Gaspar Bermúdez, vecino de Jalapa, dueño de su recua, se obligó a pagar a Francisco Luis, de la misma vecindad, o a Domingo Suriaga, vecino de Huamantla, 40 pesos de oro común, por razón de otros tantos que un indio llamado Baltasarillo debía a Francisco Desa, vecino de Acatzingo, y él salió por fiador, dos meses después de la fecha de esta escritura.
RECUAS
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Andrés de Bustillo, Juez de los Caminos, y Juan de Zarandona, vecinos de Jalapa, formaron una compañía sobre una recua de 34 mulas, durante tres años, a partir de la fecha de la presente escritura.
Alonso Ruiz, vecino de Jalapa, dueño de su recua, vende al maestre Esteban, vecino de esta provincia, un negro esclavo llamado Miguel, de nación Angola, de 20 años de edad, que hubo y compró de Andrés Moreira por el precio de 395 pesos de oro común.
Jerónimo González, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Francisco Martín, dueño de su recua, vecino de Jalapa, 60 pesos de oro común, precio de un macho y una mula cerreros, en esta manera: 30 pesos seis meses después de la fecha de esta escritura, y los 30 pesos restantes de allí en otros seis meses.
Melchor Felipe del Moral se obligó a pagar a Francisco Martín Álvarez, dueño de su recua, vecino de esta provincia, 120 pesos de oro común, precio de cuatro bestias mulares cerreras, en esta manera: la mitad para dentro de seis meses, y la otra mitad de allí en otros seis meses corridos.
Francisco García, residente en el Valle de Atlixco, fleta su recua a Francisco Bazo de Andrada, Alcalde Mayor de Jalapa, para que vaya al Valle de San Pablo a la heredad del canónigo Gaspar Ochoa, a traer 530 fanegas de trigo, las cuales sean puestas en los molinos de Loaissa y Quetzalapa.
Bernardo Velázquez de Medina, dueño de recua, se obligó a pagar a María de la Cruz, viuda, mujer que fue de José de Casasola, vecina de este pueblo, 80 pesos de oro común que le quedó debiendo de un ajuste de cuentas, en razón de un arrendamiento de unas mulas que le hizo el año pasado de 1667, para la venida de la primera flota proveniente de los reinos de Castilla.
El Capitán Don José Morera, Alcalde Mayor de Jalapa, como principal deudor, y Juan de la Gala Moreno, dueño de recua, vecino de Jalapa, como su fiador, se obligaron a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, 675 pesos de oro común que valieron y sumaron los diezmos de azúcares, mieles y reales, de la provincia de Jalapa que se remataron en el principal, correspondiente al año pasado de 1670, para fin del mes de enero de 1672, con las costas de la cobranza.
Doña María de Estupiñán, vecina de Jalapa, viuda de Don Juan de la Gala Moreno, su albacea, dio su poder cumplido a Pedro Gómez de Pro, dueño de recua, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre cobre de todas y cualesquiera personas, los pesos de oro, plata, reales, joyas y otros bienes que quedaron debiendo a su marido, pues como su heredera le pertenecen.
Juan del Moral, vecino de Jalapa, dueño de su recua, como principal deudor, y Rodrigo Hernández de la Calleja, de la misma vecindad, como su fiador, se obligaron de mancomún a pagar a Diego López Maldonado, 495 pesos de oro común, precio de once mulas y machos cerreros, en esta manera: 165 pesos para la fecha de esta escritura en ocho meses; 165 pesos más, para de allí en otros ocho meses, y los 165 pesos restantes para de allí en otros ocho meses.