Juan Martín de Salamanca, dueño de su recua, vecino de la Jalapa, se obligó a pagar a Juan Rodríguez, dueño de la Venta de La Banderilla, 210 pesos de oro común, precio de 4 bestias mulares que le vendió; una ensillada y enfrenada, en 100 pesos, y las otras aparejadas, en 110 pesos; los cuales le dará para fin de octubre del presente año.
RECUAS
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Juan Antonio Mosquera y Moscoso, dueño de recua, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder especial a Juan Ramírez, de la misma vecindad, para que en su representación administre su recua, haciendo los fletamentos de cualquier carga de mercaderías de Castilla o de cualquier parte, otorgando los conocimientos que se le requieran con la obligación de su entrego, así como para que pueda acomodar y despedir cualquier persona por los tiempos, precios y salarios que contrate.
El Capitán Bartolomé de Castro, mercader vecino de Jalapa, otorga que ha recibido de Pascual de Iglesias, dueño de recua de esta misma vecindad, la cantidad de 1, 000 pesos de oro común en reales, por cuenta y precio de 2,425 pesos 7 tomines de oro en que le vendió una casa, cuyo pago hace a los plazos que en la escritura de su venta quedó obligado.
Jerónimo de Acosta, dueño de recua, vecino de Jalapa, en nombre y con poder del Licenciado Francisco de Manzaneda, Presbítero residente en el puerto de la Guayana, provincia de Caracas, vende a José Antonio Moncayo, vecino de la Ciudad de los Ángeles, un negro nombrado Tomás, natural de la Ciudad de La Habana, de 27 años más o menos, libre de deuda, empeño y cualquier otra enajenación, sin asegurarlo de ningún vicio, tacha, defecto ni enfermedad, que es el mismo que compró a Antonio Landeche, Almirante de la Real Armada de Barlovento. La venta se hace en 250 pesos de oro común que ha recibido.
Pascual de Iglesias, dueño de recua, vecino de Jalapa, impone 1, 000 pesos de oro común de principal a favor de doña Gertrudis de la Gala y Thormes, mujer legítima del Alférez Sebastián de Flores Moreno, mercader de la misma vecindad, y de José Joaquín y María, sus hijos legítimos, que son los que Juan de Thormes, hermano de doña Gertrudis les legó, que reditúan 50 pesos en cada año, cuya cantidad cargó sobre una casa baja propia ubicada en la Calle Real, colinda al frente con casa y solar que fue del Licenciado Diego González, al norte con solar y casa de Agustina de Acosta, al oriente con el callejón y casa de Jerónimo de Acosta, al poniente con casa y solar que fue de Manuel de la Peña. El dinero lo reciben de manos del Alférez como albacea y tenedor de bienes de Juan de Thormes.
Manuel de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, dueño de haciendas de fabricar azúcar en la jurisdicción de Jalapa, vende a Nicolás de León, dueño de recua, vecino de la Ciudad de México, un negro nombrado Francisco Criollo, de la Ciudad de Maracaibo, de 26 años más o menos, que es el mismo que compró al Alférez Andrés Suárez Rodríguez, vecino de la Ciudad de México. El esclavo se encuentra libre de empeño, enajenación e hipoteca, la venta se hace en 300 pesos que por su valor le ha dado.
Fernando Valdéz, vecino del pueblo de Tlatlauquitepec, jurisdicción de San Juan de los Llanos, dueño de recua, debe y se obliga a pagar al Capitán Francisco García de Mendoza, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, 757 pesos y 5 reales de oro común, que por hacerle bien y buena obra le ha prestado, los que se da por entregado a su voluntad, y para su seguro pago hipoteca 28 mulas aparejadas de lazo y reata que tiene por sus bienes, hasta que pague la cantidad mencionada.
Miguel Jiménez Carralero, mulato natural originario del pueblo de Acatzingo, dueño de recua, hijo natural de Juan Martínez Carralero y de Magdalena de la Cruz, otorga su testamento, donde declara debe a distintas personas algunas cantidades de pesos como consta en su libro de cuentas; declara ser casado con Mariana Rodríguez, mulata, quien no trajo dote alguna, tiene 11, 000 pesos en casas, recua, esclavos y otros bienes muebles. Declara ser mayordomo de la Cofradía de las Benditas Ánimas, donde no debe nada. Tiene entre sus bienes 200 mulas más o menos. Tiene diferentes esclavos, entre ellos a Antonio Arroyo, negro; Manuel de Ortega, negro congo, a José hijo de la negra Catarina de Irala; de éstos manda a Chepillo, hijo de Catarina de Irala, se liberte por lo bien que le ha servido, luego de que fallezca. Nombra como albacea testamentaria y tenedora de sus bienes a su mujer Mariana Rodríguez y al Licenciado Manuel del Pozo, Presbítero, y como heredera a su mujer.
El Alférez Sebastián de Flores Moreno, vecino y mercader en el pueblo de Jalapa, dijo que hace como 3 años vendió a Melchor García, difunto dueño de recua del Desierto de Perote, un negro esclavo de 24 años más o menos nombrado Manuel Antonio, que compró en la almoneda judicial de los bienes que quedaron por muerte de Juan de Thormes, en 350 pesos de oro común, por el cual no tiene escritura y la solicita para poder venderlo, por tanto otorga duplicado de la escritura de venta, y se da por entregado a su satisfacción.
Doña Juana Nicolasa Ramos, doncella mayor de 25 años, vecina del pueblo de Jalapa, vende al Capitán Antonio Cardeña, dueño de recua, de la misma vecindad, un esclavo negro criollo, nombrado José, de 25 años, alto de cuerpo, casado con Antonia, india, el cual hubo y heredó de don Nicolás Ramos de Bustos, su padre, en 350 pesos de oro común, cuya cantidad dejó en su poder por vía de depósito.