María de Brito, natural de esta villa de Córdoba, hija legítima de Joseph [José] de Brito y Juana de Morantes, otorga su testamento de la siguiente manera. Ordena se venda la mitad de una casa que le pertenece por fin y muerte de Joseph [José] de Brito [Lomelín] y de Inés de Morantes, sus abuelos, ubicada en la calle Real de esta villa. Del importe de la venta de dicha casa ordena se pague su funeral, entierro y la limosna de misas rezadas y lo sobrante sea para la Audiencia Episcopal y derechos de su cumplimiento, lo cual sea distribuido en misas rezadas por su alma. Declara estar casada con Manuel Fernández, quien no trajo cosa alguna al matrimonio y con quien no tuvo ningún hijo. Ordena que su marido herede la mitad del rancho que trajo ella al matrimonio, ubicado al pago de la Peñuela, compuesto de una suerte de tierra, algunas de caña dulce y unos jacales. Manda se le den 50 pesos de oro común, procedentes de la venta de dicha casa, al mayordomo de la fábrica de la iglesia parroquial de esta villa, para ayudar a blanquear dicha iglesia. Nombra como albacea testamentaria a Diego de Brito, su tío, vecino de esta villa, y como heredero universal a su marido.
Sem títuloRANCHOS
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El Capitán de Caballos Corazas don Juan Valero Grajeda, Regidor Perpetuo de esta villa de Córdoba por Su Majestad y Procurador de sus Propios y Rentas, dijo que por cuanto el Ilustre Cabildo de esta villa dio en arrendamiento a don Francisco de Barrios una caballería de tierra en el paraje que llaman de Los Cinco Encinos, por el tiempo de nueve años y en atención a que éste se ha ausentado de esta villa y haber dado permiso para que le comprasen el rancho que en dicha caballería tenía. En cuya virtud, el Ilustre Cabildo tomó la resolución de arrendarlo a la persona que necesitara dicha caballería de tierra, por lo cual, en nombre de dicho cabildo, otorga da en arrendamiento la caballería de tierra poco más y todo aquello que don Francisco de Barrios hubiera hecho, sus sembrados de maíz y otras cosas. Dicha caballería linda por el poniente con tierras que tiene en arrendamiento el Capitán Juan de los Santos Cubillos, por el norte con tierras y rancho de Francisco Zacarías, por el sur con el camino Real que viene de la barranca de Chocamán a esta villa, y por el oriente con rancho de José Lorenzo. El arrendamiento es por tiempo y espacio de nueve años, en precio de 12 pesos y 4 reales anuales que empiezan a correr y contarse de hoy día de la fecha en adelante, la cual no le será quitada durante el tiempo pactado, pena de darle otras con las mismas características.
Sem títuloAntonio Millán Quijada, vecino de esta villa de Córdoba y natural de la ciudad de Tehuacán, hijo de Diego Millán y doña Hipólita Vázquez de Ávila, difuntos, otorga su testamento de la manera siguiente: Manda sea amortajado con el hábito y cuerda de San Francisco de cuya Tercera Orden es hermano y sepultado en el convento del Señor San Antonio, delante del altar de Nuestra Señora de Los Dolores. Señala habrá tiempo de treinta y seis años poco más o menos que contrajo matrimonio con doña Sebastiana Cid, y él tenía de capital 300 pesos y su mujer no llevó dote alguna, de este matrimonio procrearon 8 hijos. Declara por bienes suyos las casas de su morada, una ubicada en la calle Real con el menaje que hay en ella, otra que compró del Capitán don Nicolás Rodríguez, otra más que está frontero al convento y junto a ésta se encuentra incorporada otra casa chica. Declara le son deudoras algunas personas dentro y fuera de esta villa, de las cantidades de pesos que constan en el libro de cuentas de una tienda que tiene de mercancía con géneros de Castilla y de la tierra en esta villa. Declara que el señor alcalde le debe 550 pesos. También, declara tiene de censo 790 pesos sobre las casas que compró de dicho Nicolas, de aceite de la lámpara de la Tercer Orden. Asimismo, tiene un rancho de tabaco en arrendamiento y declara debe 50 pesos hasta que se discierna a quien pertenecen las tierras en que lo tiene fundado, y en éste tiene cuatro casas, herramientas y una rosa para sembrar tabaco, además, otros bienes, esclavos y animales que se mencionan en esta escritura. Declara tiene veinticinco toros en poder de don Francisco Valero y Alvarado. Nombra por sus albaceas a doña Sebastiana, Bachiller don Pedro Franco de Guzmán y al Capitán don Gaspar Rendón, y solo por tenedora de bienes a doña Sebastiana. Manda que del remanente del quinto de sus bienes se imponga una capellanía de misas rezadas para que a su título se ordene del sacro presbiterato Antonio Millán, su hijo, que se halla estudiando en la Compañía de Jesús de la ciudad de los Ángeles. Nombra por sus herederos a sus hijos, señalando que a la difunta su hija Juana Millán Quijada, mujer que fue de Juan Rodríguez Teiseira, le dio lo que constará por sus libros de cuentas. Nombra a Sebastiana por tutora y curadora de las personas y bienes de sus hijos.
Sem títuloDon Agustín Miguel de Mallol, dueño de una tienda y rancho tabacal, junto con don Juan Vicencio de Flandes, dueño de otro rancho tabacal y de casas de cal y canto en las calles Real del pueblo de Teziutlán, de donde ambos son vecinos, se constituyen en fiadores de don Cleofas Manuel de Benavides Góngora y Marino, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra de dicha Provincia de Teziutlán y Atempa, a favor de la Real Hacienda, por la cantidad de 2, 916 pesos, un tomín y 6 granos, que pagará anualmente el dicho Alcalde Mayor; dividiéndose dicha cantidad de la siguiente manera; Agustín se obliga como fiador de los 2, 000 pesos anuales y Juan Vicencio de los 916 pesos 1 tomín y 6 granos, pagos que realizará por sus tercios cumplidos que corresponde en cada uno a 972 pesos y 6 granos.
Manuel Gómez Dávila, doña María de Olaso y Salgado y Juan Gómez Dávila, albaceas testamentarios del Capitán José Gómez Dávila, dijeron que respecto a tener presentado el testamento de José Gómez Dávila, otorgan que hacen inventario de los bienes que dejó dicho difunto, entre los cuales destacan: Una casa principal de piedra y madera, cubierta de teja que fue de la morada de dicho difunto, en esta villa, en la calle Real que sale de la plaza Pública al camino de la Veracruz, que es esquina y hace frente con casas del Alguacil Mayor don Gregorio Martínez de Solís. Un mulato nombrado Manuel, de treinta años, casado con Catalina, negra de veintiséis años, con un hijo mulato, nombrado Nicolás, de ocho años de edad. Varios esclavos nombrados Isabel, de cuarenta y cinco años, con un hijo nombrado Salvador, de un año de edad; Lucía, de treinta años, con su hijo Juan Domingo, de un año; Antonia, de cuarenta años; una negrita nombrada Juana de edad de [roto]; entre otros que se mencionan en el acta. Diferentes piezas de ropa de vestir, armas, muebles, cajas de diferentes hechuras y tamaños, joyas de oro y plata. Lienzos de diferentes pinturas y advocaciones, nueve láminas con sus marcos de realce de concha, una hechura del Señor San José, de marfil de media vara de alto, otra hechura de marfil de Santa Rosa y otra de Cristo crucificado. Un ángel de cuerpo entero en su peana, el que sale en el santo entierro, con sus treinta monedas, con su cauda y adorno. Un misal, tres libros de Fray Luis de Granada, otro de recopilación de cédulas y quince libritos pequeños viejos. Los albaceas dijeron que también harán el inventario de los bienes que dejó el difunto en el paraje que nombran el [Novillero] donde fundó un rancho.