Peña vende 20 varas y media que corresponden a dicho solar, donde esta edificado un cuarto bajo de cal y canto y 10 varas y media contiguas que colinda con casa de María de la Peña y casa de Aldonza de Vargas. La venta se hace en 450 pesos
Juan Prieto Rendón, vecino de Jalapa, otorga poder especial a Julián de Rivera, dueño de recua, de la misma vecindad, para que en su representación pueda vender a la persona que por bien hallare un negro esclavo nombrado Juan José, de 18 años más o menos, el mismo que compró a Francisco Palao Mellado, vecino de la Nueva Veracruz. El esclavo está libre de empeño, enajenación e hipoteca, sin asegurarlo de ningún vicio, tacha ni enfermedad pública ni secreta, cuya venta hará en el precio que le parezca.