Don José Miguel Rodríguez Rojo, avecindado en esta Jurisdicción, apoderado de don Francisco Antonio Montoya, vecino de la Antigua Veracruz, dijo que por cuanto don Santiago Sainz Sarabia, como albacea del finado don Manuel María Palacio Soto Carrillo, de los bienes del difunto vendió a don Rafael Antonio Lagunes, el rancho de ganado mayor nombrado Rancho Nuevo, en jurisdicción de la Antigua Veracruz, en cantidad de 5 000 pesos que con sus réditos había de pagar el comprador a los dos años de celebrado el contrato, por escritura del 5 de septiembre de 1808, en la cual el otorgante se constituyó como fiador por esta suma y habiendo culminado el término de la paga y consiguiendo Lagunes otra extensión de tiempo para reintegrar a la testamentaria 3 000 pesos que restan, no conviniéndole al otorgante continuar por más tiempo en aquella obligación, nombra en su lugar al citado Montoya, a cuyo nombre lo constituye fiador y principal pagador por los mencionados 3 000 pesos.
RANCHOS
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Don Diego Antonio Llanos de Vergara, vecino de la Villa de Xalapa, otorga que debe a don Pedro García de la Lama, don Manuel Antonio del Valle, don Pedro Miguel de Echeverría y don Pablo Fraile y Santa María, todos vecinos y del comercio de la Nueva Veracruz, la cantidad de 6,000 pesos, que por iguales partes le han suplido y prestado al otorgante, por lo que se obliga a pagar a cada uno 1500 pesos en el término de 5 años, pagando a cada uno el respectivo premio de 5% anual, como seguro de la deuda hipoteca un rancho de ganado mayor nombrado Zoncuantla, en el que existen 129 cabezas de ganado mayor, 33 mulas, 13 y media yuntas de bueyes, 20 caballos, 8 yeguas, troje, jacales y demás utensilios.
Juan de Castro Palomino, vecino de la Nueva Ciudad de la Veracruz, dijo que doña Aldonza Clara de Vargas, viuda vecina del pueblo de Jalapa, vendió a Inés María de Luna, su legítima mujer, las tierras y potrero nombradas Zoncuautla, Xolostla y la Vega que llaman Tlalmecapan en el llano de Santiago, en términos y ejidos de este pueblo con los 2 caminos, uno que va a San Andrés Tlalnehuayocan y el otro a San Salvador, ubicado junto al arroyo que va al pueblo con que muele el molino de pan que fue de Catalina Ruiz hasta el río de Nacastapalapa; en atención a tener poder para vender otorgado por su mujer, vende a Lucas Francisco de Ayala, las tierras y rancho arriba declarados, en 650 pesos de oro común que se da por entregado.
Juan Antonio de Villanueva, vecino del pueblo de Jalapa, debe a don José Camino y Velasco, Oficial Real de la Nueva Veracruz, 104 pesos, medio tomín de oro común que por hacerle bien y buena obra le ha suplido y prestado, obligándose a pagarlos para la cosecha de tabaco que ha de recoger a mediados de año que viene, y para su seguro pago hipoteca un rancho de labor que tiene en el paraje nombrado La Estanzuela con todos sus ganados y aperos.
El Bachiller Bernardo Rodríguez de Molina, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la doctrina de Naolinco, dijo tener intención de instituir y fundar una o más capellanías con el principal de un rancho de labor que tiene en la provincia de Tepeaca, junto a San Andrés Chalchicomula, para cuyo efecto es forzoso solicitar comprador de él, para lo cual otorga poder al Bachiller Francisco Domínguez, residente en este pueblo, para que en su nombre haga inventario del rancho y lo venda.
Doña Dominga Rosa de Santa Marina, vecina del pueblo de Jalapa, viuda de Roque de Aguilera, otorga poder a don Francisco Velad, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, para que en su nombre reciba un rancho en dicha ciudad con esclavos, ganados y horno de cal de Antonio del Castillo, a quien se lo tenía arrendado, así también reciba lo que estuviera debiendo por el arrendamiento y de lo que reciba otorgue carta de pago y finiquito, y para que pueda arrendarlo nuevamente o en su defecto venderlo por la cantidad que ajustare.
Ana de la Cruz, viuda de Juan Jacinto, vecina de este pueblo, hija natural de Juana Francisca y José de la Cruz, otorga su testamento, donde declara lo siguiente: le debe a Antonio Cardeña lo que él diga deberle; Pedro del Río Aboza, vecino de San Juan de los Llanos, le debe 105 pesos; Juan Antonio de Bolostreaga, que fue vecino de La Antigua Veracruz y ahora de Maltrata le debe 30 pesos. Como bienes tiene: una casa de vivienda; 7 yuntas de bueyes; 4 vacas con sus crías y 4 becerros; 8 yeguas; un potro alazán; una mula vieja; unas casas ubicadas en el rancho que tiene arrendado a los padres de San Francisco; 7 cabezas de ganado; 4 guajolotes; 3 gallinas. Nombra por sus albaceas a Miguel Jerónimo López de Ontanar y a don Antonio Cardeña y por heredera a Juana Teresa de 12 años de edad, niña que ha criado en su casa.
El Licenciado Miguel Pérez de Medina, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico, Comisario de la Santa Cruzada, da en arrendamiento a Tomás Tirado, vecino del pueblo de Coatepec, los ranchos en que estaba Francisco Carrillo, que empiezan desde el Camino Real de Zoncuantla para abajo, por tiempo y espacio de 6 años, en 10 pesos de oro común por cada año.
El Capitán Gonzalo Márquez de Acevedo, Alguacil Mayor del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, vecino del pueblo de Jalapa, natural de la Villa de Trigueros del Condado de Niebla en España, hijo legítimo de Lorenzo Márquez y Ana Pérez, otorga poder para testar a doña Josefa de la Peña, su mujer. Declara ser hermano de la Cofradía de las Benditas Ánimas, Santa Veracruz, y Santísimo Sacramento en la parroquia de este pueblo. Declara ser patrono de las capellanías que fundaron Francisca Díaz Becerra sobre el molino de pan moler que nombran de Sedeño en la Iglesia y Convento de San Francisco y de la capellanía que instituyó Isabel López Muñoz, asimismo es hermano de la que instituyó María de la O Muñoz sobre el rancho y sus tierras que está contigua al molino de pan moler; para tal caso nombra como patronas a Josefa de la Peña, a Ana Márquez de Acevedo, su hija, y a Álvaro de Paredes y Valdéz, también su hijo. Nombra como albaceas testamentarias a su mujer, a Sebastián de la Peña, su hermano y a su hijo. Como heredera nombra a su hija Ana Márquez de Acevedo.
Don Bartolomé de Castro, vecino de Jalapa, en nombre y con poder de Doña Melchora Chacón de los Reyes, vecina de la nueva ciudad de Veracruz, viuda de Antonio García Monzaval, vende a Gregorio Suárez Tello, vecino y labrador del desierto de Perote, un rancho de labor que se compone de una casa de piedra, cubierta de teja, y cuatro caballerías de tierra, ubicadas en términos del pueblo de Xilotepec, en esta jurisdicción; las dos de ellas \"en una sabaneta y arboleda entre el paraje que fue de la venta nombrada de Aguilar y la que era la venta nombrada Sedeño; y las otras dos, en el paraje que llaman los naturales Tlalcuetlan, entre la venta que fue de Sedeño y la de Los Naranjos\", por el precio de 1250 pesos de oro común, los mil que están cargados en dicho rancho de un censo redimible a favor de la capellanía que al presente sirve por capellán interino el Lic. Don Miguel Pérez de Medina, cura beneficiado de Jalapa.