Diego de Zárate y Juan de Zárate, vecinos de Jalapa, venden a Don Juan de Malpica, vecinos del desierto de Perote, la parte y porción de tierras que les pudiera tocar en el rancho de labor nombrado San Juan Alteyuca, ubicado en el desierto de Perote; libre de censo, empeño, hipoteca ni otro gravamen, por el precio de 40 pesos de oro común.
RANCHOS
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Juana de la Cruz, vecina del pueblo de Jalapa, viuda de Melchor García, dijo que tiene arrendado un rancho de labor temporal por 7 años, al Capitán José Antonio Díaz de Córdoba, vecino y labrador de la jurisdicción de San Juan de los Llanos, cuyo plazo se cumple el 28 de febrero de este año, por lo que renueva el contrato de arrendamiento por otros 5 años que han de correr de esa fecha en adelante, en 200 pesos de oro común más 12 cargas de maíz en cada año, cuyo rancho lo entrega con los avíos que se especifican en la escritura.
El Capitán José Antonio Díaz de Córdoba, vecino y labrador de San Juan de los Llanos, da en arrendamiento un rancho de labor temporal, que actualmente tiene el Capitán Juan de Malpica, de esa misma vecindad, en 300 pesos de oro común, más 12 cargas de maíz en cada año, por tiempo de 5 años que han de correr y contarse desde esta fecha, dicho rancho lo posee en propiedad Juana de la Cruz, viuda de Melchor García, y lo ha arrendado al otorgante quien lo traspasa al dicho Malpica, con los avíos que se mencionan.
Gregorio Suárez Tello, dueño de la hacienda de Tenextepec, jurisdicción de Jalacingo, se obligó a pagar a la Masa General de la ciudad de Los Ángeles, 72 pesos y 3 tomines y medio de oro común, por otros tantos que valieron las semillas, ganados y lana, del diezmo del año pasado de 1679, de su hacienda de Tenextepec y del rancho de los herederos de Simón Hernández, en los plazos siguientes: 38 pesos y un tomín, para fin del mes de diciembre del presente año, y los 34 pesos y 2 tomines y medio, para fin del mes de agosto de 1681.
Fray Juan Rodríguez de Cervantes, Hermano Mayor del Hospital Real de Perote nombrado Nuestra Señora de Belén, en nombre de dicha casa, hospital y los demás religiosos, dijo que el Fray Felipe de Ariza, Hermano Mayor que fue de este hospital, con patente del Padre Fray Francisco de Llerena, Hermano Mayor provincial, vendió a Juan de Olivares, Alguacil Mayor del partido de Jalacingo, una venta y un rancho de labor nombrado Pinaguizapa, el 3 de enero de 1678, en la ciudad de Los Angeles, en el precio de 4400 pesos de oro común que fueron impuestos a censo redimible en favor del referido Hospital, y ahora, el dicho Juan Rodríguez de Cervantes canceló la escritura mencionada, de común acuerdo con Juan de Olivares, quien ha pagado al hospital los réditos correspondientes, y dio por libre al dicho Alguacil Mayor del pago de los réditos del censo.
Doña María de Estupiñán, viuda, albacea y heredera de Juan de la Gala Moreno, vecina de Jalapa, dijo que el Tesorero Gaspar de los Reyes, le quedó debiendo 1040 pesos de oro común, y ahora por su fin y muerte, su albacea Juan Lorenzo Velázquez, se los paga con un rancho situado fuera de Jalapa, a mano izquierda del camino real, yendo al río de Sedeño, 3 milpas de 2 fanegas de sembradura de maíz, 4 yuntas, 12 bueyes, 4 caballos mansos, 3 yeguas mansas, 9 cerreras y un potro; una carreta, esclavo un mulato llamado Diego González, 2 azuelas, y otros aperos.
Don Antonio García Monzaval, residente en este pueblo y vecino de la nueva ciudad de Veracruz, dio en arrendamiento a Juan Antúnez, vecino de esta jurisdicción, un rancho situado en el paraje llamado de Sedeño, a una legua de Jalapa, por tiempo de seis años, a partir del 1 de noviembre de 1688, al precio de 55 pesos de oro común anuales.
Concierto entre Francisco de Tovar, vecino de la ciudad de México, dueño de la Venta de Lencero, y Nicolás de Sandi, vecino de esta jurisdicción, por el cual, el primero permite al segundo, que se mantenga por seis años en el rancho que está en tierras de la Venta de Lencero, distante medio cuarto de legua de ella, en la banda de arriba.
Don Juan Guerrero Vázquez, vecino de este pueblo, da en arrendamiento ciertas tierras y rancho para ganado a don José de Acosta, vecino de este pueblo, las cuales colindan con la junta de los ríos que llaman de la Milpa, por toda la vereda hasta la barranca llamada el río de Juan López, cuya vereda es el lindero de Ventura de Acosta, cuyas tierras van para el poniente y luego por la barranca arriba hasta un manantial, y por el río abajo hasta la junta de Jujulapa y de ahí todo el río hasta el Paso de Naranjos, al precio de 112 pesos en cada año.
José de Acosta y Juan Rodríguez, vecinos del pueblo de Naolinco, poseedor cada uno de un rancho de ganado mayor en tierras de don José Mariano, informan que debido a problemas suscitados entre ambos, don Juan Rodríguez, le cede al señor José de Acosta, tierras desde el nacimiento de la barranca de Xalcoya para abajo, incluidos los potreros llamados Pachecos, hasta el de las vainillas; esto con el consentimiento de Don Miguel Antonio Pimentel, encargado de las tierras, comprometiéndose ambas partes a respetar dicho acuerdo.