El Capitán Juan de Vargas Basurto y de la Cueva, Alcalde Mayor y Capitán a Guerra, Juez de Caminos, Registros y otras comisiones, en virtud de la facultad que por su título se le concede, nombra por su Lugarteniente de los pueblos de Maltrata, Acultzingo y sus distritos de esta jurisdicción a Francisco de Andrada, natural de la provincia de Tepeaca, residente en este pueblo de Orizaba, para que como tal ejerza justicia a las partes civil y criminal, sustanciando las causas que se ofrecieren hasta la sumaria, y prisión de los reos, por lo que exhorta a los vecinos y habitantes de dichos pueblos a que lo tengan como tal.
ORIZABA, PUEBLO DE
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El Capitán Juan de Vargas Basurto y de la Cueva, Alcalde Mayor y Capitán a Guerra de este pueblo, Juez de caminos, registros, Reales Tributos y otras comisiones, dijo que esta jurisdicción se encuentra muy distante y que en ella suceden muchos casos y cosas a la que él no puede asistir, razón en la cual nombra por su Lugarteniente a don Alonso de la Barreda, en el ínterin que regresa el Capitán Juan de Garate y Vargas, para que lo ejerza en todos los asuntos civiles y criminales que en dicha jurisdicción se ofrecieren.
Don Gaspar de Aburruza, Corregidor por Su Majestad en este partido, Juez de Caminos y de Registros y demás comisiones agregadas, dijo que para el bien público y República de este pueblo, así como, para la cobranza de las reales alcabalas de Su Majestad, ordena que todos los panaderos de este pueblo y jurisdicción, que acostumbran hacer y vender pan, amasen y den libra y media de pan cocido sin que falte cosa alguna, en el inter que se provee otro remedio por andar el trigo caro; ordena que todos los vecinos y moradores entrantes y salientes y los que tienen tienda, manifiesten ante el escribano público todas las mercaderías que al presente tienen para vender y las que vayan metiendo en su tienda, para que cada cuatro meses mediante dichas manifestaciones se haga cuenta y se cobre a ellos lo que deban a Su Majestad, lo cual se asentará en el libro de su cargo, y los que vendan vino lo manifiesten so pena de perdido; ordena que ningún vecino de este pueblo y jurisdicción compre a indios mercaderías ni géneros de comer, sino que los dejen venir a la plaza pública de este pueblo para que allí todos lo compren y se prevengan de lo necesario, y los que compren a los indios fuera de dicha plaza incurrirán en pena de 2 pesos de oro común cada vez que contravengan los unos y los otros comprehendidos en este auto; y para que venga a noticia de todos y ninguno pretenda ignorancia, ordena se pregone este auto en las partes acostumbradas.
Sebastián de Origuen, vecino y mercader de este pueblo, en conformidad del auto del 9 de febrero de este año, manifestó haber metido en su tienda 200 pesos de mercaderías, cacao, jabón, candelas de cebo y cera, camarones y otras cosas que montan la dicha cantidad, y de lo que vendiese acudirá a pagar la Real Alcabala de Su Majestad.\n
Juan Pérez, vecino de este pueblo, en conformidad con el auto del 9 de febrero de este año, manifestó haber comprado 3 botijas de vino para vender en su tienda a Joseph [José] Martín Durán, dueño de carro y vecino de este pueblo.\n
Juan Gabriel Benítez, manifestó una arroba de camarones para vender en su tienda.\n
Alonso Ramón Guzmán manifestó 10 botijas de vino, asimismo se le notificó para que después de venderlas pague la alcabala.\n
Francisco Borjes Pacheco, vecino y mercader en este pueblo, manifestó 80 pesos que ha comprado de jabón, petates, 2 arrobas de azúcar y otra de menudencias para vender en su tienda.\n
Sebastián de Origuen, vecino de este pueblo, manifestó una fanega de cacao y 10 manojos de tabaco para vender.\n
Juan Pérez, vecino de este pueblo, manifestó cinco cebones para vender en su casa.\n