Antonio Ferrera de Tévez, fundador de esta villa de Córdoba, como padre y legítimo administrador de Juan de Ferrera [de Tévez] y María [Ferrera] de Tévez, sus hijos y de Francisca de la Peña, su legítima mujer, difunta, otorga por él y en nombre de sus herederos que vende a Juan de la Rea, vecino de la ciudad de los Ángeles, dueño de carros, 3 caballerías de tierra en que tiene un rancho, las cuales están “por bajo del pago que llaman la Mata de los Otates”, jurisdicción de esta dicha villa, que linda por una parte con tierras de Juan Martín de la Piedra y Alonso Galván hacia el oriente; con tierras que posee el dicho Juan de la Rea y Jusepe [José] de Brito por la parte de abajo; y por la parte de arriba hacia el norte y camino real que va a la Veracruz con tierras de Agustín de Alcalá [Íñiguez] y del Alférez Juan García Valero. Lo vende en precio de 520 pesos de oro común.
Sem títuloRANCHOS
6 Descrição arquivística resultados para RANCHOS
Don Pedro Gutiérrez, Regidor Perpetuo, Alférez Real, Procurador para administrar y arrendar los propios de esta villa de Córdoba, otorga que da en arrendamiento a don Miguel Gutiérrez, de esta vecindad y república, 2 caballerías de tierra con exceso de algunas varas más en que tiene fundados sus ranchos, de dichas caballería una ubicada en el paraje que nombran monte de Totutla que linda por el oriente con tierras pertenecientes a la hacienda de hacer azúcar nombrada Señor San Antonio; por el poniente con tierras en que se halla fundado el rancho de don Thomas [Tomás] Pérez Richardi [Ricardi]; por el norte con el camino real que de esta villa sale para la ciudad de Veracruz; por el sur con el arroyo que se haya en medio de dichas tierras y las de la pertenencia de la hacienda nombrada San José de Gracia. La otra caballería y las varas de exceso están ubicadas en el paraje que nombran el Potrero, lindan por el oriente con tierras pertenecientes a los propios de esta villa que posee don Bartolomé González; por el poniente con rancho del Capitán don Francisco Antonio de la Llave; por el norte con tierras igualmente de dicho propios que posee el referido don Bartolomé González en la hacienda nombrada Santa Ana; por el sur con el camino que va a la hacienda del Potrero y Ojo de Agua. El arrendamiento es por tiempo de nueve años, en precio la primera caballería de 12 pesos 4 reales y de la otra con las varas de exceso en 12 pesos y 5 reales, componen ambas cantidades 25 pesos un real, que ha de dar el mayordomo en cada un año, bajo las condiciones siguientes: Primera, que no ha de sembrar caña dulce; segunda, que no ha de introducirse en ella otro tercero; tercera que no ha de traspasar dicha tierras a sujeto de extraña jurisdicción; cuarta en caso de traspaso ha de dar noticia al Cabildo.
Sem títuloMatías García y Juan Pedro de Nava, vecinos del pueblo de Perote, herederos del difunto Melchor García y en nombre de los demás herederos, venden a don Tomás Rajadel, un rancho de labor que linda con tierras de Antonio Beltrán y Juan de Olivares, cuyos linderos son por la parte inmediata al hospital con la barranca por donde viene la del cofre para el llano desde el Camino Real de abajo, especificando que dicho camino y el de arriba quedaran libres, por la otra cabecera del monte con las mojoneras donde lindan las tierras de dicho Antonio Beltrán y por la parte del cofre hasta lindar con tierras del susodicho y de la barranca con tierras del hospital, propiedad que quedó del difunto Melchor García, al precio de 1, 600 pesos, 1, 100 que reconocerá a censo a favor del Hospital Real y los 500 que recibieron de contado.
Don Antonio Primo de Rivera, vecino del pueblo de Jalapa, arrendatario de las tierras del Mayorazgo de Cervantes y la Higuera, otorga en arrendamiento a don Antonio Ribot, vecino de este pueblo, las tierras del potrero del Coscorrón y las del paraje de la Alhaja, donde ponga un rancho en el Camino Real, al precio de 50 pesos anuales.
Doña María Salgado, vecina del pueblo de Perote, casada con José Benavides, albacea y heredera del difunto Capitán Isidro Salgado, vende a don Juan de Quiñones, Alguacil Mayor de la jurisdicción de Jalapa, un rancho de dos caballerías de tierra, que heredó de sus padres, ubicado cerca del convento y hospital de Nuestra Señora de Belén de dicho pueblo, que lindan al norte con una barranca de piedras que baja junto a un horno llamado Chuparatones, al sur con otra barranca que llaman de los Azumbates, el norte con tierras del Capitán Juan de Malpica y al poniente con el Camino Real que sale a una vereda que viene a dar al derramadero de Tascantepeque, al precio de 1, 000 pesos de oro común, que reconocerá en censo a favor del dicho hospital.
Manuel Gómez Dávila, doña María de Olaso y Salgado y Juan Gómez Dávila, albaceas testamentarios del Capitán José Gómez Dávila, dijeron que respecto a tener presentado el testamento de José Gómez Dávila, otorgan que hacen inventario de los bienes que dejó dicho difunto, entre los cuales destacan: Una casa principal de piedra y madera, cubierta de teja que fue de la morada de dicho difunto, en esta villa, en la calle Real que sale de la plaza Pública al camino de la Veracruz, que es esquina y hace frente con casas del Alguacil Mayor don Gregorio Martínez de Solís. Un mulato nombrado Manuel, de treinta años, casado con Catalina, negra de veintiséis años, con un hijo mulato, nombrado Nicolás, de ocho años de edad. Varios esclavos nombrados Isabel, de cuarenta y cinco años, con un hijo nombrado Salvador, de un año de edad; Lucía, de treinta años, con su hijo Juan Domingo, de un año; Antonia, de cuarenta años; una negrita nombrada Juana de edad de [roto]; entre otros que se mencionan en el acta. Diferentes piezas de ropa de vestir, armas, muebles, cajas de diferentes hechuras y tamaños, joyas de oro y plata. Lienzos de diferentes pinturas y advocaciones, nueve láminas con sus marcos de realce de concha, una hechura del Señor San José, de marfil de media vara de alto, otra hechura de marfil de Santa Rosa y otra de Cristo crucificado. Un ángel de cuerpo entero en su peana, el que sale en el santo entierro, con sus treinta monedas, con su cauda y adorno. Un misal, tres libros de Fray Luis de Granada, otro de recopilación de cédulas y quince libritos pequeños viejos. Los albaceas dijeron que también harán el inventario de los bienes que dejó el difunto en el paraje que nombran el [Novillero] donde fundó un rancho.